La eliminación de Nora de MasterChef 24/7 marcó el final de una de las propuestas culinarias más distintas de la temporada. Aunque permaneció pocas semanas dentro de la competencia, la cocinera tradicional convirtió cada platillo en una oportunidad para contar la historia de Xochimilco, de las chinampas y de una cocina que, asegura, continúa viva gracias a las comunidades que la preservan.
En entrevista con La Silla Rota, Nora reconoce que todavía continúa procesando todo lo que vivió dentro del reality. Más allá del resultado, asegura que regresar a su cocina cotidiana le permitió mirar sus propios platillos desde una perspectiva completamente diferente.
"Ahora veo mis platillos de otra manera. Ya no acomodo igual una salsa o unos ingredientes. MasterChef dejó una huella en mi forma de cocinar y también en mi manera de observar los alimentos".
Te podría interesar
TE RECOMENDAMOS LEER: Netflix revela la fecha de estreno de "Aquel", la serie biográfica de Raphael
La cocinera considera que el detalle que terminó inclinando la balanza en el reto de eliminación fue una decisión relacionada con su salsa. Hoy piensa que un mayor nivel de picor habría redondeado mejor la propuesta, aunque no se arrepiente de haberse mantenido fiel a la forma en que entiende la cocina tradicional mexicana.
"Uno toma decisiones y cocina con el alma. Si algo me faltó fue ese punto de picor en la salsa, pero nunca dejé de ser fiel a mi manera de cocinar".
Defender la cocina tradicional también fue competir
Ingresar varias semanas después que el resto de los participantes representó una ventaja emocional, pero una desventaja técnica. La también antropóloga llegó cuando sus compañeros ya habían tomado clases de cortes, emplatado y técnicas culinarias que ella tuvo que aprender sobre la marcha mientras competía.
Aun así, decidió convertir esa diferencia en una oportunidad para demostrar que la cocina tradicional también puede dialogar con la alta cocina sin perder su esencia.
"Yo llegué con otra forma de entender la cocina. Al principio pensé: '¿Qué hago aquí?', pero después entendí que precisamente venía a demostrar que nuestra cocina también tiene un lugar".
TE RECOMENDAMOS LEER: La Velada del Año VI: cuándo, dónde ver, cartelera y artistas invitados al evento de Ibai Llanos
Para Nora, uno de los mayores logros de su participación fue abrir una ventana para hablar de Xochimilco y del sistema chinampero, una herencia cultural que considera poco conocida incluso entre los propios habitantes de la Ciudad de México.
Cada receta fue pensada como una historia que explicara el origen de los ingredientes, el trabajo de quienes los producen y la enorme diversidad que existe dentro de la cocina mexicana.
"Quería que la gente entendiera que tenemos un corazón de chinampa y que la cocina tradicional no es un solo platillo, sino un universo de saberes, ingredientes e historias".
Cocinar con calma y sin desperdiciar
Mientras muchos concursantes corrían de un lado a otro durante los retos, Nora llamaba la atención por la serenidad con la que trabajaba frente a las cámaras. Ella explica que esa tranquilidad apareció cuando comprendió que no podía controlar todo lo que ocurría dentro del reality.
Su mayor preocupación nunca fue el reloj, sino encontrar el equilibrio entre competir y mantenerse fiel a los principios con los que ha cocinado toda su vida, especialmente el respeto por los ingredientes y el rechazo al desperdicio de alimentos.
"Si un animal dio su vida para convertirse en alimento, había que honrarlo. Yo procuraba cocinar únicamente lo que iba a utilizar porque desperdiciar comida nunca ha formado parte de mi manera de entender la cocina".
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE WHATSAPP. EL PODER DE LA INFORMACIÓN EN LA PALMA DE TU MANO
SÍGUENOS EN EL SHOWCASE DE GOOGLE NEWS
Al reflexionar sobre la experiencia, Nora asegura que MasterChef 24/7 le confirmó que es capaz de enfrentar retos mucho mayores de los que imaginaba sin renunciar a sus convicciones.
El platillo con el que le gustaría ser recordada es el tlapique de pescado, una receta que representa la historia lacustre de Xochimilco y que, además, le permitió obtener el Pin del Chef durante la competencia. Para ella, ese platillo resume la esencia de su propuesta culinaria: tradición, territorio e identidad.
"Si me recuerdan por un platillo, me gustaría que fuera por el tlapique. Ahí está resumida la historia de mi tierra, de nuestra cocina y de todo lo que quise compartir en MasterChef".
EONM
