CASO EPSTEIN

La historia detrás de los millones que le dio Epstein al expríncipe Andrés y a Sarah Ferguson

En 2011, Ferguson reconoció haber aceptado ayuda económica del financiero en un momento de graves dificultades financieras personales

La figura de Sarah Ferguson ha quedado igualmente marcada
Aunque la atención pública se ha centrado reiteradamente en el príncipe.La figura de Sarah Ferguson ha quedado igualmente marcada Créditos: ChatGPT
Escrito en YO SOI TU el

El día en que cumplía 66 años, el exduque de York, Andrés, fue detenido bajo la acusación de “mala conducta en un cargo público”, según informó la BBC. De manera simultánea, agentes policiales registraron dos propiedades situadas en los condados de Berkshire y Norfolk, presuntamente vinculadas al hermano del rey Carlos III. El procedimiento añade un nuevo capítulo a la prolongada crisis reputacional que desde hace años rodea a la rama York de la familia real británica.

Aunque la atención pública se ha centrado reiteradamente en el príncipe, la figura de Sarah Ferguson —conocida popularmente como Fergie— ha quedado igualmente marcada por los acontecimientos. Su historia con la Casa de Windsor se remonta a la infancia: hija del comandante Ronald Ferguson, gestor de polo del duque de Edimburgo y del entonces príncipe Carlos, creció en un entorno próximo a la familia real. Su matrimonio con Andrés, celebrado en 1986, fue en su momento presentado como una unión moderna y cercana, respaldada incluso por Diana de Gales. Sin embargo, la relación concluyó en divorcio una década después.

La historia detrás de los millones que le dio Epstein al expríncipe Andrés y a Sarah Ferguson

Desde entonces, la trayectoria pública de la ex duquesa ha oscilado entre proyectos editoriales, actividades benéficas y reiteradas controversias. El punto más delicado surgió a raíz de su vinculación con Jeffrey Epstein, fallecido en 2019 en una prisión de Nueva York mientras aguardaba juicio por delitos de tráfico y abuso sexual de menores. En 2011, Ferguson reconoció haber aceptado ayuda económica del financiero en un momento de graves dificultades financieras personales, asegurando posteriormente que se trató de un “error de juicio” y que lamentaba profundamente cualquier relación con él.

No obstante, años después salieron a la luz comunicaciones privadas que mostraban un tono de cercanía con Epstein, lo que reavivó las críticas y erosionó aún más su credibilidad. La controversia se amplificó tras la publicación del libro Entitled: The Rise and Fall of the House of York, del historiador Andrew Lowney, donde se detallan los problemas financieros de la exduquesa y se cuestiona el alcance de la ayuda recibida.

A ello se sumaron las acusaciones formuladas contra el propio Andrés por Virginia Giuffre, quien lo señaló por presuntos abusos cuando era menor de edad. Aunque el príncipe alcanzó un acuerdo económico extrajudicial sin admitir responsabilidad, la presión mediática y social no disminuyó, especialmente tras la difusión parcial de documentos judiciales relacionados con el caso Epstein y la posterior muerte de Giuffre.

La detención del exduque reabre heridas que parecían atenuadas y sitúa nuevamente a la familia York en el centro de la polémica

TAMBIÉN PUEDES VER:

Detienen al ex príncipe Andrés, hermano del rey británico Carlos III

Crisis en Buckingham: cómo el caso Epstein marcó la caída del expríncipe Andrés

Para Ferguson, las consecuencias fueron tangibles: la pérdida de patronazgos en diversas organizaciones benéficas —entre ellas la Teenage Cancer Trust— y la retirada temporal de algunos de sus proyectos editoriales. Su entorno defendió que determinadas decisiones respondieron al temor y a la presión ejercida por Epstein, pero la opinión pública mostró escasa indulgencia.

Hoy, la detención del exduque reabre heridas que parecían atenuadas y sitúa nuevamente a la familia York en el centro del debate institucional. Más allá de las responsabilidades legales que determine la justicia, el episodio refleja el impacto duradero que los escándalos personales pueden tener en la credibilidad de las instituciones y en la percepción ciudadana de la monarquía británica.

LCM