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“Tengo suerte de estar vivo", Alan sobrevivió al disparo de un guardia de PanAmericano en Veracruz

Con la emoción de prepararse para un partido de fútbol, Alan acudió junto a su primo a una farmacia para tomarse fotografías y comprar vendas, sin pensar que sería sacado por la fuerza para recibir el disparo de un guardia de seguridad

“Tengo suerte de estar vivo", Alan sobrevivió al disparo de un guardia de PanAmericano en Veracruz.
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VERACRUZ, VER.- Alan se despierta en las noches con el corazón agitado y la respiración entrecortada; lleno de sudor y con una sensación de asfixia. En sueños revive el miedo que sintió el 22 de febrero de 2026, cuando el disparo de un guardia de seguridad privada le perforó tres órganos.

“¡Bótate perro, bótate!”, gritó el guardia, y Alan, de 19 años, obedeció. “La persona bien alterada me comentó que la había librado, porque si por él fuera me habría pegado otro en la cabeza”, recuerda. 

Débil se tendió bocarriba, sobre el suelo y con la mano en el abdomen, afuera de la Farmacia Guadalajara de la colonia Predio 1, en la ciudad de Veracruz, a la que fue con su primo para comprar vaporub y vendas para su partido de fútbol. Eran casi las ocho y media de la mañana. 

"A veces sí me levanto muy asustado y sofocado, ya que cuando me pasó esa situación yo no podía respirar muy bien porque tenía mucho nervio", explica Alan sobre las pesadillas que tiene al menos dos veces por noche desde aquel martes, cuando recuperó la consciencia en el hospital.

"Tengo trauma", admite. “Me fue a valorar una persona y me dijeron que tenía que ir a un psicólogo, que tendría que estar pagando a un psicólogo ya que tengo pesadillas. Dice que no es normal”.

Las amenazas verbales que iniciaron dentro del establecimiento, que después se convirtieron en empujones, se extendieron a su primo y a más personas que llegaron luego del disparo. También se transformaron en acusaciones contra él. 

“En ningún momento escuché que pidiera ambulancia, sólo que pura patrulla y que había sido intento de robo, pero en ningún momento fue eso. En ningún momento me referí mal a la persona, tengo mi ticket de compra”, insiste el joven que fue intervenido de urgencia y a quien le quitaron un centímetro en el intestino, el hígado y el páncreas.

La cicatriz le recorre desde el vientre hasta debajo del ombligo, y al costado tiene dos puntos que cierran el orificio de la bala. El proyectil, por falta de personal médico y capacidades hospitalarias, continúa impregnado en su cadera. Por eso camina ligeramente de lado y sin apoyar completamente su pierna, dice que el malestar es parecido al de una astilla en el dedo. 

“Me dijeron que pocas personas han sobrevivido a un disparo así”

El conflicto, cuenta, se originó cuando él y su primo esperaban en el área de fotografía la impresión de fotos infantiles para su credencial del equipo de fútbol. En la puerta, a unos metros de distancia, uno de los dos guardias de la empresa PanAmericano, dedicada al traslado de valores, les pidió agresivamente que abandonaran el establecimiento, pero ambos se negaron.

Dice que el conflicto fue verbal hasta que el segundo guardia, identificado como Antonio “N”, salió de la bodega e intervino en la discusión, lo empujó repetidamente hacia afuera de la farmacia y luego le disparó. 

La Silla Rota solicitó una postura a la empresa PanAmericano, pero no hubo respuesta. 

Antonio “N” fue detenido por elementos de la policía estatal y policía naval el mismo domingo 22 de febrero, pero no fue hasta el martes 3 de marzo, cuando Alan salió del hospital, que la Fiscalía General del Estado (FGE) informó su situación legal.

Actualmente, el guardia de seguridad privada permanece en prisión preventiva oficiosa tras su vinculación a proceso por el delito de lesiones dolosas calificadas. La audiencia de continuación fue realizada dentro del proceso penal 59/2026, mientras que la declaración de Lucía, su madre, permanece en la carpeta de investigación F4/507/2026. Hasta el momento, Alan no ha sido llamado a declarar.

"Me dijeron que pocas personas han sobrevivido a un disparo así", dice afuera de la casa sin repellar de su mamá. “Nosotros somos de bajos recursos, no quiero que el caso quede impune. Yo quiero que la persona se haga cargo de los gastos y del tiempo que yo voy a estar así, en reposo, y en todo, porque me hubiera dejado paralítico o me hubiera matado, ¿qué hubiera pasado?”.

Hasta el domingo 22 de febrero, Alan trabajaba como conductor en una empresa local de muebles a crédito, donde también ayudaba con el descargo de mercancía. No tiene seguro médico y es padre de un niño de un año y tres meses, quien padece de asma y necesita tres nebulizadores a la semana, así como leche y pañales.

El 24 de febrero, Lucía fue a la Fiscalía de Veracruz para denunciar a Antonio “N” por intento de homicidio y a la empresa PanAmericano “para que se haga responsable de lo que pasó con su trabajador” en la búsqueda de justicia para su hijo, pero ahí le dijeron que, por ser mayor de edad, Alan tenía que ir a interponer la denuncia.

“Yo estoy esperando a que ellos me hablen para que me digan: ‘señora, su hijo va a venir a declarar tal día’ porque mi hijo no aguanta el dolor, no lo voy a tener ahí, tres o cuatro horas, arriesgando a que se me empeore porque él no puede estar mucho tiempo parado ni sentado”.

Dentro de la Fiscalía, Lucía cuenta que licenciados de la empresa PanAmericano se acercaron a ella para preguntarle sobre el estado de Alan. También le dijeron: “nosotros ya hemos tenido muchos casos, pero nunca había pasado uno así, no como este”.

Alan permaneció cinco días sin comer y le esperan al menos otros cuatro o cinco meses de recuperación postoperatoria. Mientras la situación de la bala en su cuerpo se aclara, Alan no puede estirarse con normalidad ni hacer actividad física como estaba acostumbrado. 

Dice que no sabe hasta cuándo podrá regresar de portero o defensa en su equipo de fútbol, ni si la operación que le realizaron le dificulte conseguir otros empleos debido a que pueda o no cargar pesado. 

Alan, todavía con la pulsera del hospital, insiste: “si me hubiera matado o me hubiera dejado paralítico, ¿qué hubiera hecho la empresa? Porque no les dan los entrenamiento suficientes, no sé cómo le llamen, la capacidad para ellos portar un arma de fuego y hacer ellos ese trabajo”. 

“Yo siento que las personas esas deberían atentar contra las personas que sí tienen arma de fuego, que traen un cuchillo o que traigan algo que sí los comprometa. Yo que no traía nada me disparó sin medir las consecuencias, atentando contra mi vida”.

Alan quiere justicia y que su caso no quede impune. “Yo quiero que la Fiscalía me apoye, que la Fiscalía vea, porque mi vida está en riesgo y mi familia está preocupada por mí, por mi hijo que me espera en casa, ya que soy el sustento de la casa. Que se hagan responsable de los gastos de todo el tiempo que yo voy a estar así, ya sean un año, cinco años, seis meses, yo qué sé”.

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