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Es miedo a morir: Diego enfrenta la doble lucha contra el VIH y el desabasto de medicinas en Veracruz

Diego, una persona que vive con VIH en Veracruz, relata cómo la falta de medicamentos lo obliga a enfrentar el temor de que su salud se deteriore, mientras pacientes exigen el abasto oportuno de tratamientos antirretrovirales

Es miedo a morir: Diego enfrenta la doble lucha contra el VIH y el desabasto de medicinas en Veracruz
Es miedo a morir: Diego enfrenta la doble lucha contra el VIH y el desabasto de medicinas en VeracruzCréditos: Especial LSR Veracruz
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VERACRUZ, VER.- Es la primera vez en cinco años que Diego Gabriel Martínez Azueta se preocupa por el cumplimiento de su tratamiento de antirretrovirales como paciente indetectable de VIH. Los nervios invaden su cuerpo principalmente por la noche.

Tengo muy buena adherencia a mi medicamento, entonces, si no lo tomo, el virus se vuelve a activar y corro el riesgo de, pues, morir”, dice.

Es un hombre sano a simple vista, de 36 años, con discapacidad motriz que le impide caminar bien, ocasionada por varios infartos cerebrales, ocurridos en 2021 por una encefalitis, de la cual conoce bien las complicaciones que podrían agravarse por la falta de antirretrovirales.

Su normalidad del tratamiento se interrumpió a principios de junio de este año, cuando acudió a la clínica número 71 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), de la ciudad de Veracruz, para recibir su dotación trimestral de bictegravir visódico y personal hospitalario no le dio el medicamento "porque no había"; le dijeron que había desabasto y que regresara el próximo viernes.

Diego se preocupó. Tomó su bastón con asiento plegable y regresó tres viernes más a la clínica para intentar recoger el medicamento, pero la respuesta fue que aún estaba agotado. Por suerte, dice el hombre de cabello y barba corta, tenía como reserva un frasco de 30 pastillas, suficiente para aguantar el mes. Hay otros pacientes que no pueden.

Luego de tres semanas y una queja ante medios de comunicación, apenas este miércoles 24 de junio le dieron uno de los tres frascos que le corresponden como paciente indetectable de VIH; todavía hay desabasto, pero a uno de sus compañeros del grupo de apoyo de hombres con VIH le dijeron que no, que desde la pandemia de COVID-19 la dotación de bictegravir es mensual, no trimestral.

No es cierto, eso es por falta de medicamentos”, dice Patricia Ponce, coordinadora del Grupo Multisectorial en VIH del estado de Veracruz. “Las personas estables solamente van cada tres meses, eso permite que se desahogue el servicio, permite ofertar una mejor calidad en la atención”, explica quien también coordina la Red de Organizaciones Mexicanas en Contra de la Criminalización del VIH.

La irregularidad y el desdén del personal hospitalario ante el desabasto de antirretrovirales y medicamentos en general hacen que Diego piense, preocupado, que esta es una táctica del gobierno para “deshacerse de la gente” y que “pues ya, que se mueran”.

En el caso del IMSS y de Pemex, donde hemos detectado constantemente desabasto de medicamentos; a veces no consideran que hay desabasto si le falta a una, dos o tres personas de 500 que se atienden”, dice la especialista Patricia Ponce. Sin embargo, insiste en que sí lo es, porque una persona con VIH no puede estar más de 72 horas sin su medicamento por el riesgo de aumentar su carga viral y contraer una enfermedad oportunista.

En el caso de personas que no están indetectables es todavía más grave, porque pueden caer en un caso de Sida”, explica.

Prueba de VIH. Créditos: Cuarto Oscuro

Solidaridad entre pacientes

Diego sobrellevó medianamente bien el desabasto de tres semanas gracias a su dotación guardada, pero durante las noches y algunos momentos del día, antes o después de ir al gimnasio, la preocupación de que llegue julio y no existan antirretrovirales le quita el sueño.

Me puse muy nervioso porque es un medicamento que no se vende en el mercado, en ninguna farmacia lo encuentras, solo lo distribuye el sistema de salud y, aparte, es muy caro, cuesta como 14 mil pesos el botecito”, dice Diego Gabriel.

Cuando alguna persona con VIH se queda sin medicamento por el desabasto en el IMSS, Pemex o Capasits; organizaciones y pacientes con reservas se prestan tres, cinco o diez pastillas para no romper el tratamiento, que después se tendrán que reponer.

¿Qué va a pasar el siguiente mes si no hay? ¿Voy a volver a denunciar o qué hago?”, se pregunta Diego ante la incertidumbre. De acuerdo con Patricia Ponce, el desabasto de antirretrovirales en instituciones como el IMSS, ISSSTE y Pemex es responsabilidad completa del gobierno federal, que compra y distribuye los medicamentos.

Marcha en la Ciudad de México por el desabasto de medicamentos en 2019.
Créditos: Cuarto Oscuro

Yo tengo una pequeña reserva de medicamento porque cuando inicié mi tratamiento en el Seguro me dijeron que guardara medicamento porque recurrentemente iba a haber desabasto”, recuerda Diego.

Las personas que están en tratamiento saben lo que significa no tener medicamento uno, dos, tres días; ya no te digo 15 o 20. Entran en un periodo de angustia, ellos saben perfectamente lo que puede suceder. Es miedo a la muerte, a la enfermedad. Entran en etapas de depresión”, describe la coordinadora del Grupo Multisectorial en VIH del estado de Veracruz.

De acuerdo con el Sistema de Vigilancia Epidemiológica de VIH del tercer trimestre de 2025, Veracruz es el quinto estado con la mayor tasa de casos nuevos diagnosticados de VIH en 2025, con 15.22 por ciento, solo por debajo de Yucatán (17.82), Colima (18.38), Baja California Sur (24.44) y Quintana Roo (46.44). Hasta el 30 de septiembre de 2025, Veracruz registró mil 333 casos de VIH.

Por su parte, en abril de 2026, el IMSS informó que reforzó la atención integral a las personas que viven con VIH mediante la incorporación y el uso de nuevas opciones de tratamiento antirretroviral alineadas con las guías nacionales e internacionales de práctica clínica vigentes, lo que permite ofrecer esquemas eficaces, seguros y adaptados a las necesidades y la condición médica de cada paciente.

No se debería morir una sola persona a causa del VIH, a causa del sida, y sin embargo, tenemos ese grave problema todavía. Estamos en el primer lugar a nivel nacional de casos con VIH/sida”, concluye Patricia Ponce.

lm