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“El cáncer de mama no significa la muerte", Yéssica, sobreviviente en Veracruz

Yéssica sobrevivió al cáncer de mama, y tras desconocerse frente al espejo por una apariencia que le causó dolor, hoy es libre y comparte su testimonio con mujeres recién diagnosticadas.

“El cáncer de mama no significa la muerte", Yéssica, sobreviviente en Veracruz.
Escrito en VERACRUZ el

VERACRUZ, VER.— Yéssica arma los kits para la Quinta Carrera Contra el Cáncer de Mama en Veracruz. Concentrada, dobla las playeras, las medallas y coloca las bebidas hidratantes dentro de las mochilas tipo morral color rosa. Tiene las cejas pintadas, “los cachetes inflados” y el cabello recién crecido hasta los hombros como signo de que hace dos años venció el cáncer de mama.

Hace apenas tres años fue diagnosticada con cáncer. Yéssica dice que en ese entonces se preocupaba por lo que no era importante: el orden, la limpieza y el control compulsivo por el tiempo. Pero ya no vive así. 

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Yéssica durante su proceso de quimioterapias en el área de pelucas y turbantes de Casa MAM.

Ahora dedica parte de sus días al voluntariado en Casa MAM, ubicado sobre el bulevar Manuel Ávila Camacho, en el puerto de Veracruz. Desde hace dos años, cuando entró en remisión y recuperó su salud, Yéssica comenzó a contar su testimonio para dejarlo claro: el cáncer de mama no significa muerte, hay esperanza. 

Sin embargo, a veces no le creen. Las mujeres recién diagnosticadas dudan que Yéssica, con 42 años, de cabello abundante y peso recuperado, pueda hablar de su proceso de cáncer y de remisión sin tabú, sin vergüenza. Pero así es. Yéssica no sólo es libre de vergüenza, sino que también es más feliz que nunca. La esposa, madre de dos hijos y ama de casa, vive más tranquila, liberada y agradecida. 

Vivir toda la vida en un año

Yéssica Caldelas descubrió un bulto extraño en su seno derecho durante una autoexploración mientras se bañaba. Enseguida llegó la incertidumbre, el diagnóstico, dos meses después, en octubre de 2022. 

“Eso siempre se recomienda, tocar nuestro cuerpo para conocerlo para que, el día de mañana cuando haya algo diferente, lo sepamos diferenciar y saber que eso no estaba ahí”, señala. 

También llegó el miedo. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante 2024 fallecieron 508 personas en Veracruz por el cáncer de mama. Según Jessica Navarrete Zamora, de la asociación Veracruzanos por una Vida Libre de Enfermedades, el estado ocupó el cuarto lugar en defunciones por este tumor maligno en 2023.  

“Atravesar por este diagnóstico es como vivir toda mi vida en un solo año, porque es una avalancha de muchos sentimientos y emociones que se atraviesan”, explica. 

Yéssica cuando recién concluía sus radioterapias

La tristeza llegó a su vida cuando pensó que dejaría a sus hijos con sólo 39 años, pero cuando entendió que el autocuidado “es la principal herramienta para salir adelante y llevar los tratamientos médicos”, algo en ella cambió. Decidió priorizar su salud mental, y para eso, acudió a Casa MAM, de la asociación Mujeres Apoyando Mujeres, liderada por su presidenta Roxana Guízar Rodríguez, hija de una mujer que falleció por el cáncer de mama. 

Ahí, Yéssica encontró las herramientas para decirle a su familia que tenía cáncer. También le ayudaron a afrontar de la mejor manera la mastectomía, las quimioterapias, su pérdida del cabello y las radioterapias. 

A nivel nacional, de acuerdo con el INEGI, en 2023 por cada 100 mil mujeres de 20 años y más, la tasa de mortalidad por cáncer de mama fue de 17.9 por ciento. Veracruz, entonces, se encontraba debajo de la tasa nacional con 15.9 por ciento. En 2023, el mayor número de defunciones por este tipo de cáncer se registró en las mujeres de 60 a 74 años, con 2 mil 598. Las muertes en el rango de 30 a 39 años —edad en que Yéssica fue diagnosticada—, correspondieron al 4.9 por ciento del total, es decir, 482 de las 8 mil 034 registradas. 

Para Yéssica lo más duro no fue la extirpación de su seno derecho un mes después del diagnóstico, sino la pérdida de su cabello, cejas y pestañas en febrero de 2023, luego de la segunda de sus ocho quimioterapias. No se reconocía ante el espejo. Sin cabello, extremadamente delgada y con la piel amarilla, Yéssica afirma que se veía por fuera exactamente como se sentía por dentro. 

Luego de medio año, cuando finalizaron las quimioterapias, su cabello comenzó a crecer, y el 15 de septiembre de 2023, luego de la última radioterapia, Yéssica celebró el fin de su tratamiento y el inicio de su remisión del cáncer de mama. Desde entonces, vive en paz y agradecida por cada cosa buena que le pasa. “Mi vida ahora es más feliz. Parece que no, pero el proceso nos debería hacer mejores personas”, sostiene. 

Una razón hormonal

La razón del cáncer de Yéssica es hormonal, según le explicaron los médicos. Por eso, desde que entró en remisión, lleva una quimioterapia oral de forma diaria para inhibir esa función hormonal. De acuerdo con la Secretaría de Salud de México, los factores de riesgo del cáncer de mama se dividen en cuatro grupos: biológicos, latrogénicos o ambientales, relacionados con la historia reproductiva y los relacionados con el estilo de vida. En total, son 17 puntos. 

Aunque la mayoría de los factores de riesgo no se pueden modificar, los relacionados con el estilo de vida pueden disminuir el riesgo de padecer esta enfermedad. Entre ellos, se encuentran: 

  • Mantener su peso ideal, disminuir el consumo de grasas de origen animal. 
  • Incrementar el consumo de fibra como cereales integrales, frutas y verduras. 
  • Hacer ejercicio de 30 a 60 minutos todos los días. 
  • Disminuir el consumo de alcohol. 
  • No fumar. 
  • La lactancia es un factor protector. 

Además, la Secretaría de Salud recomienda que la autoexploración debe iniciarse desde los 20 años. A partir de los 25 años, se debe acudir a la unidad de salud para una exploración clínica de las mamas, y si se tiene entre 40 y 69 años, se debe solicitar una mastografía en la unidad de salud.

ys