DONALD TRUMP Y MÉXICO

El desgaste de Trump… y México a la vista

Donald Trump vuelve a lanzar críticas contra México y Claudia Sheinbaum, sin embargo sus declaraciones sobre seguridad y narcotráfico ya casi nadie las toma en serio. | Joel Hernández Santiago

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Escrito en OPINIÓN el

De nueva cuenta el presidente republicano ultraderecha de Estados Unidos, Donald J. Trump agarró por su cuenta las parrandas. Ahora, de nueva cuenta, vuelve la vista a México –en contraposición a lo que parece que va siendo un fracaso su política de guerra con Irán—y arremete en contra del país mexicano y de su presidente Claudia Sheinbaum

Y como Gabino Barrera, no entiende razones andando en la borrachera del poder político mundial. Porque es cierto. Es el presidente de uno de los países más poderosos del mundo. Una potencia económica, de desarrollo social, estándar de vida, educación, salud e incluso en su economía de guerra y su fuerza militar mundial. 

Pero también es cierto que, como presidente de EU en su segundo mandato, ya no las tiene todas consigo. 

De tiempo en tiempo por distintos medios legislativos o judiciales, le han echado abajo medidas de restricción migratoria atentatorias a los derechos humanos; le echan atrás su política de aranceles de castigo diciendo que muchos son ilegales; le echan atrás su medida de negar la nacionalidad a hijos de migrantes nacidos en EU.

O como fue el caso de que la Cámara de Representantes aprobó una resolución concurrente para limitar la autoridad del presidente Trump en acciones militares vinculadas a Irán… Y tantas más  demandas interpuestas ante los tribunales y fallos del poder judicial en contra de sus órdenes Ejecutivas. Todo eso que pasa a la galería del “Tú no tienes atribuciones para esto y para esto otro”.

Al presidente de EU todo esto le vale poco. Sigue en su camino atrabiliario y de excesos de poder. El ICE, por ejemplo, con todo y que existen múltiples quejas de migrantes e incluso de ciudadanos estadounidenses, sigue sus persecuciones criminales en contra de latinos y, sobre todo, mexicanos. 

Sus niveles de aceptación, hoy, están por los suelos. Apenas el 36 por ciento de los estadounidenses dicen aprobar su gestión. Pero el 64 por ciento de los estadounidenses repudian su gobierno y sus medidas que ponen en riesgo la seguridad nacional de EU y, sobre todo, lo que más duele a los estadounidenses medio: la economía podría entrar en crisis y con ello sus estatus de vida. Y eso no lo permiten bajo ninguna circunstancia. 

Aun así, ya se sabe, cuando quiere quedar bien entre quienes aún son sus simpatizantes, de tiempo en tiempo lanza dardos envenenados en contra del gobierno mexicano. 

Se cuida de no generalizar, esto es cierto. Sus críticas se orientan al actual gobierno de México, a la política de control del narcotráfico, a la proliferación de gente en el narcotráfico que envía fentanilo a Estados Unidos y que “causa la muerte de muchos de nuestros muchachos”, aunque él, por su parte, como presidente de EU, no hace nada por controlar allá el consumo del estupefaciente.

Siempre reitera-reitera-reitera que acá quien gobierna al país es el narcotráfico y el crimen organizado. Que poco o nada se hace para bajar los envíos de fentanilo a Estados Unidos e incluso que hay complicidades entre gobierno y narcotraficantes. Con todo, pierde credibilidad

Después de aquella querella que anunció el nombre de diez políticos de Sinaloa como parte del narcotráfico, lo único que ocurrió fue que en México la política morenista se sacudió, pero luego no ocurrió nada, ni reclamo posterior, ni insistencia o sugerencia de que se cumplan los acuerdos de coordinación en contra del crimen organizado entre ambos países… Agua de borrajas es eso.

A la presidente de México un día le dice que es una excelente mujer, muy bien vestida, que habla muy bien… Pero enseguida asesta acusaciones y críticas burlonas y bufonescas. Esto ha hecho que el gobierno mexicano ya no tome tan en serio sus dichos, acusaciones, burlas, o amenazas. 

Así que lo más reciente ya no caló como él hubiera querido. Esto hace que por sus mentiras y contradicciones pierdan credibilidad en EU, en el mundo y, por supuesto, en México

Lo más reciente: este domingo 2 de agosto, Donald Trump, publicó en su red social un artículo del presentador y comentarista conservador Bill O'Reilly, publicado en marzo pasado, en el cual escribe que "México no es amigo de Estados Unidos" y lanza críticas agrias en contra de la presidente Claudia Sheinbaum por su estrategia frente a los cárteles del narcotráfico.

El texto, publicado el 11 de marzo fue republicado en “Truth Social” (la red social de Trump) sin añadir comentarios. Ahí, O'Reilly dice que el gobierno mexicano no es amigo de Estados Unidos y que "ha sido corrupto durante décadas" y acusa a Claudia Sheinbaum de impedir que autoridades estadunidenses operen en territorio mexicano para combatir a los grupos criminales.

Descalifica las declaraciones de la Presidente sobre la responsabilidad del consumo de drogas en Estados Unidos y del tráfico ilegal de armas hacia México.

Y contundente –sin pruebas--, dice que "han asesinado a más de un millón de personas desde la década de 1990". Pero sobre todo subraya que el gobierno mexicano impide la participación de autoridades estadounidenses en operaciones contra el crimen organizado en México.

En esto de la persecución del crimen organizado habría que revisarlo y saber si en efecto, el gobierno mexicano está haciendo lo necesario para acabar con este flagelo o se hace maje y detiene a delincuentes de medio pelo pero no a sus cómplices políticos… 

En todo caso la credibilidad de Trump está desgastada. Sus mentiras frecuentes y su egocentrismo patológico le están pasando la factura. Y el gobierno mexicano voltea para otro lado sin responder a las diatribas, y se escuda en la “defensa de la soberanía nacional” con lo que esto signifique en la realidad, aunque es parte de la narrativa política que quiere ser nacionalista y patriótica. 

¿Qué sigue? Que al interior de México sí se haga el trabajo político y de seguridad en favor de los mexicanos, todos, y que se dejen de maquillar cifras para hacernos creer que aquí vivimos en el mundo de Oz, sin serlo. Y Trump… bueno… a ver con qué otro chascarrillo sale en otro momento.

Joel Hernández Santiago

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