Entre las múltiples aristas que presenta el primer examen en línea para el ingreso a la licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), hay una que no puede ser ignorada: la postura que ha adoptado el gobierno de la República ante los resultados atípicos de esa prueba.
Como es del conocimiento público, los primeros análisis de los resultados del examen realizados por diversos especialistas –difundidos y comentados ampliamente en las redes sociales– mostraban un comportamiento atípico, con mayores aciertos en el examen en línea realizado por primera vez este año, en comparación con ejercicios previos en los que la prueba se efectuó de manera presencial, lo que sugiere que miles de postulantes habrían recibido algún tipo de ayuda indebida. Ante ello el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, ordenó la realización de un informe que es analizado por una comisión de expertos(as) la cual emitirá esta misma semana sus recomendaciones. Entretanto se suspendieron temporalmente las inscripciones de quienes aprobaron el examen.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha mostrado gran interés por este tema, pues lo ha tratado en tres ocasiones en sus conferencias mañaneras, y a través de sus intervenciones ha revelado cuál es la posición de su gobierno. El 22 de julio, por ejemplo, dijo que la UNAM es una institución autónoma y por lo tanto la realización del examen en línea fue una decisión cobijada en ese principio. Añadió que correspondía a la propia Universidad decidir “cómo resuelven esta situación y cómo caminan hacia adelante”.
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Ese día también señaló que lo ocurrido no era una falla de las autoridades universitarias ni de quiénes aplicaron el examen, sino que tal vez no tomaron en cuenta el desarrollo tecnológico que existe actualmente con la inteligencia artificial para la aplicación de exámenes en línea.
Finalmente, en esa ocasión, la presidenta hizo un llamado a quienes aspiran a ingresar a las instituciones que realizan examen de admisión a “que no se haga ningún tipo de trampa”.
Unos días después, en la mañanera del 27 de julio, Sheinbaum Pardo reiteró que a la UNAM corresponde resolver el problema, pero añadió un elemento nuevo: la urgencia en encontrar una solución, pues dijo: “es importante que se resuelva pronto para poder dar certidumbre a todos los jóvenes que quieren entrar a la UNAM”. En esa ocasión solicitó la intervención del secretario de Educación Pública (SEP), Mario Delgado, y del subsecretario de Educación Superior de esa dependencia, Ricardo Villanueva.
Delgado dijo que desde el inicio han estado en contacto con el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, quien le informó de las acciones que estaban llevando a cabo. Lo relevante aquí es que el Ejecutivo a través de la SEP mantiene comunicación directa con la rectoría. El funcionario ofreció apoyar a la máxima casa de estudios en lo que sea necesario.
La intervención de Villanueva fue muy interesante. Señaló que en los resultados de la prueba hay un comportamiento atípico, e identificó dos elementos. Por una parte un componente tecnológico, sobre el cual comentó que la realización de la prueba de manera virtual no dice nada en sí misma, pues en otras instituciones ha funcionado perfectamente. El otro componente tiene que ver con lo académico, específicamente con los reactivos (las preguntas). Al respecto señaló que deben cambiarse y que es necesario que se utilicen distintos reactivos. De lo dicho por el subsecretario surge una pregunta: si en otras instituciones el examen virtual ha funcionado muy bien, ¿por qué el realizado en la UNAM presentó las enormes fallas que estamos presenciando? Encuentro en lo dicho por el funcionario una buena idea para el futuro: aplicar durante el examen distintos reactivos simultáneamente.
Al día siguiente, el 28 de julio, la presidenta subrayó nuevamente la urgencia de solucionar el problema: “Ojalá lo puedan resolver pronto para que pueda haber certeza para todos los estudiantes que quieren entrar a la Universidad Nacional Autónoma de México”. Identificó dos elementos: por una parte, cómo se va a resolver el problema, “quién entra y quién no”; y, por otra parte, ¿cómo se cometió el fraude?, si estuvo involucrada la empresa que se contrató para hacer el examen, o si algunos estudiantes utilizaron la inteligencia artificial. Sobre la posibilidad de conductas poco éticas, dijo que la UNAM tendría que decidir cómo y con quién hacer la investigación, si requieren la participación de la Fiscalía (General de la República), y si van a poner denuncias o no. Pero aclaró que todo debe ser una decisión de la Universidad: “nosotros podemos apoyar en lo que nos pidan, pero es una decisión autónoma”.
Lo dicho por la titular del Poder Ejecutivo muestra, en primer lugar, el reconocimiento de la UNAM como una institución autónoma en lo académico y también en su forma de gobierno, algo sumamente importante, cuando en nuestro país hemos asistido al debilitamiento o incluso eliminación de entidades autónomas. El reconocimiento que hace Sheinbaum, contrasta además con la postura de algunos sectores dentro de su propio partido que han mantenido una postura hostil hacia este principio.
Por otra parte, a pesar del respaldo brindado a la autonomía de la UNAM y a sus autoridades (al aligerar su responsabilidad en las fallas), hubo también una crítica, pues la presidenta consideró que en el examen no tomaron en cuenta el desarrollo tecnológico en referencia directa a la Inteligencia Artificial, en su opinión hubo un descuido. Se trata de un señalamiento fuerte considerando que la UNAM tiene entre su personal académico y de investigación a algunos de los principales expertos en estas materias.
Los llamados a resolver este problema con prontitud, responden desde luego a la necesidad de que haya certeza para los estudiantes ante la proximidad del inicio de clases. Pero también, probablemente, se busca evitar que ocurran protestas estudiantiles de proporciones mayores, en un momento en el que el país enfrenta grandes retos internos además de los provenientes del exterior. No hay que olvidar que hay una movilización viva en el Instituto Politécnico Nacional y múltiples protestas en otros sectores.
Pero dejando a un lado las especulaciones, lo ocurrido con el examen de admisión es algo muy delicado, porque va directo al corazón de la autonomía universitaria pues atañe precisamente a uno de los aspectos que dan sentido a este principio, que es la decisión sobre sus mecanismos de ingreso.
Puede decirse que la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum resulta en estos momentos muy favorable para la UNAM, pues permite que trabaje libre de las tradicionales presiones gubernamentales de los últimos años contra la autonomía, y con ello puede avanzar para encontrar una solución que seguramente no será 100% perfecta (algo imposible), pero que quizá tenga el menor costo para una institución que hasta ahora es un orgullo para la mayoría de los mexicanos.
