Durante 2024, más de 17 mil personas consultaron el Archivo General de la Nación, principalmente para acceder a información relacionada con violaciones graves a derechos humanos. Más de 117 mil unidades documentales fueron puestas a disposición pública y más de 1 millón de imágenes históricas fueron consultadas digitalmente. Estas cifras muestran que los archivos no solo conservan información del pasado, también permiten conocer la verdad, preservar la memoria y fortalecer la protección de derechos.
Por ello, a pocos días del Día Internacional de los Archivos, que se conmemora cada 9 de junio, vale la pena reflexionar sobre una pregunta que suele pasar desapercibida: ¿qué papel juegan los archivos en la protección y evolución de nuestros derechos?
Con frecuencia pensamos en los archivos como espacios en los que solamente se almacenan documentos antiguos sin utilidad práctica; sin embargo, son mucho más que eso. Constituyen la memoria institucional de un país y una herramienta indispensable para que los derechos puedan conocerse, defenderse y evolucionar. El Archivo General de la Nación resguarda más de 375 millones de hojas documentales, equivalentes a más de 50 kilómetros de documentación histórica, donde se encuentra evidencia de cómo han evolucionado las instituciones, las leyes y los derechos en México.
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En este contexto, me gustaría detenerme en tres ideas. Primero, que los archivos documentan la evolución de nuestros derechos. Segundo, que los archivos permiten que esos derechos sobrevivan y se desarrollen. Y tercero, que para lograr ese objetivo de preservar la memoria son necesarias acciones concretas, como las que actualmente impulsamos desde el Instituto de Transparencia y Protección de Datos Personales de la Ciudad de México (INFO Ciudad de México).
Ningún derecho surge plenamente desarrollado, los derechos que hoy hemos normalizado son resultado de años de construcción legal e institucional. Los archivos permiten reconstruir ese camino, gracias a ellos podemos conocer cómo evolucionaron las instituciones, qué desafíos enfrentaron y de qué manera sus decisiones incidieron en los derechos de las personas. También documentan los momentos en que esos derechos fueron vulnerados. Por eso, expedientes de esta naturaleza siguen siendo consultados décadas después. Los archivos conservan tanto la memoria de los avances como de las deudas históricas.
No obstante, los archivos no solo sirven para entender el pasado, también facilitan la construcción del futuro. Cuando una institución cambia, los archivos permiten que el conocimiento acumulado no se pierda. Gracias a ellos, las nuevas instituciones pueden continuar construyendo sobre lo avanzado. En momentos de transformación institucional, los archivos se convierten en un puente entre lo que una institución construyó y lo que la siguiente podrá construir.
Por ello, resulta tan relevante la tercera idea. Durante los últimos meses, en el INFO Ciudad de México implementamos diversos procesos de organización, clasificación y valoración documental que permitieron formalizar la creación de nuestro Archivo Histórico. Como parte de este esfuerzo, actualmente se encuentra en marcha la transferencia de este Archivo al Archivo General de la Nación. Con ello, el INFO Ciudad de México se convertirá en la primera autoridad garante local del país en realizar una transferencia de esta naturaleza. Más allá de un procedimiento técnico, esta acción busca preservar la memoria de cómo se ejercieron y protegieron derechos a lo largo de más de dos décadas.
En este contexto, hago un llamado a quienes se interesen por la memoria institucional del país a participar en el evento “El Consejo Nacional de Archivos festeja el Día Internacional de los Archivos 2026”, organizado por el Archivo General de la Nación y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que se llevará a cabo del 8 al 10 de junio.
Cuando una sociedad cuida la memoria de cómo construyó sus derechos, también conserva la posibilidad de defenderlos y fortalecerlos para las generaciones futuras. Al final, preservar archivos no es mantener documentos; es garantizar que la historia de nuestros derechos siga disponible para quienes tendrán la responsabilidad de protegerlos mañana. Con ello, hagamos lo que nos corresponde.
