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Los riesgos que no se ven para México frente al TMEC

Ojalá el Estado mexicano cuente con información auténticamente de inteligencia y contrainteligencia para sentarse con Estados Unidos a negociar el TMEC. | María Idalia Gómez

Escrito en OPINIÓN el

Mientras más se acerca el tiempo para la negociación y acuerdos del TMEC, el contexto político mundial no ayuda a reducir la incertidumbre para México; por el contrario, se incrementa de forma exponencial.

¿Qué ocurrirá? Los mejores escenarios serían que el tratado tenga ajustes menores o se dé una renegociación más profunda en algunos rubros y que la capacidad de la representación mexicana para negociar sea exitosa. El peor de los escenarios es que los intereses estadounidenses eleven demasiado la presión política y la confrontación nos lleve al fracaso. 

La representación mexicana, en voz del secretario Marcelo Ebrard, tiene y tendrá una postura en defensa de los intereses nacionales por encima de cualquier presión, ese sólo es discurso. Si bien se ha dicho que en estos meses México ha estado trabajando en conformar alianzas dentro del gobierno y con diferentes sectores para tener un frente estratégico común al momento de las negociaciones; esto no arroja un éxito seguro, porque lo lógico no funciona en tiempos en los que el mundo está cimbrándose y los objetivos estadounidenses cada vez representan mayores riesgos para nuestro país, porque algunos de ellos se refieren a elementos de control económico -fundamentalmente lo energético y recursos naturales- y hasta político en una alianza incondicional que quieren tener de parte de nuestro país. 

El grupo negociador estadounidense no es solamente el que ha sido visible, ni tampoco lo son los intereses que persiguen. El programa Palantir ha dotado a las agencias estadounidenses de la información suficiente sobre los escenarios que desean tener y los beneficios que quieren alcanzar para su país. Esa información no se conoce aún en México, pero tendría el gobierno que estarse preparando para una embestida de grandes dimensiones.

¿A qué me refiero? El gobierno mexicano tendría que estar preparándose para las mayores exigencias y traiciones de parte de aparentes aliados internos y externos, y generar los mayores antídotos posibles. El rostro amable, terso y lógico que ahora parecen tener los estadounidenses, no es real; apenas están comenzando a asomar su estrategia: no es exagerado poner en la mesa que se conocerán mayores casos de corrupción de integrantes de gobiernos locales y federales, o crearse focos de inestabilidad en zonas o regiones, por ejemplo, sólo para poder operar una negociación a favor del país del norte.

Pero todo ello no es por la maldad estadounidense, los gobiernos o funcionarias y funcionarios han construido esos espacios que hacen vulnerables a México, por actos de corrupción, por acción u omisión en muchos rubros, desde el gobierno y en su vida privada.

Ojalá el Estado mexicano para este momento, cuente con información auténticamente de inteligencia y contrainteligencia para sentarse con Estados Unidos a negociar. El conocimiento de intereses y objetivos, debilidades, fortalezas de los países del norte; verdaderas capacidades internas en prospectiva en cuanto a insumos y yacimientos que tenemos; los corredores de poder que tienen o pretenden tener grupos internos y externos; y las fortalezas y debilidades de las personas mexicanas que se sentarán a negociar, son fundamentales.

Por ejemplo, es importante que la presidenta Claudia Sheinbaum sepa que su secretario Marcelo Ebrard y su familia están siendo investigados por Estados Unidos, por posibles actos de corrupción y por beneficios otorgados a China. Es una auténtica y real investigación de dos agencias, del FBI y de la CIA. Podrán querer desmentirlo acá en México, pero es verdad, y la mostrarán si lo necesitan justo al momento de la negociación. No vayamos lejos, la información aparecida hasta ahora sobre Ebrard y su familia, sólo es una pequeña probadita de lo que tienen. Para los estadounidenses no es una persona fiable.

Es posible que un dato así no lo sepa Sheinbaum, pero es tarea del área de inteligencia que ella lo sepa, y lo mismo de cada una de las personas que la acompañan en su gabinete, de lo contrario la continuarán engañando.

Es el tiempo de ser y actuar como estadista, no como representante partidista. Es tiempo de tener un gobierno de tal estatura que sea imposible rendirse y, por el contrario, se pueda llevar a cabo una auténtica negociación que beneficie a todos los países involucrados. El ‘no me dijeron’ o ‘yo no sabía’, no sólo es inmoral y falto de ética, es traicionar a un país en un momento como no ha existido para México en varias décadas.

María Idalia Gómez

@Gosimai