La llegada de la Inteligencia Artificial (IA) ha transformado diversos sectores entre ellos el sistema educativo. La IA se ha convertido en una herramienta que puede personalizarse en el aprendizaje de manera cuidada, con una normativa clara y con criterios que fortalezcan la educación.
La IA en un sentido ético y profesional, optimiza la gestión educativa y da amplitud de posibilidades de información a docentes y a las y los estudiantes; constituye una herramienta importante para el procesamiento y análisis de información, entre otros aspectos.
En este sentido, con directrices académicas que conduzcan la rectoría profesional de la IA, la educación puede consolidarse y darle herramientas al alumnado para que cuente con mayores instrumentos para su aprendizaje, mismos que se verían reflejados en un país con mayores alcances de desarrollo, inclusividad, accesibilidad y, sobre todo, igualdad y equidad.
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Por ello, resulta relevante los datos reflejados en la Encuesta Nacional: Usos y percepciones sobre la Inteligencia Artificial Generativa en la educación superior en México.
En esta encuesta realizada por la Secretaría de Educación Superior (SEP) durante el mes de octubre del año pasado y presentada este año, se expone que la IA ya está plenamente integrada a la vida académica e influye notoriamente en el proceso y desarrollo educativo e, incluso emocional. Aunque hay factores positivos y negativos.
Los resultados presentados en esta encuesta en la que participaron, 2,900 instituciones de educación superior, más de 1.5 millones de estudiantes y más de 163 mil docentes refieren, de entrada, que alrededor del 66% de las y los alumnos utilizan con frecuencia la IA Generativa (IAG), y los docentes la utilizan en un 60%.
Sin embargo, el uso sin conocimiento previo o no responsable de la IAG puede generar información falsa o desinformación; a nivel nacional el 33.2% de las y los estudiantes manifestaron diversas preocupaciones por estas situaciones lo que puede provocar que los objetivos de la educación superior enfrenten estas barreras.
También, es importante un dominio básico de la IAG, así lo manifestaron los docentes en un 91% y estudiantes en un 76.2%. De igual manera, es fundamental conocer su regulación; la encuesta revela que persisten brechas institucionales en el conocimiento de las normativas para el uso de la IAG.
Asimismo, llama la atención que un 79% de las y los estudiantes utilizan la IA generativa para producir textos, no obstante, un 48.2% manifestó confiar de forma parcial en el uso de la IA.
Otro aspecto que resalta de la IA es su uso con fines de apoyo emocional. La encuesta refleja que alrededor de un 5% de docentes la utilizan por un 9% de las y los estudiantes; las mujeres de este último segmento la utilizan en un 61% por un 35% de los hombres.
Los principales rubros en la que la IA es usada en este sentido es para pedir consejos sobre ansiedad, estrés y depresión; para sentirse escuchados; para buscar motivación; simular conversación con alguien; para evaluar si necesita ayuda psicológica, entre otras.
Hay otros aspectos que son importantes analizar con detenimiento, por ello, la SEP establece algunas directrices necesarias para reducir brechas en acceso y capacidades en la integración de la IA en la educación superior; incorporar la perspectiva de género en la política educativa sobre la IA; fortalecer y transversalizar las humanidades y las ciencias sociales en la formación universitaria, entre otras.
No cabe duda de que la IA ha revolucionado a nuestra sociedad y la educación no es la excepción, ojalá la SEP, como ya algunas universidades lo han realizado, combine su uso profesional y ético para fortalecer el aprendizaje de las y los estudiantes y, con ello, contemos con una mejor sociedad.
