El retiro del estatus de donataria a cientos de organizaciones de la sociedad civil que se ha dado a conocer es una muestra más de la deriva autoritaria de México. Ahogar las organizaciones que documentan con evidencia el estado que guarda la educación, la salud, el estado de derecho, la corrupción, denuncian ecocidios, desapariciones e inseguridad muestra claramente que el gobierno no tolera ni la crítica ni que los ciudadanos se enteren de lo que pasa en el país. Mi solidaridad y respaldo a todas ellas.
Esta actitud se suma a la eliminación de controles democráticos para evitar la concentración del poder, la subordinación del Poder Judicial al Ejecutivo, la sobrerrepresentación de la coalición oficialista en el Legislativo, la colonización de la autoridad electoral, las intimidaciones a periodistas y medios, etcétera. Es una deriva autocrática que además cuenta con la lealtad de las fuerzas armadas y la cercanía del crimen organizado.
La cara autoritaria del régimen político que ha construido la 4T ha traspasado nuestras fronteras y permea a nivel internacional. De recibir noticias aisladas por algún medio extranjero, hemos pasado al registro sistemático de la tendencia autócrata del régimen mexicano por institutos especializados a nivel mundial.
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El último de ellos es el reporte sobre democracia del V-Dem Institute de la Universidad de Gotemburgo de Suecia, que mide las tendencias globales de los regímenes políticos. El reporte muestra que la democracia ha retrocedido y existe una tendencia a la autocratización en el mundo. Mientras en 2005 el 50% de la población mundial vivía en democracias, hoy sólo el 26% habita en una. Además, el Instituto identifica 44 países que se están volviendo cada vez más autocráticos, y uno de ellos es México. Identifica también que en los países autocráticos hay una fuerte afectación a la libertad de expresión, acoso y restricciones a las organizaciones civiles, como en nuestro país.
La tendencia al autoritarismo de México es un retroceso después de tres décadas de avance de nuestra democracia. Eso se detuvo abruptamente. El Instituto clasifica a México como una autocracia “gris”, cercana a convertirse en una autocracia electoral, donde existen elecciones pero están amañadas, como en Bosnia Herzegovina, Albania, Zambia, Indonesia, Benín o Sierra Leona. México ocupa el lugar 110 de 177 países. Como siempre, Dinamarca y los otros países escandinavos lideran el ranking. De América Latina, Costa Rica es el mejor posicionado (lugar 7), Uruguay (13), Chile (16) y Brasil (28). Como se ve, no es un tema de ingresos y prosperidad económica, sino de instituciones, actitudes y procesos democráticos. Estamos muy lejos de un régimen mínimamente democrático y nos estamos alejando más. Y pareciera que los mexicanos ni cuenta nos hemos dado.
