La lealtad suele ser un contrato de arrendamiento con cláusulas de rescisión inmediatas. Y en política cuando se deja de ser futuro, el desalojo está cantado. A veces es sólo una vibración en los cimientos del feudo el que tira de los nervios al que lo construyó con la idea de no salir de ahí nunca. No pasa nada. Pero también puede ser la cuenta atrás para un “game over” del que no quería enterarse.
Una vez que Morena reveló sus procesos y tiempos de camino a 2027, con vestimenta especial para evitar acusaciones por actos anticipados de campaña, se desató la actividad electoral de los demás partidos.
El senador del PVEM Manuel Velasco Coello, destapó las potenciales propuestas de su partido para participar en las encuestas que definirán a los candidatos del oficialismo para las gubernaturas en distintas entidades del país.
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Aparte, luego de su letanía de nombres y entidades, dijo que no están pensando en “escenarios b”, pero que, en los casos que Morena no apoye las apuestas verdes como el de San Luis Potosí, podrían ir solos a la contienda. La referencia obligada en este comentario es Ruth González Silva, senadora y esposa del gobernador potosino Ricardo Gallardo Cardona.
Velasco Coello reclamó “reciprocidad” para una gubernatura que el Verde ganó sin alianza en el 2021. “La senadora Ruth González apoyó a la presidenta de México en su campaña presidencial en el 2024, obteniendo más de 520 mil votos", resaltó en entrevista con Álvaro Delgado.
Lejos de secundar a Velasco en su apasionada defensa de Ruth González Silva como propuesta para suceder a Gallardo, éste respondió con un tajo seco: “El senador Velasco es una cosa y nosotros somos otra”. Que no, que solos no van. La frase no es solo un deslinde; es una declaración de soberanía local frente al mando central de su partido.
Gallardo reconoció a Velasco como “un referente nacional”, pero afirmó que el Partido Verde en SLP se encuentra preparando una “gran alianza política” rumbo a las elecciones de 2027. Y sí, la primera puerta ha sido el PRI, un PRI abierto a importar candidatos, a postular no priistas. Si el Verde de Gallardo se encamina con esa alianza, significa tomar distancia definitiva de Morena.
Gallardo Cardona insistió en que el objetivo es conformar una alianza que se dará a conocer en su momento, que avanza en las negociaciones, es decir, es una construcción emergente para su proyecto. ¿Por dónde irá el Verde de Emilio González, el mando central y personalísimo de ese partido?
Alguna estructura crujió en el proyecto gallardista de sucesión, tal vez una grieta que corrió desde las mesas más recientes entre dirigencia nacional del partido del tucán y Gobernación. El nepotismo es un punto no negociable para la presidenta Sheinbaum, eso se supo desde el año pasado, pero Gallardo y Velasco insistieron.
Quizá los jefes nacionales verdes advirtieron ya un costo muy alto a pagar en su insistencia con la candidatura en alianza para la senadora. No hay cínico que trague lumbre. “Ok, con Ruth vamos solos, pero no rompemos alianza”, según Velasco. De reflejos a las vivas, el gobernador ya se adelantó a atajar pesadillas: no, el Verde-Gallardo no va solo; irá aliado, ya se verá con quién…
El descarte de posibilidades ayuda a hacer escenarios. Si el Verde va aliado con Morena en San Luis, el proyecto de Ruth González se pospone. Y el candidato no es su secretario general, tampoco su dirigente estatal del partido. No le permitió a nadie hacer capital político propio. Al cuarto para las doce hacerlos tendencia, es complicado.
Una tercera opción, el alcalde de Soledad, tampoco; disciplinado, gris, se queda muy corto. La única construcción que Gallardo construyó para sucederlo es su esposa. Por rentabilidad como proyecto para apuntalar la campaña a la gubernatura de Ruth González, ha placeado a Juan Carlos Valladares Eichelmann para la alcaldía de San Luis Potosí, una plaza que literalmente vomitó a su padre, Ricardo Gallardo Juárez, cuando intentó reelegirse en 2018.
El diputado federal Valladares Eichelmann es verde, sí, pero su adscripción política tiene más interés en los mandos nacionales del PVEM y es un empresario que puede darse un lujo muy caro para los gallardistas: decidir por sí mismo. Y hacia Valladares ha volteado Morena, otra marca sin cartas competitivas propias para la gubernatura de San Luis Potosí. Con él sí pueden ir con el Verde de aliado, algo que ya sabe la dirigencia nacional tucanera. Pero Morena también puede llevarlo como candidato en solitario, el perfil competitivo que no tienen.
Imaginar un séptimo año sin “un leal” a cargo en el gobierno, un incondicional que se trague cuentas por cobrar y lo que sea que encuentre en los cajones, debe ser para no dormir. El espacio se achica, pero no se agota.
Por lo menos en la semana que pasó, asomó un Partido Verde Ecologista de Gallardo, secesión local del PVEM.
