VENEZUELA Y EU

Estados Unidos: ¿poder limitado o prudencia estratégica?

La acción estadounidense indica que no existe actualmente ni el respaldo interno suficiente en EU para una invasión a gran escala, ni la capacidad militar para sostenerla, ni el apoyo internacional necesario. | Octavio Díaz García de León

Escrito en OPINIÓN el

El presidente Trump y su administración siguen causando asombro y controversia a nivel global.  La reciente captura y traslado del dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a Nueva York para responder por cargos como narcoterrorismo y conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, representa un hecho de enorme impacto político y geoestratégico. 

¿Qué motivó la acción?

Se ha debatido extensamente sobre las motivaciones de Washington para derrocar a Maduro. Sin embargo, no se trata de restablecer un régimen democrático en dicho país, como lo esperaban los demócratas de América Latina. Por lo menos no en el corto plazo. La intervención puede ser para: lograr el control del petróleo venezolano; reafirmar la influencia geopolítica de Estados Unidos en el continente americano (Doctrina “Donroe”); limitar la presencia e influencia de países como China, Rusia e Irán en la región; y para quitar apoyos económicos y políticos a Cuba.

Operación limitada ante falta de apoyos

Lo que sorprende es el carácter reducido de la intervención militar para capturar a Maduro. La acción estadounidense indica que no existe actualmente ni el respaldo interno suficiente en Estados Unidos para una invasión a gran escala, ni la capacidad militar para sostenerla, ni el apoyo internacional necesario. La memoria de invasiones a Corea, Vietnam, Irak y Afganistán, las cuales costaron enormes recursos y muchas vidas de soldados americanos, sigue pesando negativamente en la opinión pública estadounidense.

Los aliados internos de Trump

Ante estas limitaciones, la intervención estadounidense habría requerido aliados con poder dentro del gobierno venezolano —incluido el alto mando militar— para facilitar la operación y evitar un conflicto prolongado. En este sentido, la asunción como presidenta encargada de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, parece haber sido un acuerdo clave para la estrategia de Estados Unidos.  Estas negociaciones fueron necesarias porque, aunque existe gran inconformidad con el régimen chavista entre los venezolanos, aparentemente la oposición no tiene todavía la capacidad de controlar al país.

El petróleo como objetivo

Uno de los objetivos estratégicos de Trump tras la captura de Maduro es reconstruir, para beneficio de Estados Unidos, la capacidad de producción de petróleo venezolano, ya que ésta ha caído dramáticamente bajo el chavismo y requiere inversiones masivas para su recuperación, mismas que Trump quiere que realicen las empresas petroleras estadounidenses. Sin embargo, los directivos de estas compañías han expresado que no podrán hacerlo pronto ante la persistente inestabilidad política y la falta de garantías jurídicas para sus inversiones

Implicaciones para México

La captura de Maduro, ofrece un escenario de cómo podría ser la actuación de Estados Unidos hacia México. Por una parte, no se ve factible una invasión militar masiva a territorio mexicano: no existe apoyo político interno en Estados Unidos, ni una capacidad militar y logística que lo haga viable, dados el tamaño poblacional, la extensión geográfica y el contexto geopolítico de México. 

Por otra parte, podrían efectuarse operaciones militares “quirúrgicas” para capturar a líderes del narcotráfico o a funcionarios mexicanos coludidos con redes criminales. Estas acciones se inscribirían más en una lógica de presión selectiva, similar a la empleada en Venezuela, que en una ocupación territorial. Además, el uso de amenazas militares, sanciones económicas y presión comercial podrían ser usadas por Estados Unidos para asegurar sus intereses a largo plazo.

Así,  podría haber presiones para revertir la reforma al Poder Judicial mexicano, dado el deterioro del estado de derecho que está trajo, con la consecuente incertidumbre para inversiones estadounidenses, y una mayor presión para aceptar intervenciones militares en nuestro país para combatir a los cárteles de la droga, ante la incapacidad de nuestras autoridades para resolver el problema.

Por otra parte, Estados Unidos no ha manifestado interés en el petróleo mexicano, quizá porque el deterioro de Pemex, la disminución de reservas y la ausencia de exploración de nuevos campos petroleros, no le ofrecen atractivo. Además, Pemex, al estar quebrado, no tiene la capacidad de revertir este deterioro, ni es un socio confiable. Tampoco existen certeza jurídica ni políticas públicas que sean atractivas para la inversión extranjera

Que se puede esperar

El caso de Venezuela demuestra que Estados Unidos posee la capacidad de usar su poder en México de manera “quirúrgica” y ya se observa un incremento de la presencia militar estadounidense, con la llegada de un avión militar a Toluca y la advertencia de las autoridades americanas a la aviación privada y comercial, de posibles operaciones militares en espacio aéreo mexicano. 

El mejor escenario sería que estas intervenciones se hagan en coordinación con el gobierno de México, como se ha hecho hasta ahora -aunque en el discurso se niegue- porque de cualquier forma, con o sin anuencia de las autoridades mexicanas, ya se vio que Estados Unidos está dispuesto a actuar militarmente de forma selectiva en territorio mexicano.

Octavio Díaz García de León

@octaviodiazg