A casi seis meses de la partida del fotoperiodista Rodrigo Moya (10 de abril de 1934, Medellín, Colombia 30 de julio de 2025, Morelos, México) su legado periodístico y visual continúa permeando el imaginario colectivo de generaciones a través de su archivo personal y de la hemerografía de la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI. Asimismo, gracias al trabajo de investigadores, como Alberto del Castillo, Ariel Arnal, Alfonso Morales, Juan Manuel Aurrecoechea, entre otros, ha sido posible estudiar su producción fotográfica, seguir su trayectoria y preservar su testimonio visual y oral, lo que ha permitido profundizar en las contribuciones de Rodrigo Moya a la cultura mexicana.
Rodrigo Moya fue un fotógrafo comprometido cuya práctica fotográfica estuvo definida por una profunda ideología y convicción política. Esta postura lo llevó a documentar las calles y la realidad social que en ellas se vivía, a dotar de visibilidad a varios movimientos sociales a través de su lente y retratar a diversas personalidades como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, María Félix, Gabriel García Márquez, entre muchas otras. Su mirada fue clave en la confección de la memoria colectiva y visual de las décadas de 1950 y 1960; a través de ella es posible conocer tanto escenas cotidianas como momentos significativos de la historia mexicana.
Ejerció como fotógrafo gráfico de 1955 a 1967 en varias publicaciones, entre ellas Impacto, Sucesos para todos, Zócalo, ¡Ya!, Arriba, Ráfaga Confidencial, El espectador, Continente, Nocturno, y Política, donde capturó numerosas escenas icónicas. Posteriormente, en 1969 Moya fundó Ediciones Mundo Marino, cuya publicación sería la revista Técnica Pesquera, que dirigió por más de 20 años. Para estos años Moya se retiró del fotoperiodismo y se convirtió en un editor y fotógrafo de la actividad humana en el mar, como ha señalado Ariel Arnal.
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Su fotografía militante surgió en un contexto complejo, marcado por las relaciones entre el régimen político— caracterizado por el presidencialismo, un nacionalismo caducado y el corporativismo— y la prensa mexicana, controlada por los grandes empresarios. Estas relaciones se sostenían mediante constantes intercambios y negociaciones, en las que el control hacia lo publicado y los trabajadores de la prensa eran una constante. Lo que dejaba muy poco margen de acción a los fotoperiodistas, aún, Rodrigo Moya fue de los pocos que lograron cuestionar a través de sus imágenes.
Fue durante sus primeros años y su paso por la revista Impacto (1955-1959) que Moya pudo experimentar un posicionamiento político más claro y desdibujó los límites de su fotografía a través de su práctica de la “doble cámara”. El mismo Moya era consciente que los temas que quería plasmar no tenían cabida en los medios de la época, por ello comprendía que tenía dos cámaras en la mente: una destinada a cumplir las demandas para el medio en donde laboraba, y la otra personal que le permitía capturar imágenes desde su sensibilidad, compromiso político y “una conciencia alerta y rebelde”, como testimonió en su encrome (1) El telescopio interior.
Su mirada documental y militante de izquierda es perceptible en la cobertura de los acontecimientos de México y América Latina, donde muchas veces asumió un rol activo como participante de las manifestaciones, tal como relató en la entrevista realizada por Alberto del Castillo en 2024. Entre sus trabajos más representativos se encuentran los fotorreportajes de los movimientos de 1958 con el magisterio, los obreros y los estudiantes, publicados en Impacto. Asimismo, retrató varios oficios como los cañeros, los petroleros, los talladores de ixtle de palma y lechuguilla y los trabajadores de la cera de candelilla del norte desértico del país.
Durante la década de 1960 viajó por varios países latinoamericanos que fueron un foco de interés periodístico. Para la revista Sucesos para todos Moya cubrió diversos problemas políticos, lo que fue posible gracias al carácter politizado del grupo que dirigió y colaboraba en el medio como Mario Menéndez, Froilán Manjarrez, Héctor Anaya, Luis Suárez, entre otros. Entre sus coberturas más relevantes se encuentra el 5to aniversario de la Revolución Cubana en 1964, durante el cual fotografió a Ernesto “Che” Guevara en La Habana, días después de la celebración del 26 de julio. Otras coberturas importantes fueron la invasión estadounidense a Santo Domingo (1965-1966) y la intervención en República Dominicana (1965). Además, cubrió la guerrilla venezolana (1966) y la guerrilla guatemalteca (1966), con tomas cercanas a los guerrilleros en las sierras realizando las acciones más contundentes, pero también las más cotidianas, evidenciando la cercanía y confianza que Moya logró establecer.
Finalmente, recuperar y reflexionar hoy sobre las trayectorias como la de Moya resulta fundamental en la medida en la que reconocemos que las imágenes, al igual que hace setenta años, desempeñan un papel central en la configuración de la realidad, como ha señalado Susan Sontag. En la llamada “guerra de las imágenes”, que explican autores como W. J. T. Mitchell y Nicholas Mirzoeff, la imagen se utiliza como un instrumento dentro de la disputa de ideas y discursos que se contraponen y que constantemente disputan la hegemonía retórica global. Aunque la fotografía ha cambiado de manera radical desde los años más activos de Moya, su posicionamiento, su mirada y puesta en las imágenes continúan ofreciendo herramientas para reflexionar sobre la conciencia y la memoria que se construyen actualmente.
(1) Encrome es un neologismo propuesto por Rodrigo Moya para referirse a un género híbrido donde se combina el ensayo la crónica y la memoria. Aguilera, Jonathan, “Rodrigo Moya. El telescopio interior”, disponible en: https://centrodelaimagen.wordpress.com/2015/06/09/rodrigo-moya-el-telescopio-interior/
Referencias:
Arnal, Ariel, “Entre viento y la Sal: rodrigo Moya y la revista Técnica pesquera”, en Gautreau, Marion, Rebeca Monroy y Alberto del Castillo (Coord.), Fotoperiodismo y fotografía documental en México desde 1968, México, UACM, UAS, 2022, pp. 102-115.
Del Castillo Troncoso, Alberto, “El fotógrafo Rodrigo Moya y la protesta estudiantil de 1968” en Secuencia, no. 118, enero-abril, 2024, pp.1-32.
Del Castillo Troncoso, Alberto, Rodrigo Moya. Una mirada documental, México, Ediciones El Milagro, IIE-UNAM, La Jornada, 2011.
Mirzoeff, Nicholas, Cómo ver el mundo, Introducción a la cultura visual, Buenos Aires, Paidós, 2016.
Morales Carrillo, Alfonso y Juan Manuel Aurrecoechea, Rodrigo Moya. Foto insurrecta, México, Ediciones El Milagro, 2004.
Moya, Rodrigo, El telescopio interior, México, Centro de la Imagen, CONACULTA, 2014.
Smith, Benjamin T., The Mexican Press and Civil Society, 1940-1976, The university of North Carolina Press, 2018.
Sontag, Susan, Sobre la fotografía, España, Penguin Random House, 2008.
Katia Merari Mota Arceo*
Es actualmente estudiante del Doctorado en Historia Moderna y Contemporánea, del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, es Maestra en Historia de México por el Instituto de Investigaciones Históricas de la UMSNH. Es parte del comité editorial de la Revista Ecúmene de Ciencias Sociales. Sus líneas de investigación son historia de la cultura visual, historia de la educación e historia de género en México.
