Aterrador, sin duda, el “infierno” que provocó el estallido de una pipa cargada con gas licuado y que enlutó a una decena de familias mexicanas.
Pero también es cierto que –a reserva de conocer un peritaje profesional de las causas del accidente–, resulta inocultable que muchas de las variables que se conjugaron para detonar la tragedia, se pudieron evitar si los gobiernos de Iztapalapa y Ciudad de México hubiesen cumplido con su responsabilidad.
Y es que le guste o no a la presidenta, Claudia Sheinbaum –y ex jefa de gobierno de la CDMX–, y a la actual jefa de gobierno, Clara Brugada –y exjefa delegacional de Iztapalapa–, lo cierto es que la tragedia y el elevado número de víctimas fueron posibles no sólo a causa del ruinoso estado de la infraestructura urbana, sino del caos social y la ingobernabilidad que se vive en toda la capital del país.
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Es decir, que los corruptos, ineficientes y deficientes gobiernos de Morena –a nivel federal y en la CDMX–, resultan más peligrosos y letales para la vida humana, que el estallido de una pipa cargada con 50 mil litros de gas licuado. Sí, los gobiernos de Morena son otro “infierno”.
Y si lo dudan, vamos al paso a paso.
1.- Resulta imperdonable –para la ex jefa de gobierno y hoy presidenta–, y para la exjefa delegacional de Iztapalapa y hoy jefa de gobierno–, que la tragedia se haya catalizado por los miles de baches que existen en calles, vías primarias, avenidas y viaductos de la capital.
2.- Abandono que no tiene otra explicación que la corrupción sin freno y sin pudor que se impuso desde el año 2000, a la llegada de López Obrador a la jefatura de gobierno del entonces DF.
3.- Y es que, por increíble que parezca, el dinero que debe servir para mejorar el pavimento y la estructura urbana desaparece a causa de la insaciable sed de corrupción que impera en todos los niveles en Morena.
4.- Además de que es imperdonable que no existan protocolos de horarios y vías restringidas para esas bombas de tiempo llamadas pipas que, a toda hora, pero sobre todo en las horas pico circulen por toda la ciudad.
5.- Y tampoco tiene perdón la otra tragedia en que se ha convertido el fallido sistema de salud, ya que muchas de las víctimas mortales pudieron salvar la vida si los hospitales públicos fueran eficientes.
6.- Y menos perdonable resulta la criminal carencia de medicamentos básicos, a lo que se suma la inexistencia de material médico y farmacéutico para atender casos como las quemaduras de tercer grado.
7.- Además, el número de lesionados, desaparecidos y víctimas mortales creció de manera exponencial debido al ambulantaje y la apropiación de “bajo puentes” en donde indigentes e indocumentados centroamericanos construyen ruinosas casas, sin que la autoridad sea capaz de poner orden.
8.- Pero la autoridad federal y de la CDMX tampoco es capaz de regular a las empresas gaseras, que hacen lo que les plazca, incluso circular por la ciudad sin seguro para las pipas, para los conductores, para los peatones y para la infraestructura urbana.
9.- A lo anterior se suma la inexistencia de protocolos de protección civil para emergencias como la ocurrida en Iztapalapa. Nadie sabía qué hacer, cómo reaccionar, a quién acudir. Eso sí, todos los gobiernos negaron los baches y ocultaron las causas del accidente.
10.- Y es que, por si fuera poco, en los gobiernos de Claudia y Clara volvió a aparecer la política pública preferida; la mentira y el engaño, al extremo de que hoy nadie sabe cuántos fueron los muertos, los heridos, los desaparecidos y, en especial, quien pagará a las familias de las víctimas.
Pero el decálogo anterior tampoco es novedad alguna. ¿Por qué?
Porque desde que López Obrador llegó a la jefatura de gobierno del antiguo DF, en el año 2000, se impuso en la capital del país –y en especial en Iztapalapa–, un verdadero estado de terror.
Sí, AMLO entregó la capital e Iztapalapa al crimen, a manera de “pago” por el financiamiento de su campaña y del nacimiento de Morena.
Por eso, López Obrador se burló de los cientos de miles de manifestantes que participaron en la “marcha blanca”, quienes protestaban por la creciente violencia en el DF, a partir del año 2000; por eso López Obrador no hizo nada luego del estallido en Tlahuelilpan, Hidalgo, al arranque de su presidencia, en enero de 2019 y por eso Claudia Sheinbaum, la entonces jefa de gobierno de la CDMX, se hizo de la vista gorda luego de la tragedia del derrumbe del Metro, que costó decenas de vidas.
Y si aún dudan que los gobiernos de Morena son más letales que los estallidos de pipas y ductos que son peores que las peores tragedias que hayan vivido los mexicanos, basta recordar que en 7 años han muerto 250 mil mexicanos en todo el país; han desaparecido más de 150 mil personas; se han cometido miles de feminicidios e infanticidios.
Sí, Morena y sus gobiernos provocan la muerte de más personas, que las mayores tragedias ocurridas en la historia; los gobiernos de Morena han sido el peor “infierno” que han vivido los mexicanos desde el año 2000.
Al tiempo.
