SEROFOBIA

Serofobia

Combatir la serofobia, el estigma y el prejuicio alrededor del VIH resulta esencial para cumplir la meta de erradicar al VIH en los próximos años. | Leonardo Bastida

Escrito en OPINIÓN el

En la antesala de ser intervenido quirúrgicamente por una hernia inguinal, Valerio fue colocado en uno de los pasillos del Hospital General de Querétaro sin explicación alguna. Su operación estaba programada para ese día, pero, de repente, fue interrumpida. Incluso, ya había comenzado su preparación para ser ingresado al quirófano. Por lo que los hechos le tomaron por descuido y le generaron sorpresa.

La explicación recibida fue que el médico que iba a intervenirlo quirúrgicamente, Salvador Serrano, se negó a hacerlo bajo el argumento de que Valerio vive con VIH, y por lo tanto, su integridad corría algunos riesgos. Para el afectado, quien también es artista, la respuesta del médico fue inaudita debido a que, desde un principio, conocía el estado serológico del afectado. Además, debido a que tiene una buena adherencia a su tratamiento antirretroviral, goza de un estado de indetectabilidad, es decir, no transmite el virus a ninguna persona, debido a que la concentración del mismo en su sangre es muy baja.

Tras una semana, por fin logró el respeto al derecho a la protección de su salud y fue operado. Después de haber interpuesto quejas ante la Comisión de Derechos Humanos queretana y de lograr el eco de organizaciones civiles como Aquesex, la cual, exigió, a través de un  desplegado el acceso a la atención médica para Valerio, la reparación del daño, garantizar medidas para la no repetición de estos actos de discriminación por la condición serológica de la persona, la implementación de acciones de capacitación y sensibilización en materia de VIH a todo el personal de los Servicios de Salud del Estado de Querétaro, la creación de un comité técnico para la revisión de la legislación vigente en materia de VIH y su impacto en las personas que vivan con VIH en el estado y sanciones significativas al personal médico del Hospital, sobre todo al médico tratante.

Lo anterior fue un acto de serofobia, ese miedo, rechazo y discriminación hacia una persona por el simple hecho de vivir con VIH provocado por el desconocimiento y la ignonimia con respecto a dicha condición de salud

Este año se cumplen 40 años del diagnóstico de los primeros casos de VIH en el país. Al respecto, un grupo de especialistas, muchos de ellos, atentos a la situación casi desde sus comienzos, han publicado un libro reflexión a cuatro décadas de convivencia con el virus que aún afecta a más de 300 mil personas en el país y que, sin tratarse, aún provoca, algunos miles de fallecimientos al año, y un sinfín de prejuicios y estigmas ante la desinformación existente alrededor del mismo.

Coordinado por Miguel García Murcia, Juan Carlos Mendoza y Héctor Salinas, “Los efectos sociales del VIH y del sida en México. Cuatro décadas de pandemia” recuerda que hace 35 años se publicó “El sida en México. Los efectos sociales”, coordinado por Francisco Galván Díaz, una primera reflexión sobre el tema, muy cercana al conocimiento de los primeros casos en territorio nacional y hace un balance de la forma en que la presencia del VIH y el sida ha contribuido en la transformación de la sociedad mexicana, pero también de la manera en que la movilización social ha intervenido la ruta que la pandemia ha tomado a lo largo de cuatro décadas.

Una publicación muy necesaria que permite seguir debatiendo realidades como la de Valerio, discriminado por su estado serológico al grado de poner en riesgo su salud; la de Jorge, quien ha padecido una discriminación sistémica por casi una década. Para celebrar, que, por fin, en el último mes, dos entidades federativas, Morelos y Nayarit, hayan derogado sus códigos penales el delito de peligro de contagio, que afectaba directamente a quienes viven con VIH

Pero, también para dejar en claro, que en otras 28, aún sigue vigente dicho delito y casi la mitad de la población mexicana afirma que no rentaría una habitación de su casa a una persona con VIH. Por lo que, combatir la serofobia, el estigma y el prejuicio alrededor del virus debe continuar siendo una prioridad en diferentes sectores si es que, en verdad, se pretende cumplir la meta de erradicar al VIH en los próximos años. 

Pues, como señala el organismo rector en la materia a nivel global, Onusida y también muchas organizaciones comunitarias, eliminar el miedo aún existente en muchos sectores sociales alrededor del VIH, permitirá que más personas quieran conocer si viven o no con el virus; quienes no lo presenten, podrán seguir previniéndolo a través del uso del condón y otras prácticas seguras; quienes sí, podrán acceder a tratamientos efectivos, que en un mediano plazo les darán una calidad de vida y un nivel de indetectabilidad, es decir, no infectarán a otras personas y los niveles de concentración del virus en su sangre serán mínimos.

La meta de un mundo, y un país, sin VIH, ha sido el objetivo desde el conocimiento de los primeros casos a la fecha, a cuatro décadas de la presencia del virus en nuestras sociedades, los avances científicos y tecnológicos han sido notorios. De igual manera, los de políticas públicas, al grado de alcanzarse una universalización de la cobertura médica, y los de organización social, permitiendo posicionar la agenda en los más altos escalafones. El siguiente reto es el jurídico, para contar con un marco robusto de garantía de respeto de derechos humanos a quienes tienen dicha condición de salud, y el social, para lograr combatir esa epidemia de desinformación e ignorancia alrededor del virus y de quienes viven con él.