MATRIMONIOS IGUALITARIOS

Todo México de colores

La explanada municipal de Ecatepec se pintó de colores: amarillo, rojo, naranja, verde, azul y morado, ocho parejas se unieron en matrimonio. | Leonardo Bastida

Escrito en OPINIÓN el

“Unidas en espíritu, cuerpo y alma, dando continuidad a un gran amor, que las ha llevado a la plenitud” es como describieron María del Rosario y Claudia su sentir después de haber contraído matrimonio en su municipio natal, Ecatepec de Morelos, un escenario que parecía imposible hasta hace un mes y medio, cuando el Congreso Mexiquense aprobó la reforma a diversos artículos del Código Civil para permitir la unión entre personas del mismo sexo

La historia de las recién casadas comenzó hace 22 años, cuando ambas traban una amistad al vivir en el mismo lote. Pasó casi una década para que entre ambas hubiera una relación más estrecha, la cual ha perdurado más de 15 años, con múltiples vivencias y experiencias, y muchas otras circunstancias que les han permitido consolidar una relación. Miradas de complicidad al momento de colocarse las argollas matrimoniales, sonrisas sabedoras de que cometían un acto de disidencia en contra de un sistema empeñado en sólo reconocer los vínculos entre hombres y mujeres. Una inmensa alegría irradiaba de la pareja.

Al igual que ellas, José Manuel y Noe; Yesenia y Rosalía; Ana Karen y María del Carmen; Juan Alberto y Joel; Janeth y Atziri; Mayra y Yolanda y Elimayda y Angélica también irrumpieron en la escena pública del municipio mexiquense. Desde temprana hora se dieron cita en la explanada del municipio, junto al kiosco, para comenzar a llenar toda la papelería correspondiente al trámite. Una hora después, estarían escuchando las palabras del  presidente municipal y del director del Registro Civil mexiquense. Tras verse frente a frente, con sonrisas y besos confirmarían su amor. 

Cada una de estas historias tienen sus complejidades y particularidades, pero comparten el haber vivido adversidades para poder consolidarse. Algunas han sorteado actos de discriminación, aislamiento, cuestionamientos, rechazo, entre otros. Al grado, que una de las parejas mencionó que no podía compartir el momento con su familia porque no aceptaban su orientación sexual y les cuestionaban. 

Lejana parece aquella mañana de marzo de 2010 en la que Lol y Judith, y otras parejas, contrajeron matrimonio en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, frente a los ojos del entonces jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, y decenas más de personas testigas. Un día histórico para derrumbar una visión tradicional sobre las posibilidades de amar de las personas, de conformar uniones y de confrontar a las opiniones más recatadas del país. 

A partir de ese momento, pasaron 12 años para que en todo el país fuera posible que las parejas conformadas por personas del mismo sexo pudieran contraer matrimonio en cualquier rincón. El último en garantizarlo fue Tamaulipas. Hubo que recurrir decenas de veces a la Suprema Corte de Justicia de la Nación para obtener amparos en los que se dijera que la definición de matrimonio o de concubinato del estado en cuestión era obsoleta y debía ser modificada. 

En muchas ocasiones, una de las grandes opositoras fue la Iglesia católica, que lanzó ataques furibundos en contra de las poblaciones LGBTIQ+, manifestándose a través de medios digitales o de comunicación, en protestas, y en sí, en cualquier espacio posible, en contra de este tipo de matrimonios, apelando a la premisa de la necesidad del resguardo de la familia como institución pilar de la sociedad. No aceptando variaciones de conformación familiar. 

Este mediodía, la explanada municipal de Ecatepec perdió su característico tono gris para dar pie al color, al amarillo, el rojo, el naranja, el verde, el azul y el morado, siempre presentes en la bandera del Orgullo. Dieciséis personas, ocho parejas, vieron consolidados sus proyectos de vida, sus ilusiones y el respeto a su dignidad. Con los recientes cambios a las leyes civiles en el Estado de México, Guerrero y Tamaulipas en el último mes, la diversidad se impone y aquellas visiones unilaterales, monolíticas, singulares se contrarrestan.

El acto civil en territorio mexiquense culminó con un gran beso, el primero para las parejas recién casadas. Una representación del grito unísono #AmorEsAmor