El daño ambiental de la extracción de gas mediante el fracking, que es la fractura de la tierra con el uso de millones de litros de agua dulce, sigue siendo el mismo, afirmó la integrante de la Alianza Mexicana contra el Fracking, Beatriz Olvera.
La activista descartó que con el paso del tiempo, el fracking use menos agua para su extracción. Reconoció que se puede usar agua reciclada o salinizada, pero es con procesos que aumentan el costo, por lo cual no es rentable y las empresas en Estados Unidos y China que se dedican a eso usan el método tradicional, que es con agua dulce.
“Sigue siendo el mismo proceso. No es que haya cambiado sustantivamente en los últimos 10 años. Se siguen empleando grandes cantidades de agua, 29 millones de litros por pozo se emplean para el fluido de fracturación, cuya base principal es el agua dulce”, dijo en entrevista con La Silla Rota.
Sobre la posibilidad de hacerlo con agua salada o reciclada, se trata de una falacia, dijo contundentemente. Es posible quitarle la sal al agua, pero es carísimo e inviable a nivel económico, porque en realidad una sola de estas instalaciones para tratar el agua puede costar entre 5 y 10 millones de dólares.
“Ni siquiera empresas de Estados Unidos lo hacen. Ellos usan agua dulce porque no es viable a nivel económico. Una vez que el agua llega a contaminarse con los aditivos, se pueden agregar hasta 750 diferentes sustancias químicas que se ocupan en el fluido de fracturación. Además se usa arena apuntalante que sirve para romper las rocas y una vez que queda contaminada, resulta muy complicado limpiarla o tratarla, además de lo caro. Este nuevo fracking del que se habla no existe”, explicó.
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Tampoco hay menor consumo de agua
Después del anuncio de la presidenta el 9 de abril de que se instalaría un comité científico para determinar los métodos con menos impactos ambientales -que fue presentado este 15 de abril- han salido algunos expertos a decir que ya hay formas de fracking que usan menos agua.
Olvera dijo que se trata de algo cierto, pero está aún en fase de pruebas piloto, no es que ya se haga de manera frecuente o que sea cotidiano en la extracción del gas.
“Eso de que hay un menor consumo de agua y que algunos consultores lo han empezado a señalar en medios de comunicación es falso y un discurso de la industria para inflarse los bolsillos de dinero”, criticó.
Hay otros impactos del fracking
La contaminación del agua es uno de los temas de los que más se habla, pero también hay otros impactos, en la salud, de los que se habla menos pero también son graves, debido a la mayor parte de las sustancias empleadas para el fluido de fracturación, algunas de las cuales tienen carácter cancerígeno.
“En lugares donde se ha realizado en Estados Unidos, la gente reporta malestares en los ojos, dolor de cabeza, irritación de la garganta y malestares asociados con las emisiones, además de los impactos sociales de los que se habla muy poco. Cuando llegan estas empresas y la actividad a un territorio, generalmente llegan trabajadores ajenos y comienzan a romper las dinámicas locales”.
En Estados Unidos hay diversa documentación que informa que en los campos hay masculinización de territorios, por lo cual se incrementa la demanda de servicios sexuales.
-¿Es necesario el fracking para garantizar la soberanía energética?
-Este tema es muy importante para el país, si coincidimos en reducir la dependencia del gas de Estados Unidos, pero no a costa del sacrificio de territorios. Este comité tendría que enfocarse en garantizar la seguridad y soberanía energéticas buscando otras alternativas que no sean la extracción del gas y profundizar este modelo.
La integrante de la Alianza contra el Fracking informó que han intentado acercarse a las secretarías del Medio Ambiente y a la de Energía, así como a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, para alertar sobre los riesgos de este método de extracción, pero no los han recibido. Algo que contrasta con la anterior administración con la cual sí trabajaron.
Ven menor uso de agua pero no mencionan costos
El 13 de abril el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) celebró una conferencia titulada Fracturación hidráulica, ¿sí o no?
El ingeniero geohidrólogo Rubén Chávez Guillén presentó un estudio sobre la distribución del uso de agua en Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, sitios con alto potencial para el fracking.
El especialista dijo en la conferencia que bajo un escenario hipotético de mil pozos de fracturación hidráulica, este volumen representaría entre el 1% o 2% del total del agua destinada a todos los usos. Incluso, que equivale a una fracción mínima del consumo industrial.
Además, puntualizó que este uso, a diferencia de otros sectores, es temporal, sin una demanda significativa posterior.
El también expresidente de la Asociación Geohidrológica Mexicana (AGM) recomendó emprender acciones para explotar los yacimientos no convencionales que reduzcan el riesgo de enfrentar una crisis energética y rescatar y complementar la regulación formulada en administraciones anteriores, que minimice el riesgo de contaminación de los acuíferos y el daño ambiental.
Además, acelerar la investigación de las fuentes de agua que en cada yacimiento podrían sustentar la aplicación de la fracturación hidráulica sin comprometer el suministro de agua de los demás sectores, particularmente el consumo humano.
Por su parte Eric Morales Cacique, investigador del Instituto de Geología de la UNAM, consideró que el principal desafío no es tecnológico sino de gobernanza: sin capacidades institucionales sólidas, transparencia y confianza social, el agua se convierte no solo en un insumo, sino en el factor crítico que puede limitar, legitimar o bloquear cualquier desarrollo de la fracturación hidráulica.
En sus comentarios, Sergio Aceves Borbolla, coordinador del Comité de Energía del CICM, sostuvo que la exploración de yacimientos no convencionales debe evaluarse principalmente desde la óptica de la seguridad energética, ya que el país cuenta con el recurso y con viabilidad técnica para desarrollarlo.
Más que rechazar la fracturación por sus impactos, Aceves propuso gestionarlos mediante infraestructura adecuada, capacidades de ejecución, formación de recursos humanos y un sistema robusto de supervisión y monitoreo que genere confianza social.
Contexto
Este 15 de abril fue instalado el Comité especializado para buscar los métodos de extracción que tengan menos impactos ambientales. Entre los integrantes está la secretaria de Energía, Luz Elena González; la titular de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz Gutiérrez; el director general de Petróleos Mexicanos, Víctor Rodríguez Padilla; el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, y el director del Instituto Politécnico Nacional, Arturo Reyes Sandoval.
El pasado 9 de abril la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la conformación del comité. Aunque en el gobierno de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, en el discurso hubo una oposición al fracking, la mandataria dijo que su gobierno sí recurrirá a él para garantizar la soberanía energética.
Durante su campaña, Sheinbaum había rechazado el uso de fracking.
En México hay regiones con potencial en la cuenca Tampico-Misantla, entre Tamaulipas y Veracruz; en los estados de San Luis Potosí, en Nuevo León, Coahuila e incluso en la Sierra Norte de Puebla.
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