La presidenta Claudia Sheinbaum informó que encabezó en Palacio Nacional una reunión con directores ejecutivos de la industria automotriz en México, un sector que, de acuerdo con datos oficiales, aporta alrededor del 4.5 por ciento al producto interno bruto (PIB) nacional.
A través de sus redes sociales, la mandataria señaló que el diálogo con los líderes empresariales se enmarca en la construcción de un plan integral para el sector automotriz, el cual será impulsado mediante una comisión intersecretarial.
Contexto: la industria automotriz en México se encuentra en un momento de compleja incertidumbre ante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) programada para 2026, un proceso que podría redefinir las reglas de origen, aranceles y condiciones de operación en uno de los sectores más estratégicos de la economía nacional.
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La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), junto con otros organismos industriales, ha advertido que esta revisión será “decisiva” para el futuro del sector, dado que las reglas de contenido regional y otros requisitos podrían endurecerse, lo que impactaría las cadenas de suministro, la competitividad y las inversiones productivas en México.
El T-MEC, que entró en vigor para reemplazar al TLCAN, ha impulsado una mayor integración productiva entre los tres países norteamericanos y ha facilitado la expansión exportadora del sector automotriz mexicano. Sin embargo, factores recientes como la discusión sobre tarifas arancelarias bajo la Sección 232 en Estados Unidos y demandas de cumplimiento más estricto de las normas del tratado han generado tensión entre los socios.
La Silla Rota ha documentado que Canadá se declaró lista para negociar con México y Estados Unidos en el proceso de revisión, y que voces industriales insisten en que la revisión no debe convertirse en una renegociación total del acuerdo.
Para el sector automotriz mexicano —un pilar clave del país en términos de empleo, producción y exportaciones— la pregunta central es cómo adaptarse a posibles demandas adicionales de contenido regional y condiciones laborales sin perder competitividad frente a mercados globales o sufrir una caída en la inversión extranjera.
Analistas y representantes industriales han señalado que la revisión podría implicar ajustes delicados que afecten la producción y el comercio, y que cualquier modificación deberá equilibrar la integración productiva regional con la realidad operativa de las cadenas de valor en México.
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