TRÁFICO DE ARMAS

EU acusa a un mexicano y 3 estadounidenses por armar al Cártel de Sinaloa

Un gran jurado federal de Texas acusó a cuatro personas por presunto tráfico de armas hacia el Cártel de Sinaloa; el caso aplica cargos relacionados con apoyo material a una organización terrorista y refleja la nueva estrategia de Estados Unidos

EU acusa a un mexicano y 3 estadounidenses por armar al Cártel de Sinaloa
EU acusa a un mexicano y 3 estadounidenses por armar al Cártel de SinaloaCréditos: Cuartoscuro
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Un mexicano y tres ciudadanos estadounidenses enfrentan cargos federales en Estados Unidos por presuntamente integrar una red dedicada al suministro de armas de fuego para el Cártel de Sinaloa. La acusación, presentada por un gran jurado en el Distrito Norte de Texas, señala que el grupo operó entre 2024 y 2026 y mantuvo contacto con integrantes de esa organización criminal en México.

El caso marca una de las primeras investigaciones en las que la Fiscalía estadounidense aplica cargos relacionados con el presunto apoyo material a una organización terrorista extranjera, luego de que Washington incluyó al Cártel de Sinaloa en esa categoría durante 2025. Además de las acusaciones por tráfico de armas, el expediente incorpora delitos vinculados con narcotráfico y declaraciones falsas para adquirir armamento.

La Fiscalía del Distrito Norte de Texas identificó como principal acusado a Loyd Walter Hall, de 27 años y residente de Amarillo. El proceso también involucra a Jesús Quezada Meza, ciudadano mexicano de 30 años con residencia en Dumas, Texas; Omar Velásquez, de 44 años y residente de Utah, y Catlynn Ann Townsend, de 29 años y originaria de Amarillo.

De acuerdo con la acusación, Hall enfrenta cargos por conspiración para brindar apoyo material a una organización terrorista extranjera, conspiración para distribuir sustancias controladas destinadas a su importación a Estados Unidos, posesión de armas durante un delito de narcotráfico, declaraciones falsas para adquirir armamento y conspiración para la compra y el tráfico ilícito de armas de fuego.

La presunta operación

Los documentos judiciales indican que entre 2024 y 2026 Hall estableció una relación con un integrante del Cártel de Sinaloa ubicado en el estado de Chihuahua. A partir de ese contacto, presuntamente suministró armas de fuego, compartió información técnica sobre su funcionamiento y proporcionó orientación para evitar la detección de las autoridades estadounidenses durante las operaciones.

La acusación también sostiene que Hall coordinó esas actividades con otras personas para adquirir armas mediante compradores intermediarios y posteriormente enviarlas hacia integrantes del grupo criminal en México. Los fiscales señalaron que el acusado conocía la designación del Cártel de Sinaloa como organización terrorista extranjera.

Jesús Quezada Meza y Omar Velásquez enfrentan cargos por conspiración para la compra ilícita y el tráfico de armas de fuego. En tanto, Catlynn Ann Townsend figura en el expediente por presuntamente proporcionar información falsa durante la adquisición de armamento ante un vendedor con licencia federal.

Los cuatro acusados comparecieron ya ante un tribunal federal. El proceso continuará mientras la Fiscalía presenta las pruebas correspondientes y la defensa responde a las imputaciones.

Contexto: nueva prioridad para Washington

La investigación forma parte de la estrategia que Estados Unidos desplegó para frenar el tráfico de armas hacia México. Durante los últimos dos años, las autoridades federales colocaron estas redes entre sus principales objetivos de seguridad nacional y ampliaron las investigaciones contra quienes abastecen de armamento a los cárteles.

En febrero de 2025, el gobierno estadounidense designó al Cártel de Sinaloa como organización terrorista extranjera. Esa medida permitió utilizar nuevas figuras penales para perseguir a personas señaladas por proporcionar recursos, equipo o armamento a esa organización.

Desde entonces, agencias como la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF), la DEA, el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional intensificaron los operativos dirigidos a desarticular las cadenas de suministro que operan principalmente desde estados fronterizos como Texas y Arizona.

La estrategia también incorporó acciones financieras. El Departamento del Tesoro fortaleció el seguimiento de operaciones bancarias, empresas y transacciones con criptomonedas presuntamente relacionadas con la compra de armas para las distintas facciones del Cártel de Sinaloa.

Cooperación contra el tráfico de armas

Estados Unidos y México mantienen mecanismos de intercambio de información para rastrear armas aseguradas en operativos contra la delincuencia organizada. Mediante el análisis de números de serie, las autoridades estadounidenses identifican puntos de venta y reconstruyen las rutas utilizadas para trasladar el armamento hacia territorio mexicano.

Las investigaciones también buscan identificar a los llamados compradores de paja, personas que adquieren armas de manera legal para entregarlas posteriormente a organizaciones criminales. Este mecanismo figura entre las principales modalidades detectadas por las autoridades estadounidenses.

La Fiscalía informó que la investigación quedó a cargo de la ATF y de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), con apoyo del FBI y del Departamento de Policía de Amarillo.

Si un tribunal declara culpable a Hall, podría enfrentar una pena máxima de cadena perpetua. Jesús Quezada Meza y Omar Velásquez enfrentan penas de hasta 15 años de prisión, mientras que Townsend podría recibir hasta cinco años. La Fiscalía recordó que la acusación constituye una imputación formal y que los cuatro procesados mantienen la presunción de inocencia hasta que un tribunal emita una sentencia.

VGB