El Gobierno federal anunció una inversión de 20 mil millones de pesos durante el sexenio para el saneamiento de los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula, tres cuencas que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) identifica entre las más contaminadas del país.
El programa contempla plantas de tratamiento, rehabilitación de infraestructura hidráulica, colectores, reforestación, recuperación de cauces y acciones para reducir inundaciones. De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), las obras beneficiarán a alrededor de 25 millones de personas en 10 estados y 61 municipios.
Hasta ahora, la administración federal reportó una inversión cercana a 2 mil 500 millones de pesos entre 2025 y 2026. El objetivo consiste en mantener el saneamiento mediante infraestructura permanente y presupuesto para su operación.
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¿Por qué estos tres ríos?
La Conagua seleccionó las cuencas del Atoyac, Lerma-Santiago y Tula debido a los niveles de contaminación que presentan por descargas municipales, vertidos industriales, residuos sólidos y acumulación de sedimentos. En conjunto, atraviesan algunas de las zonas urbanas, agrícolas e industriales más importantes del país.
Las acciones forman parte de un programa de restauración que incluye 93 proyectos para mejorar la calidad del agua, recuperar ecosistemas, disminuir riesgos de inundación y rehabilitar espacios públicos cercanos a los ríos.
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Río Atoyac
El río Atoyac nace en la Sierra Nevada, cruza Tlaxcala y Puebla y forma parte de la cuenca del río Balsas. A lo largo de su recorrido abastece una región donde se concentra actividad textil, química, automotriz y manufacturera.
Diversos estudios ambientales documentan que el río recibe descargas domésticas e industriales, además de residuos sólidos. Investigaciones académicas y monitoreos oficiales también identifican la presencia de metales pesados y otros contaminantes en distintos tramos de la cuenca.
Río Lerma-Santiago
El sistema Lerma-Santiago inicia en el Estado de México y recorre Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Nayarit antes de desembocar en el océano Pacífico. Se trata de una de las cuencas más importantes para el abastecimiento de agua, el riego agrícola y la actividad industrial.
Durante décadas, el río recibió aguas residuales urbanas, descargas industriales y escurrimientos agrícolas. La contaminación provocó afectaciones en la calidad del agua y en diversos ecosistemas, incluido el lago de Chapala.
Río Tula
El río Tula recibe gran parte de las aguas residuales provenientes del Valle de México y atraviesa principalmente el estado de Hidalgo. Sus aguas abastecen el Distrito de Riego del Valle del Mezquital, uno de los más grandes del país.
Además de las descargas urbanas, la cuenca concentra actividad industrial relacionada con la refinación de petróleo, generación eléctrica y producción de cemento. Las autoridades también identifican problemas asociados con residuos sólidos, sedimentación y riesgo de inundaciones.
¿Qué obras contempla el programa?
La estrategia federal prevé la construcción de 10 nuevas plantas de tratamiento, la rehabilitación de otras 23, instalación de 94 kilómetros de colectores, reforestación de miles de hectáreas, desazolve de cauces y monitoreo permanente de la calidad del agua.
Semarnat informó que, como parte de los trabajos iniciales, se identificaron 3 mil 202 descargas contaminantes, 479 tiraderos clandestinos y 460 industrias prioritarias para inspección ambiental.
Contexto: tres cuencas estratégicas
Los ríos Atoyac, Lerma-Santiago y Tula atraviesan regiones donde se concentra una parte importante de la población, la industria y la producción agrícola del país. Además de su función ambiental, abastecen sistemas de riego, zonas metropolitanas y corredores manufactureros.
Por esa razón, especialistas consideran que la recuperación de estas cuencas no solo implica mejorar la calidad del agua, sino también reducir riesgos para la salud, fortalecer el abastecimiento hídrico y recuperar ecosistemas que durante décadas registraron distintos niveles de degradación.
VGB
