En 2026 se han registrado al menos cinco derrames en instalaciones petroleras de Pemex, el más conocido fue el de Abkatún, que comenzó los primeros días de febrero en la sonda de Campeche, y que inicialmente Pemex negó e incluso atribuyó a una embarcación privada; el más reciente fue este miércoles, en la terminal marítima de la empresa del Estado en Manzanillo.
Pemex informó el martes que lleva a cabo revisiones en su terminal marítima para ayudar a la investigación del origen de la mancha aceitosa detectada en la bahía de Manzanillo y que hizo recorridos por los ductos y muelles.
Un registro de derrames y accidentes dentro de instalaciones recopilado por Pemex desde octubre de 1997 a agosto 2022 enlista mil 83 reportes de derrames, de acuerdo con el informe “La deuda ambiental de Pemex”, escrito por Diana Papoulias, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.
Estudios en el Centro de Investigación del Golfo de México (CIGoM) han documentado, a través de vistas satelitales, que anualmente hay entre 20 y 30 incidentes de derrames y fugas cada año.
“Por esta razón, derrame tras derrame, el Golfo de México aparece una de las cuencas marinas con mayor número de eventos catastróficos relacionados a los hidrocarburos”, se lee en el documento de la investigadora de la UNAM.
Otro dato que arroja el estudio es que la contaminación de Pemex debe ser mayor, ya que en algunos años, la empresa paraestatal pudo “quitar” áreas de su inventario al “probar” que no era responsable de los eventos sucedidos.
En eventos en la zona terrestre, el inventario se redujo de un máximo de 3 mil hectáreas en el año 2000 a un mínimo de unas 500 en 2007.
“Sin embargo, también se presenta una tendencia creciente de éstas, lo que significa la adición de más hectáreas contaminadas al inventario y menos remediación por año”, revela el estudio.
De acuerdo con una solicitud de información sobre derrames hecha a Pemex por La Silla Rota, la empresa mencionó que el 1 de agosto de 2017 recibió el fallo favorable de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que determinó que “no es responsable de los daños materiales y ambientales causados por los derrames de hidrocarburo relacionados con las tomas clandestinas, ya que el daño ambiental fue causado por la conducta criminal de un tercero”.
La remediación tiene un costo millonario
Respecto a los costos de remediación, Pemex ha estimado que para las mil 385 hectáreas dañadas que registra en su inventario, el costo es 11 mil millones de pesos, más 3 mil 500 millones adicionales para 40 presas (depósito de desechos que se usaban para verter todo tipo de materiales de desecho derivados de la exploración).
“El costo tan alto para remediar 40 presas comparado a las mil 385 hectáreas refleja la dificultad en el proceso de remediación de estos sitios”, señala el registro.
Un dato que resalta la investigadora en su estudio es que no se observan reportes acerca de cuántos de los actos vandálicos, generalmente por robo de combustible, desembocan en fugas y derrames de petróleo al ambiente.
Ductos viejos son susceptibles a derrames
El 29 de julio de 2023, el director General de Pemex, en ese entonces Octavio Romero Oropeza, realizó una conferencia de prensa para dar a conocer la postura oficial sobre los derrames que habían reportado diversas organizaciones no gubernamentales y especialistas nacionales e internacionales.
“Él señaló que los ductos de los campos petroleros en el Golfo de México tienen ya más de 30 años de vida; por lo tanto, son susceptibles a alguna pérdida de contención y derrames”, dijo Papoulias.
Es común que cuando suceden accidentes o derrames o ambos, los datos al respecto se van obteniendo en la marcha, ya sea por la presión social, demandas de terceros o bien por la difusión del impacto ambiental por parte de algunos medios de comunicación o alguna organización no gubernamental. Así ocurrió recientemente con el derrame de Abkatún.
El estudio concluye que es importante señalar que no hay un inventario con certeza de las zonas afectadas; que el personal de Pemex encargado de la limpieza de áreas comenta que muchas zonas contaminadas son olvidadas y al paso del tiempo nunca se les da la atención debida.
“Hay lugares que han permanecido contaminados por 60, 30, o 20 años en el norte y sureste del país”.
Además, en nuestro país no existe un fondo económico que pudiera ser utilizado para la atención inmediata de los sitios contaminados por petróleo.
“La existencia de esta iniciativa mostraría que hay interés y responsabilidad ambiental por parte Pemex”.
Otra conclusión es que la inversión destinada a la atención de contaminación de suelos y aguas “es risible”, comparada con la enorme cantidad de instalaciones, equipos, ductos y acciones relacionadas a la actividad petrolera.
Tampoco se compara con la gran cantidad de extracción de petróleo y gas que, durante muchos años se han sacado de diversas regiones del país. La muestra de ello es el incremento de accidentes industriales de Pemex.
“Explosiones, fugas, derrames, incendios y suelos y aguas contaminadas son la parte actual de la industria petrolera mexicana. Desafortunadamente, se carece de una política seria, responsable y comprometida que muestre que una parte de los recursos obtenidos por la actividad industrial de los hidrocarburos, se destine a la limpieza y recuperación de áreas y suelos afectados.
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Contexto: cuando se presenta algún derrame grande la Secretaría de Marina y su personal intervienen para notificar y difundir a las comunidades algún programa de prevención o protección en las áreas aledañas a estos. Ellos coordinan la logística con compañías contratistas y Pemex para la recuperación y/o desaparición de las manchas de petróleo con el uso de químicos y emulsificantes. Estos procesos generalmente se asumen como parte de la responsabilidad del estado mexicano para su atención.
En el derrame de Abkatún, hasta el 16 de abril se recolectaron 915 toneladas de residuos compuestos por hidrocarburo, que estaban mezclados con arena, palizada y sargazo.
