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CNTE, sin interés en nivel académico, obliga a lealtad de profesores: investigador

Por encima de cualquier grado académico, para la disidencia del sindicato magisterial tener título de doctorado o maestría no garantiza nivel de conciencia; este sistema pone al docente como "cliente" que debe ofrecer lealtad a cambio de protección o beneficios, describe libro sobre el movimiento

Créditos: Raúl Estrella | LSR
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La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fue un movimiento político y social que nació para combatir las prácticas autoritarias y corporativas del sindicato magisterial, sin embargo, terminó por reproducir las mismas prácticas de las cuáles renegó.

En su reciente investigación titulada "Maestros bajo control: Clientelismo político en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación", el autor Alberto Sánchez Cervantes ofrece una radiografía sobre cómo en este movimiento los derechos laborales no dependen del mérito académico, sino de una lealtad ciega y una participación forzada en movilizaciones políticas.

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El "Marchómetro": la piedra angular del clientelismo

Uno de los hallazgos más contundentes del autor es la existencia de mecanismos de control como la constancia de participación sindical o "marchómetro". Según explica el libro, este documento es la "llave de entrada" para que un docente pueda acceder a cambios de adscripción, ascensos, incremento de horas o incluso préstamos económicos.

Sánchez Cervantes documenta testimonios donde se afirma que "la prioridad la tiene la participación en las movilizaciones" por encima de cualquier grado académico, ya que "tener un título de doctorado o maestría no garantiza que tengas un nivel de conciencia" ante los ojos de la dirigencia. Este sistema crea una relación asimétrica donde el docente es un "cliente" que debe ofrecer servicios personales y lealtad a cambio de protección o beneficios materiales.

Movilización y chantaje como grupo de presión

El autor caracteriza a la CNTE como un poderoso grupo de presión que utiliza la amenaza y el sabotaje para influir en el poder político. La táctica central se resume en la fórmula "movilización-negociación-movilización". Bajo este esquema, la CNTE escala sus acciones —desde bloqueos de carreteras y aeropuertos hasta la toma de vías férreas— para obligar al gobierno a sentarse a negociar bajo coacción.

Sánchez Cervantes describe este proceso como "la difícil, compleja e imposible negociación exitosa". El libro señala que cualquier acuerdo alcanzado en la mesa de diálogo es intrínsecamente inestable, ya que los líderes siempre advierten que los resultados deben ser avalados por las asambleas de base. Como resultado, "cuando la autoridad llega a acuerdos con los dirigentes de la CNTE, lo más seguro es que nada es seguro", pues la asamblea puede rechazar los pactos y radicalizar su postura en cualquier momento.

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El rostro de la violencia: saqueo, vandalismo y humillación

El reportaje no elude los episodios de violencia y vandalismo que han marcado la historia reciente de la Coordinadora. Se documentan agresiones físicas contra periodistas, el saqueo de tiendas departamentales y la quema de vehículos durante jornadas de protesta.

Particularmente crudo es el relato sobre la práctica de "rapar a la persona", utilizada como un castigo ejemplarizante para humillar a quienes se oponen a los paros o deciden evaluarse conforme a la ley. El autor cita casos en Comitán, Chiapas, donde docentes fueron obligados a caminar descalzos y fueron rapados contra su voluntad bajo insultos como "vendepatrias" o "traidores". Asimismo, el libro relata el ataque a Centros de Maestros en Chiapas, donde huestes de la CNTE incendiaron instalaciones y quemaron bibliotecas enteras en represalia por la impartición de cursos de actualización.

Un caso destacado ocurrió en septiembre de 2002 en Michoacán, cuando la maestra Sanjuana Cerda, cercana a Elba Esther Gordillo, fue sacada por la fuerza de un estudio de televisión y llevada al palacio de gobierno de Morelia, donde fue rapada y embarrada de huevo por maestros que consideraron su presencia como una provocación.

En tiempos más recientes, uno de los episodios más crudos tuvo lugar en mayo de 2016 en Comitán, Chiapas, donde seis docentes y ocho servidores públicos administrativos fueron víctimas de vejaciones por negarse a participar en un paro de labores. Los afectados fueron obligados a caminar descalzos por las calles bajo insultos como "vendepatrias" y les cortaron el cabello contra su voluntad, obligándolos a portar letreros que decían: "Nos pelonean por traidores". De manera sistemática, en Michoacán se llegaron a emitir instrucciones para armar "equipos de cazadelatores" con el objetivo de retener a directores y supervisores que documentaran los despidos de maestros paristas, con la consigna explícita de "buscar hacer algunos cortes de pelo"

Un movimiento que "repite la historia"

El libro concluye que la CNTE ha experimentado una mutación hacia el neocorporativismo, donde sus dirigentes se han convertido en "vividores que solo ven por sus intereses". Sánchez Cervantes sostiene que la organización se ha graduado "con honores en el arte de intercambiar extorsión y chantajes a cambio de privilegios".

En estados como Oaxaca, Michoacán y Chiapas, el control sobre las plazas y el aparato educativo ha permitido a la CNTE actuar como juez y parte, priorizando sus agendas políticas sobre el interés superior de la infancia, lo que ha resultado en que miles de niños pierdan cientos de días de clase, vulnerando su derecho humano fundamental a la educación