Don Calixto Ortiz fue uno de los miles de simpatizantes de la presidenta Claudia Sheinbaum que acudió al mitin que la mandataria dio en el Monumento a la Revolución y que se convirtió en un mensaje nacionalista en defensa de la soberanía.
El simpatizante de la presidenta acudió con una cartulina que decía “En México manda el pueblo mexicano, no un depredador de niños y países. Viva la soberanía nacional”. Además, iba con un libro del expresidente Andrés Manuel López Obrador, como para reforzar su nacionalismo.
“Vengo a apoyar a la presidenta Claudia Sheinbaum para que no nos venga a imponer Estados Unidos su forma de pensar”, dijo convencido don Calixto en entrevista con La Silla Rota, previo al mitin.
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No fue el único de los según la Secretaría de Gobierno capitalino, 130 mil asistentes al evento, que llevaban pancartas en defensa de la soberanía mexicana. El acto sirvió para celebrar los dos años del triunfo electoral de Sheinbaum pero tuvo sus momentos más emotivos en la arenga de la mandataria contra el intervencionismo extranjero y las tentaciones traidoras de los conservadores.
Unos se quedan y otros se van en pleno discurso
En el regreso de Claudia Sheinbaum al Monumento a la Revolución, al que no regresaba desde su campaña presidencial, también hubo contrastes entre los asistentes. Desde antes de las 11am, hora fijada para la llegada de la presidenta, grupos de personas comenzaron a retirarse por Reforma. Se iban con sus banderas o sus figuras de Clara Brugada.
Algunos de ellos se justificaban y decían que lo hacían por el calor, otros que para echarse un taco, porque habían llegado desde las 7am. Pero pasaban quitados de la pena por la calle Lafragua para salir a Reforma e irse. Ya habían cumplido con su asistencia.
Por eso es que desde antes que acabara el discurso de la presidenta comenzaron a abrirse espacios alrededor del Monumento a la Revolución y algunos del servicio de Limpia comenzaban a barrer.
El calor era seco y algunos asistentes se refrescaban con agua, nieves, sangrías, lo que hubiera. Otros permanecían en sus lugares y si estaban cerca del templete veían directamente a la presidenta, si no, aprovechaban por lo menos las 10 pantallas desplegadas, dos enormes al lado del templete y otras menores en los alrededores.
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Ministros acuden a acto
Entre los asistentes llamó la atención la presencia de dos personajes, ambos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El presidente del tribunal constitucional, Hugo Aguilar Ortiz, y la ministra que le sucederá el próximo año, Lenia Batres, que no ocultó su molestia porque representantes de medios de comunicación le cuestionaron su presencia en un evento del Poder Ejecutivo o porque le preguntaron si no era un exceso los 17 años que podrán permanecer en su cargo los magistrados del Tribunal electoral del Poder Judicial de la Federación.
Ambos ministros hicieron acto de presencia, pese a que no fue un acto de Estado, donde se justifica su asistencia. El evento se trató de un acto político para celebrar los dos años del triunfo de la presidenta. Pero la sana distancia no se aplicó en esta ocasión.
Acuden sindicatos y alcaldías
En el acto hubo cabida para distintas expresiones simpatizantes de Sheinbaum y de la 4T. Ahí estaban los sindicatos Único e Independiente de Trabajadores del Poder Judicial y el de Trabajadores Ferrocarrileros de la República Mexicana, encabezado por el otrora priista Víctor Flores. También llegó un contingente de trabajadores de la alcaldía Tlalpan, con chinelos y música, y había trabajadores del gobierno capitalino. Además, había personas también con banderolas de Venustiano Carranza y de Gustavo A. Madero.
Otras personas llevaban chalecos de Locatel
La movilización mostró un músculo que se reservó porque hubo pocos momentos donde los asistentes soltaran una aclamación masiva que cimbrara al Monumento a la Revolución. Uno de los cuales fue cuando Claudia Sheinbaum expresó que los mexicanos “no nos vamos a subordinar”.
Al acabar el evento, varios grupos acudieron rápido a abordar los microbuses en que llegaron al Centro Histórico. Las unidades estaban en la calle de Rosales o en Mina, esperando a los simpatizantes.
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