La carta más reciente de Joaquín “El Chapo” Guzmán fue fechada el 15 de mayo de 2026 y enviada desde la prisión ADX Florence, en Colorado. Escrita a mano y en inglés, el exlíder del Cártel de Sinaloa solicita revisar su sentencia y permitir su regreso a México. El documento fue recibido oficialmente por la Corte del Distrito Este de Nueva York el 26 de mayo.
“Hi, to the district judge, my name is Joaquin El Chapo Guzman…”, se lee al inicio del escrito de una página en el que Guzmán mezcla referencias a extradición, derechos constitucionales y apelaciones judiciales. La carta contiene errores gramaticales y frases inconexas, aunque mantiene el tono de reclamo constante que ha marcado su correspondencia desde que fue condenado a cadena perpetua en 2019.
Con el paso de los años, las cartas también han cambiado de tono. Las primeras estaban centradas en problemas de salud y condiciones de reclusión; las más recientes incorporan argumentos legales, referencias constitucionales y peticiones para modificar su condena o regresar a México.
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Una cronología escrita desde la celda
Las cartas de Joaquín “El Chapo” Guzmán comenzaron a aparecer poco después de su traslado a ADX Florence. Tras ser condenado a cadena perpetua en 2019, el exlíder del Cártel de Sinaloa habló por primera vez sobre las condiciones dentro de la prisión. En sus primeros escritos denunció dolores de cabeza, falta de aire limpio y restricciones que, aseguró, afectaban su salud.
Para 2022, la correspondencia se volvió más frecuente. En varias cartas dirigidas al juez Brian Cogan, Guzmán afirmó sufrir estrés, depresión, pérdida de memoria y aislamiento extremo dentro de la cárcel de máxima seguridad en Colorado.
En agosto de 2023 apareció una de las frases que marcaría gran parte de la cobertura sobre sus escritos: “Aquí en la cárcel saben que yo no sé inglés”. En esa carta, el narcotraficante denunció que no le entregaban documentos legales en español y acusó discriminación dentro del sistema penitenciario estadounidense.
Ese mismo año, otra de sus cartas estuvo centrada en su familia. Guzmán pidió autorización para recibir visitas de su esposa, Emma Coronel, y de sus hijas menores, además de denunciar restricciones para comunicarse con el exterior.
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Durante 2024, las cartas comenzaron a incorporar argumentos legales más complejos. Guzmán insistió en que fue utilizado como “chivo expiatorio” y cuestionó episodios relacionados con su historia criminal, entre ellos el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en Guadalajara.
Las cartas más recientes, enviadas entre 2025 y 2026, se enfocan en su extradición, presuntas violaciones constitucionales y restricciones para comunicarse con abogados. En varios de esos escritos mezcla español e inglés y utiliza términos relacionados con apelaciones judiciales y derechos constitucionales.
“Aquí saben que yo no sé inglés”
Entre 2022 y 2023, las cartas comenzaron a centrarse en las restricciones de comunicación y el acceso a documentos legales. En agosto de 2023, Guzmán envió un escrito en español en el que acusó que las autoridades penitenciarias no le entregaban documentos relacionados con su defensa por estar redactados en ese idioma.
“Aquí en la cárcel saben que yo no sé inglés”, escribió en uno de los fragmentos que posteriormente fueron difundidos por distintos medios.
En esa misma carta, el exlíder del Cártel de Sinaloa aseguró que tenía dificultades para revisar información enviada por sus abogados y solicitó autorización para recibir visitas de Emma Coronel y de sus hijas.
A partir de entonces, varios de sus escritos comenzaron a insistir en presunta discriminación por ser mexicano y por no dominar el idioma inglés. Guzmán sostuvo en distintas ocasiones que las restricciones dentro de la prisión eran aplicadas de manera distinta en su caso.
Las cartas donde intenta reescribir su historia
En 2024, la correspondencia enviada desde ADX Florence comenzó a incorporar una nueva narrativa. Guzmán cuestionó distintos episodios relacionados con su trayectoria criminal y aseguró haber sido convertido en un “chivo expiatorio” por autoridades mexicanas y estadounidenses.
Uno de los temas que abordó fue el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, ocurrido en Guadalajara en 1993. En documentos enviados a la corte, sostuvo que se encontraba “en el lugar equivocado” y negó haber ordenado el crimen.
En otras cartas también cuestionó su extradición a Estados Unidos y afirmó que el proceso debió realizarse en otros estados y no en Nueva York. Los escritos comenzaron a incluir referencias a la Constitución estadounidense, apelaciones y solicitudes para modificar su sentencia.
Con el paso del tiempo, la redacción de las cartas se volvió más extensa y confusa. Algunas mezclan español e inglés, alternan entre primera y tercera persona y presentan frases inconexas junto con conceptos legales y constitucionales.
Una ofensiva escrita desde prisión
La carta fechada el 15 de mayo de 2026 representa el ejemplo más reciente de esa ofensiva escrita. Aunque breve, el documento resume varios de los temas que el narcotraficante ha repetido durante años: la extradición, la presunta violación a sus derechos, las restricciones legales y su intento por obtener una revisión de la condena.
Mientras permanece en una de las prisiones más vigiladas del mundo, las cartas se han convertido en el principal medio mediante el cual Joaquín Guzmán busca mantener presencia pública y sostener una batalla legal que continúa incluso después de haber sido condenado a cadena perpetua.
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Contexto: la prisión donde permanece “El Chapo”
Joaquín Guzmán Loera cumple cadena perpetua en la prisión federal ADX Florence, ubicada en Colorado y considerada la cárcel de mayor seguridad en Estados Unidos. El penal, conocido como el “Alcatraz de las Montañas Rocosas”, fue diseñado para albergar a presos catalogados como extremadamente peligrosos o con alto riesgo de fuga. (AETV)
ADX Florence opera bajo un régimen de aislamiento extremo. Los internos pasan hasta 23 horas al día dentro de celdas individuales de concreto de aproximadamente 2.1 por 3.6 metros, equipadas con cama, escritorio y lavabo también de concreto. Las puertas son de acero y las ventanas están diseñadas para impedir que los reclusos puedan identificar su ubicación dentro del complejo.
Las autoridades estadounidenses mantienen a Guzmán bajo Medidas Administrativas Especiales (SAMs), un esquema aplicado a presos de alto perfil que restringe llamadas, visitas, correspondencia y comunicación con otros internos. De acuerdo con reportes sobre el funcionamiento del penal, algunos presos bajo este régimen solo pueden salir una hora al día a espacios de recreación individuales similares a jaulas de concreto y metal.
ADX Florence también es conocida porque ningún preso ha logrado escapar desde su apertura en 1994. El complejo cuenta con vigilancia permanente, cámaras, sensores y estrictos controles de seguridad.
Guzmán ha denunciado en distintas cartas deterioro físico, ansiedad, pérdida de memoria y aislamiento, en algunos escritos aseguró que no podía ver el sol, respirar aire limpio o comunicarse libremente con su familia y abogados. Reportes recientes del Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos (BOP) revelaron que autoridades penitenciarias detectaron que Guzmán logró enviar mensajes a integrantes de “Los Chapitos” a través de visitas legales, lo que provocó un endurecimiento en las restricciones de comunicación dentro del penal.
