Alumnos del nivel medio superior de la Universidad Nacional Autónoma de México denunciaron un patrón recurrente de ausencias y retrasos por parte de algunos docentes en preparatorias y planteles del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH).
De acuerdo con testimonios recabados —según La Jornada—, en promedio, uno de cada cuatro maestros falta al menos una vez por semana o llega tarde a clase. Aunque existe una tolerancia de 15 minutos, varios profesores se presentan hasta media hora después del inicio.
Estudiantes obligados a esperar
Los alumnos señalaron que, pese a los retrasos, deben permanecer en el aula. Si el docente llega, incluso tarde, pasa lista y la asistencia se contabiliza para la evaluación, lo que obliga a los estudiantes a quedarse.
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Casos como el de Elisa, estudiante de la preparatoria 2, reflejan esta situación. Explicó que algunos profesores avisan cuando no acudirán, pero otros simplemente no se presentan o llegan con retraso, reduciendo el tiempo efectivo de clase.
Impacto en el aprendizaje
Aunque la mayoría de los docentes cumple con sus actividades, los estudiantes coinciden en que existe un grupo que falta con frecuencia. Estimaciones basadas en testimonios indican que cerca del 25 por ciento del profesorado presenta ausencias recurrentes.
Esto equivaldría a aproximadamente mil 370 maestros de los más de 5 mil 400 que integran la planta docente en los 15 planteles del bachillerato de la UNAM.
Alumnos como Emilio, de la preparatoria 5, señalaron que han pasado semanas sin clases de algunas materias. Otros, como Esteban, mencionan que varios profesores llegan tarde, pasan lista y el tiempo restante resulta insuficiente para impartir contenidos.
Falta de regulación clara
Otro punto señalado es la falta de sanciones específicas. El Estatuto del Personal Académico establece obligaciones generales, como impartir hasta 20 horas de clase por semana, pero no detalla penalizaciones por ausencias o retrasos.
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Además, estudiantes consideran que existe una desigualdad en la aplicación de reglas, ya que a ellos se les niega el acceso si llegan tarde, mientras que algunos docentes pueden retrasarse sin consecuencias visibles.
La situación ha generado inquietud entre la comunidad estudiantil, que demanda mayor control y cumplimiento en los horarios para garantizar una educación continua y de calidad.
Con información de La Jornada.
LSHV
