Iván Cano, un joven colombiano de 25 años originario de Villavicencio, se encuentra detenido en México desde hace aproximadamente 11 meses tras ser víctima de una falsa oferta laboral.
Lo que inició como un deseo de mejorar el futuro de su familia terminó en una acusación por presuntamente integrar el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), señalamiento que tanto él como su familia rechazan categóricamente.
"Me dijo: 'Mamá, si nos sale bien, yo voy a trabajar porque quiero a mi papá y a usted pagarles lo que ustedes han hecho por mí'", contó su madre, Rubiela Hernández, de 68 años, en entrevista con Caracol Televisión.
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El engaño y la llegada a México
Ante la falta de empleo en Colombia, Cano buscó oportunidades en redes sociales y encontró en Facebook una oferta para trabajar como técnico en instalación de redes de computadoras.
Tras ser contactado por una supuesta empresa mexicana, viajó desde Bogotá hacia Cancún y luego a Guadalajara, donde aterrizó el 12 de mayo de 2025. Al salir del aeropuerto, fue interceptado por tres hombres que, bajo amenazas de muerte, lo obligaron a subir a un vehículo, perdiendo todo contacto con su familia.
Michoacán, su siguiente parada
Iván fue trasladado a un rancho en una zona rural de Michoacán, donde sus captores intentaron obligarlo a realizar labores de espionaje cibernético. El joven relató haber sido golpeado y mantenido en cautiverio junto a otras personas.
Quince días después de su llegada, la Guardia Nacional realizó un operativo en el lugar tras la denuncia de un ciudadano venezolano que logró escapar. Mientras los responsables del sitio huyeron, Cano permaneció en el lugar debido a sus limitaciones físicas, lo que derivó en su captura.
Chocan versiones
- Versión de las autoridades: Sostienen que Cano fue hallado con un fusil y que confesó pertenecer al CJNG.
- Versión de Iván Cano: Asegura que fue obligado a incriminarse y forzado a posar con un arma para una fotografía bajo amenazas. "Yo no soy un delincuente, yo no soy un hacker... Yo nunca he portado un arma", declaró desde prisión.
Condición de salud y dificultades cognitivas
Un factor clave en su defensa es su estado de salud. Iván padece el síndrome de Marfan, una enfermedad genética que afecta sus huesos, visión y sistema cardiovascular. Al momento de su viaje, medía 1.95 metros y pesaba solo 45 kilos, lo que evidencia una marcada fragilidad física. Además, el joven ha manifestado tener dificultades cognitivas, describiéndose a sí mismo como alguien "lento" para procesar información y realizar tareas básicas.
Su madre, Rubiela Hernández, continúa luchando por demostrar la inocencia de su hijo, quien viajó con la ilusión de retribuirles el esfuerzo que hicieron por él.
lrc
