DERRAME DE CHAPOPOTE EN VERACRUZ

Chapopoteras lanzan petróleo pero no causaron contaminación masiva en Veracruz: expertos

La investigación del derrame apuntó primero a un barco y dos chapopoteras; sin embargo, después se confirmó que el origen fue un ducto. Expertos señalan que las chapopoteras emiten cantidades mínimas y no explican la magnitud del daño

el volumen del crudo derramado que ya ha llegado también a Tabasco y a Tamaulipas pudo aumentar por las chapopoteras que hay en la región
el volumen del crudo derramado que ya ha llegado también a Tabasco y a Tamaulipas pudo aumentar por las chapopoteras que hay en la regiónCréditos: Especial 
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Las chapopoteras no explican la magnitud del derrame de crudo que se ha extendido por más de 900 kilómetros en las costas del Golfo de México, aseguró Manuel Llano, director de la organización CartoCrítica, quien apuntó a una posible fuga en infraestructura petrolera como origen del daño ambiental.

En entrevista con La Silla Rota, el especialista señaló que, aunque las emanaciones naturales de hidrocarburos existen en la región, su escala no corresponde con la dimensión del derrame que ya impacta zonas de Veracruz, Tabasco y Tamaulipas.

A partir del análisis de imágenes, detalló que se identifican puntos blancos correspondientes a plataformas de Cantarell, así como una mancha oscura asociada tanto a derrames habituales como a chapopoteras. En ese contexto, distinguió tres zonas: una vinculada a derrames de plataformas, otra a una chapopotera y una más relacionada con un ducto.

Subrayó que desde los primeros días de febrero se detectaron manchas de crudo en un área donde no hay chapopoteras. El 7 de febrero, añadió, arribó el buque Árbol Grande para realizar trabajos y, tras más de una semana —alrededor de 175 horas—, comenzó el derrame en una zona donde existe un ducto, no una emanación natural.

“Las chapopoteras pueden aportar cierta cantidad de crudo, pero no explican un evento de esta magnitud”, enfatizó.

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Chapopoteras no aportan tanto: Pech

Ramsés Pech fue ingeniero en una plataforma y ha visto las chapopoteras de cerca. Entrevistado por La Silla Rota, recordó que el pescador Rudesindo Cantarell en 1961 tuvo el avistamiento de una mancha de aceite que brotaba de la zona de la sonda del mar de Campeche, precisamente a causa de una chapopotera y fue el descubrimiento del mayor campo petrolero de México.

Por ello, no descarta que haya habido aportación de emanaciones de chapopoteras, pero a menos que se haya registrado un fuerte sismo que las haya abierto más, ve más factible que el derrame haya sido causado por un ducto, la falla de infraestructura o de un pozo.

Pech desgranó las teorías que ha escuchado. En su experiencia, un barco no carga crudo en una plataforma, con excepción de Cayo Arcas -un conjunto de tres cayos arenosos- o de Dos Bocas. Pudieron ser embarcaciones, pero si así fuera se hubiera tratado de combustible, lo que implica que un barco se lo pasara a otro o incluso vendiendo combustible robado, pero este no es como el crudo, es transparente y claro, brilla en el mar y no hace formaciones espesas.

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Tampoco es huachicol porque el ducto se encuentra a 75 metros de profundidad, entonces se requieren buzos especializados y contar con drones marinos, prosiguió. “Tuvo que ser de un ducto o una chapopotera”.

Otro dato que no se ha dicho es cuánto volumen de crudo se derramó. Ese dato sirve para saber cuánto se dispersó, recalcó el ingeniero químico.

Pemex intenta lavarse las manos

Con base en los mapas que se pueden ver vía satélite, la mancha va cambiando, sigue emanando crudo, va creciendo y dispersándose. Hay muchos retos en cómo cuantificar el volumen, coincidió su parte Llano.

Sobre la embarcación, señaló que el Árbol Grande es un buque de investigación encargado de la reparación y mantenimiento de ductos, por lo que, al operar como contratista, su actividad está vinculada a Pemex.

Afirmó que, en su opinión, la empresa ha intentado deslindarse de la responsabilidad, al minimizar el impacto del derrame mientras este no alcance mayores afectaciones en la costa.

Respecto a que el Grupo Interinstitucional indicó el 26 de marzo que no contaba con el nombre del barco involucrado, consideró que esto podría estar relacionado con los costos que implicaría asumir la responsabilidad.

Cuestionó además la magnitud del daño: señaló que el derrame ha afectado cerca de 900 kilómetros de costa y abarca más de 300 kilómetros cuadrados, lo que, dijo, contrasta con versiones que minimizan su impacto ambiental.

“Es de un cinismo impresionante”.

Por su parte, Pech recordó el derrame de 2010 en la plataforma Deepwater Horizon, en Luisiana, Estados Unidos, que explotó el 20 de abril de ese año. De las 126 personas que trabajaban ahí, 17 resultaron con quemaduras y 11 desaparecieron.

Señaló que, a partir de ese caso, en Estados Unidos se establecieron protocolos que obligan a instalar barreras de contención en un máximo de 72 horas, además de notificar a la Guardia Costera, bajo riesgo de sanciones. También se emplean dispersantes o microorganismos para mitigar el crudo, aunque una parte siempre se dispersa o se evapora con el calor.

“Hay dos escenarios: que no se hayan dado cuenta a tiempo, lo que indicaría falta de monitoreo en tiempo real; o que sí lo supieran y no actuaran”, cuestionó.

Aunque en la conferencia del Grupo Interinstitucional el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla negó que se hayan arrojado químicos para evitar la dispersión del crudo, Pech dijo que lo más probable es que si se arrojaran porque además la paraestatal tiene recursos para hacerlo.

“En este siglo 21 no puedes decir que no hay dispersantes”.

Aprovechó para decir que el funcionario hizo bien en apenas hablar, porque la empresa es juez y parte en el tema del derrame. Quien debió explicar más el suceso es la encargada de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiental, Rebeca Sánchez, encargada de los peritajes y que debió informar sobre qué encontró en las muestras recogidas. Sin embargo, ni siquiera tomó la palabra.

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Contexto

El 2 de marzo pescadores de Veracruz comenzaron a ver sus redes con chapopote y después las costas y playas manchadas con el llamado chapo. El derrame de crudo fue atribuido a un barco y el 26 de marzo el grupo interinstitucional formado por órdenes de la presidenta Claudia Sheinbaum, dio una conferencia de prensa.

Ahí, la titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena aseguró que el derrame no había producido un daño ambiental severo, mientras que el titular de la Secretaría de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, atribuyó el derrame a un barco, pero no identificó cuál era.

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Este 30 de marzo organizaciones medioambientalistas, entre ellas CartoCrítica, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y Conexiones Climáticas, entre otras, revelaron que el derrame comenzó desde febrero y no en marzo, como aseguró el gobierno federal el 26 de marzo.

Del 7 al 14 de febrero, el buque Árbol Grande, especializado en reparación de ductos, permaneció sobre el ducto Old Ak C, mientras imágenes satelitales mostraban una gran mancha de petróleo en la zona.

“El 7 de febrero llegó al sitio el buque, especializado en reparación de ductos, operado por Constructora Subacuática Diavaz, S.A. de C.V., bajo contrato con Pemex Exploración y Producción. Durante los siguientes ocho días permaneció sobre el ducto Old Ak C, una línea activa que transporta crudo entre la plataforma AKAL-C y la Terminal Marítima Dos Bocas. En esos días, las imágenes satelitales mostraron una mancha de hidrocarburos que para el 19 de febrero alcanzaba casi 300 km2. También se observaban, el 13de febrero, embarcaciones de apoyo realizando maniobras de atención y dispersión con cañones de agua. Luego se retiraron. Lo que no ocurrió fue una alerta pública inmediata”.

"Pemex no puso atención en darle mantenimiento a ductos"

En entrevista con Ciro Gómez Leyva para Radio FórmulaPablo Montaño, coordinador de la Organización Conexiones Climáticas, expresó que no comparte la opinión de la presidenta de México respecto a que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México pudo deberse a empresas chapopoteras. 

"Echarles la culpa a las empresas chapopoteras naturales no tiene ningún sentido respecto a la evidencia que se ha mostrado. Sólo el 2% de los derrames en los océanos son producto de las chapopoteras".

Señaló que desde hace dos años, estudios que han realizado organizaciones civiles ambientalistas muestran que Pemex no puso atención en darle mantenimiento y al cambio de ductos, "sólo se enfocó en buscar nuevos yacimientos para producir más petróleo. Esto abrió la puerta a más desastres".