La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) advirtió que la Iglesia católica de México no callará ante la violencia que existe en el país y advirtió que la omisión y el silencio no tienen cabida en la misión cristiana.
“Callar es traicionar el evangelio”, alertó la CEM bajo la premisa de que la fe cristiana exige una denuncia ante la realidad nacional.
En el marco de su CXX Asamblea Plenaria, el Episcopado Mexicano reconoció que el país atraviesa una etapa marcada por corazones endurecidos, pueblos y culturas amenazadas, y un contexto de guerra que sacude la conciencia colectiva.
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Por ello, los obispos subrayaron que la fe del pueblo debe ser el motor para caminar hacia la reconciliación y la construcción de la fraternidad.
Denunciar las causas de la desesperación Haciendo eco de las palabras del papa Francisco y del papa León XIV, la CEM enfatizó que la paz no es un concepto abstracto, sino una construcción que exige confrontar a quienes ostentan el poder de manera destructiva.
La Iglesia mexicana insistió al señalar que sus palabras van directamente a gobernantes y ciudadanos, a grupos armados y a todos aquellos cuyas decisiones afectan la vida de las personas. Advirtió que la paz no se construye con "armas ni con discursos vacíos", sino mediante el compromiso de no permanecer callados ante la idolatría del "yo" y del dinero.
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Finalmente, la CEM exhortó a la nación a no dejarse "robar la esperanza" y a rechazar la ostentación de poder que perpetúa la violencia. Con este mensaje, el Episcopado reafirma que el Evangelio obliga a la denuncia pública y a la acción transformadora, pues ante la desgracia ajena, callar no es una opción para el creyente.
