México ha registrado una caída sin precedentes del 44% en los homicidios dolosos entre 2024 y 2026, lo que representa más de trece mil víctimas menos al año. Sin embargo, esta reducción de la violencia letal, por su magnitud y velocidad, ha generado un intenso debate técnico sobre si los datos reflejan una mejora real en la seguridad ciudadana o si responden a cambios en las dinámicas criminales y en el registro de los delitos.
Entre septiembre de 2024 y febrero de 2026, el promedio diario de víctimas de asesinato en el país pasó de 86.9 a 48.8, una disminución que, según la doctora Carolina Jasso, consultora del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana, no tiene referente en la literatura internacional por su rapidez. Mientras que reducciones similares suelen tomar décadas, en México este fenómeno se habría consolidado en menos de un año y medio.
Pese a lo positivo del dato, el análisis de concentración territorial revela que el índice de Gini municipal se mantuvo estable (entre 0.82 y 0.88), lo que indica que la violencia se redujo de manera uniforme en los mismos municipios donde ya se concentraba anteriormente. Esto sugiere que el cambio responde a un factor sistémico y no solo a intervenciones localizadas.
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Hipótesis sobre la reducción de asesinatos en el país
La investigación plantea diversas explicaciones que van más allá del éxito de las políticas gubernamentales. La complejidad del fenómeno delictivo obliga a considerar factores estructurales y criminales.
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- Dinámicas del crimen organizado y control territorial
Una de las teorías analizadas es la del control territorial estratégico. Según la evidencia comparada, la violencia tiende a disminuir cuando un actor armado logra la hegemonía o existen pactos entre estructuras criminales, como se ha observado en casos de Medellín o El Salvador. En este escenario, la reducción del homicidio podría no significar menos violencia, sino una sustitución de métodos coercitivos, priorizando delitos como la extorsión o el reclutamiento forzado.
- La acción estatal y la reforma de justicia
No se puede descartar el impacto positivo de la intervención gubernamental, el uso de la fuerza militar o los efectos a largo plazo de la reforma de justicia penal. No obstante, los especialistas advierten que la falta de evaluaciones independientes impide determinar con rigor qué porcentaje de la caída es atribuible directamente a la estrategia oficial de seguridad.
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El enigma de las cifras: desapariciones y registros administrativos
Uno de los puntos más críticos para entender la actual incidencia delictiva es la relación entre los homicidios y las desapariciones.
Mientras los asesinatos descendieron, el Registro Nacional de Personas Desparecidas y No Localizadas (RNPDNO) documentó una cifra récord de 12,729 personas desaparecidas en 2024. En estados como Jalisco, se ha observado un aumento de desapariciones en jóvenes de 15 a 19 años a la par de la baja en homicidios. Existe la posibilidad de que el ocultamiento de cuerpos por parte de grupos criminales esté trasladando víctimas de una categoría estadística a otra.
El análisis de los instrumentos de medición muestra señales de alerta. Mientras el homicidio doloso bajaba, la categoría de "otros delitos contra la vida" se disparó un 355.7% entre 2015 y 2025. Si la reducción de la violencia fuera genuina y total, las categorías contiguas también deberían disminuir, lo que sugiere que el indicador de homicidio por sí solo no captura la realidad completa del fenómeno.
AJA
