En los últimos días se ha agudizado una crisis interna dentro de la bancada de Morena en el Congreso estatal de Campeche que ha provocado una división política abierta entre la gobernadora Layda Sansores y la mayoría de los diputados de su propio partido. Esto ha colocado a la mandataria en el centro de un enfrentamiento legislativo con repercusiones para la cohesión interna de Morena.
Layda Elena Sansores San Román es una política mexicana de larga trayectoria, nacida el 7 de agosto de 1945 en Campeche, México, proveniente de una familia con profunda vinculación política en el sureste del país. Su padre, Carlos Sansores Pérez, fue una figura influyente dentro del PRI, ocupando altos cargos como gobernador y presidente nacional del partido.
Sansores ha sido diputada, senadora y alcaldesa de Álvaro Obregón en la Ciudad de México antes de asumir la gubernatura de Campeche en 2021, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese puesto en la entidad. A lo largo de su carrera ha transitado por diversos partidos antes de consolidarse en Morena, donde se ha identificado de forma constante con posiciones críticas frente a lo que considera privilegios políticos y con un estilo directo y polémico de comunicación.
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Una de las decisiones más cuestionadas de su gobierno fue la expropiación de terrenos ligados a la familia del líder político del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, lo que fue criticado como un acto de revanchismo político y autoritarismo por opositores y analistas.
Durante su mandato se registraron conflictos con policías estatales, incluyendo protestas y marchas por condiciones laborales, falta de equipo o respuesta gubernamental ante hechos de violencia, a los que la gobernadora respondió con destituciones y descalificaciones lo que ha generado tensión social.
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¿Qué está pasando ahora en Morena y en el Congreso de Campeche?
El conflicto se intensificó por la presentación de la Ley de Ingresos 2026, donde Sansores impulsó la contratación de una deuda por mil millones de pesos para el estado, con el argumento de compensar recortes presupuestales y financiar obras.
Algunos diputados morenistas, encabezados por José Antonio Jiménez Gutiérrez, presidente del Congreso estatal, cuestionaron el planteamiento por considerarlo apresurado y sin un análisis profundo, obligando a introducir candados financieros y requerimientos de transparencia antes de autorizarlo.
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Ante el desacuerdo, 10 de los 16 diputados locales de Morena decidieron romper con Sansores, acusándola de presunta persecución política y presión indebida sobre los legisladores para que aprobaran sus iniciativas de forma inmediata. Estos mismos diputados promovieron la restauración del fuero constitucional —una figura de protección legal que había sido eliminada en 2016— como un mecanismo para protegerse de eventuales procesos judiciales en su contra en medio de las tensiones.
La crisis ha trascendido lo local y provocado llamados incluso en círculos nacionales de Morena a respetar la división de poderes y evitar dañar la unidad partidista. Dirigentes como Ricardo Monreal han pedido que se garantice que los legisladores puedan trabajar sin presiones externas, señal de preocupación por los efectos de este conflicto en la percepción pública del partido en otras entidades.
VGB
