EDUCACIÓN PÚBLICA

Impulso a la lectura, vía para hablar de los "oprimidos" en los libros que hizo Marx Arriaga

Documentos en poder de La Silla Rota muestran el debate en la SEP por el sentido pedagógico de los libros de texto gratuitos, que tenía como sentido y propósito "formar ciudadanos críticos"

Los libros que Marx Arriaga hizo para “liberar oprimidos”
Los libros que Marx Arriaga hizo para “liberar oprimidos”Créditos: Especial
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Desde fines de octubre, Nohemí Juárez, subsecretaria de educación básica en la Secretaría de Educación Pública, notificó a Marx Arriaga, titular de Materiales Educativos de la SEP, que era necesario hacer correcciones a los libros de texto, así como sintetizar en un solo volumen la guía para maestros llamada “Un libro sin recetas”.

Pero el responsable de los libros respondió que no podía atender sus requerimientos porque eso significaría renunciar a las funciones de su dirección. En el caso de la guía, reunir los dos textos en un volumen desvirtuaría tanto su objetivo como los contenidos, aseguró.

En un análisis que encargó a sus colaboradores para justificar la negativa, se pone de manifiesto que el objetivo del “Libro sin recetas”, tenía un objetivo distinto al de sólo orientar orientar a los docentes. La directora de innovación de la unidad explicó cuál es el sentido de los libros y el propósito de cada apartado, como consta en los documentos que cruzaron las áreas de la SEP, de los que La Silla Rota tiene copia.

La guía describe cómo se lleva a cabo un ejercicio de fomento a la lectura, pero al detallar la actividad se plasma que la misión de los maestros no debía ser alfabetizar sino impartir lecciones de ideologìa.

“(Las maestras) a lo largo de su conversación van retomando algunos otros conceptos como pedagogía del oprimido, la libertad, la pedagogía crítica. Los conceptos anteriores para poder entender la lectura no como un proceso de alfabetización sino como un acto de formación de ciudadanos críticos”

La petición se inscribía en el proceso de revisión interna de los materiales educativos que acompañan el nuevo modelo pedagógico impulsado por la dependencia, en medio de cuestionamientos públicos y técnicos sobre contenidos, metodología y enfoque formativo.

Aires de rebeldía

Arriaga solicitó estudios a varios de sus colaboradores para sustentar su negativa a acatar la instrucción de la subsecretaria Juárez.

En el oficio de respuesta, el filólogo aseguró: “después de realizar un análisis profundo, nos encontramos imposibilitados para comprimir en un solo volumen el texto Un libro sin recetas, para la maestra y el maestro , en virtud de que, representa un conjunto de 5 materiales dirigidos a los maestros de educación Preescolar, Primaria y Secundaria (sic), que tienen como finalidad la de acompañar la labor docente. Estos materiales son especialmente relevantes según la reciente y profunda modificación del Plan y los Programas de estudios”.

También dijo por carta a su superior jerárquica que la Dirección de materiales educativos no haría los cambios porque eso significaría una falta administrativa de los servidores públicos y dejaría el antecedente de que no cumplían con sus atribuciones.

"Eso permitiría que desde áreas externas a la Unidad (sic) a mi cargo se imponga una decisión así, sin ser analizada, coordinada y revisada, impidiendo que las unidades al interior cumplan sus funciones y atribuciones". 

Reflejos de un ideólogo

Con la indicación de hacer correcciones a los libros comenzó a escribirse la despedida de Arriaga del puesto que ocupaba desde 2020.

Cuando se conoció que se le había despedido y decidió atrincherarse durante cinco días en su oficina, el influyente medio británico Financial Times resumió en un titular su polémico desempeño: “Un funcionario que produjo un conjunto de libros de texto con claro sesgo ideológico”.

La guía para maestros también gira en esa órbita. De acuerdo con Alma Maldonado, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav), que es imposible analizar la utilidad o el impacto del libro que el exfuncionario defendió contra viento y marea. 

"Es el libro más panfletario e ideológico de los que se hicieron, es un libro que nos remite a los panfletos de los años 70. El lenguaje, la manera cómo se refiere a los maestros y esa idea de 'concientizar', lo que sea que eso signifique. Era todo menos un libro que ayudaba, o previsiblemente ayudaba a los maestros, a aterrizar el nuevo modelo educativo y la didáctica".

Los libros que se publicaron durante sus seis años en el cargo pueden ser analizados para determinar cuáles funcionan, cuáles están mejor, señala la investigadora, pero "Un libro sin recetas" se enfocaba en la posición política de los maestros, en fomentar su conciencia de clase, en advertir contra los defectos del el neoliberalismo y el capitalismo.

"Es muy difícil de saber cuál es el impacto. Necesitaríamos estudios, que no vamos a tener, sobre el impacto y el uso. Necesitaríamos hacer una encuesta con maestros, a ver qué tanto lo usaron, lo leyeron o no, le hicieron caso o no. Todo eso no lo vamos a saber porque no tenemos nada ningún indicador , ni estudios".

El balance que podría hacerse sobre la gestión del sinodal de Beatriz Gutiérrez, esposa del expresidente Andrés Manuel López Obrador, es complicado porque no existen indicadores sobre lo que hizo o los materiales que produjo. Sin embargo, un vistazo a lo que hizo, a las ocurrencias y prisas que marcaron su desempeño, hace pensar que hubo un retroceso, concluye la investigadora. 

Contexto

La salida de Marx Arriaga de la Dirección General de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública ocurrió a mediados de febrero, tras meses de tensiones internas por cambios en los libros de texto gratuitos.

Funcionarios del nuevo gobierno plantearon ajustes pedagógicos y editoriales para el ciclo 2026-2027, entre ellos incorporar más contenidos —por ejemplo, mayor presencia de mujeres en la historia— y modificar materiales para docentes.

Arriaga mantuvo una postura de rechazo a cambios sustantivos, defendiendo que los libros formaban parte del proyecto de la Nueva Escuela Mexicana y no debían modificarse. 

La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció a Marx Arriaga y aunque sostuvo que los libros son “perfectibles” y no patrimonio de una persona, enfatizó en que no habría modificaciones.

La SEP formalizó la salida de Arriaga al argumentar un cambio en la naturaleza del puesto —que ahora será de libre designación— lo que permitió nombrar a la nueva titular, Nadia López.

Arriaga rechazó inicialmente abandonar el cargo porque y permaneció varios días dentro de su oficina transmitiendo en redes y denunciando precarización laboral y censura pedagógica.

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VGB