Ramón estudió Acuacultura y Piscicultura en la Universidad del Bienestar Benito Juarez Etchojoa, en Sonora. Egresó en 2021. Obtuvo su cédula y buscó una oportunidad de trabajo en el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias. Ahí podía desarrollar lo que aprendió en la UBBJ, pero no se quedó con el empleo, luego de que le pidieron todos los papeles que demostraran que ahí estudió, incluido el título.
Aunque él se esforzó por tener el título, se los pidió a las autoridades e incluso en el INIFAP le dieron un plazo para que lo obtuviera, pero cuando se cumplió, no lo tenía y vio cómo se le esfumaba la oportunidad de un buen trabajo.
Como él, hay centenas de estudiantes en la misma situación, sin título y que sólo ven cómo pierden oportunidades o aceptan trabajos con pagos menores al que recibirían si tuvieran el documento. Esa situación se ha plasmado en protestas de estudiantes, la más reciente el 14 de enero de este año, y la próxima este 13 de enero, que será ante la Secretaría de Educación Pública.
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Ramón (nombre cambiado a petición del egresado, para evitar represalias) relata a La Silla Rota que otro compañero suyo tenía la oportunidad de dar clases en una secundaria, cumplía el perfil y los requisitos, solo le faltaba el título. Él se comprometió a intentar tramitarlo. Entonces le dijeron que podía trabajar y le daban un plazo de 3 meses para obtenerlo. Pero como su compañero ya sabía que estaba difícil, pidió mejor esperar a ese término y si lo tenía, se iba a trabajar.
“Ha pasado un año y no le ha llegado el título”.
En la sede de Etchojoa, los afectados ascienden a alrededor de 200, y si hay una mayor cantidad es porque el interés por estudiar en la universidad ha decrecido, porque faltan equipo y laboratorios especializados relacionados con las carreras que ahí se imparten, explica Ramón.
Qué se necesita una ceremonia para entregarlos
Un caso más es el de Rocío (nombre también cambiado). Ella trabaja en una de las sedes como asistente y como Ramón, también salió en 2021 y les preguntó a las autoridades qué era lo que pasaba con la expedición de los títulos, por qué tardaba. Como respuesta, le dijeron que hubo una reforma en la que ya que ya no hay títulos, solo cédulas, que eso reemplaza al título. Incluso que eso salió en el Diario Oficial.
Pero ella les reviró, porque sí hay sedes donde sí les entregaban los títulos físicos, les dijo. Entonces preguntó por qué pasaba eso. La respuesta que recibió fue que la coordinadora del sistema de las UBBJ, Raquel Sosa debe ir personalmente a cada sede y entregarlos, con ceremonia incluida. Como una carta que espera algún personaje literario y que nomás no llega. En este caso le daban fechas para la visita de Sosa, pero nunca se ha presentado.
En dicha sede son 160 estudiantes de distintas generaciones que esperan el título y que han optado por dejar de protestar, dice.
Incluso, algunos ya ni cumplieron todos los trámites para recibir el documento, al ver que quienes sí los cumplieron no recibieron nada.
“No le veían caso”.
Rocío sí ha insistido, y con coraje en la voz recuerda lo que una vez mes respondieron al exigir su título.
“Nos dijeron que el papel solo tenía valor simbólico y que era para colgar en la pared”.
Comparte con La Silla Rota un audio de una llamada telefónica de un alumno que le reclamó al director académico de la UBBJ, Alejandro López, por la falta de títulos, y que le dijo que él tenía dos años de espera, que no quería una ceremonia, sino el documento para entrar al Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca.
El funcionario le respondió que quienes están en falta son las instituciones que niegan la oportunidad de un trabajo e incluso pide un informe de las que no aceptan la cédula profesional, documento oficial de la SEP para acreditar una carrera y se compromete a pasar las inquietudes a Raquel Sosa. Pidió no responsabilizar a la coordinadora del plantel.
El alumno le aclaró que no es que invaliden la cédula, pero que primero es el título.
Carmen es otro caso. Ella estudió en la sede de Coyoacán. De 62 años, egresó hace 2, pero hasta la fecha no ha recibido ningún papel, se queja. Compañeros de otras generaciones están en la misma situación.
El 6 de febrero un grupo de egresados de sedes de la CDMX acudieron a la Secretaría de Educación Pública para solicitar información acerca del proceso de titulación de las UBBJ.
De acuerdo con información compartida por los egresados, en la Oficialía de Partes de la SEP les dijeron que los certificados que emite la UBBJ son válidos pero a su vez hechos al vapor. Se timbraron cédulas en la Dirección General de Profesiones, pero para hacer eso la universidad debió recibir el título en un correo electrónico y mandarlo al correo electrónico de cada alumno, lo que no ocurrió.
En el artículo 19 de los Estatutos de la universidad, se establece que le corresponde a la Coordinación de Acreditación y Certificación y las unidades administrativas subordinadas conocer en el ámbito de su competencia diversos asuntos, entre los cuales está proponer y desarrollar los programas de servicio social, profesional y titulación, “así como supervisar y verificar su registro para fines de emisión de títulos profesionales”.
Pensaban que éramos de una universidad fantasma
Incluso quienes han obtenido su título han tenido dificultades para obtener empleo, porque la escuela no era conocida o incluso pesa el estigma de que son escuelas ligadas al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Así lo relata Mario Hernández, quien estudió Patrimonio Histórico y Turismo de Pueblos Originarios en el plantel Iztacalco. Egresado en 2022, le costó un año conseguir trabajo, debido a que cuando mostraba que salió de la UBBJ, le decían incluso de dependencias gubernamentales, que no conocían la escuela.
“Como soy de primera generación nadie nos conocía. No sabían si éramos una universidad fantasma. Solo se convencían al ver la cédula”.
También había cierto sesgo porque la ligaban a López Obrador.
“No porque él las haya hecho significa que uno coincida con él”, remarca Hernández.
Las segundas y terceras generaciones ya no tienen tanto ese problema, asegura.
Aunque el inicio de la UBBJ fue complicado, con aulas prestadas y deserciones, Mario dice que él tuvo un grata experiencia y la oportunidad de tener maestros preparados.
Contexto: ¿Qué son las UBBJ?
Las universidades para el Bienestar Benito Juárez García fueron fundadas en 2019 como parte de un proyecto prioritario del gobierno de México, bajo la coordinación de Raquel Sosa, quien ya había colaborado con López Obrador en el gobierno capitalino, como secretaria de Desarrollo Social.
El objetivo de las UBBJ era ofrecer educación superior gratuita y de calidad en comunidades marginadas, sin examen de admisión y con becas para todos los estudiantes.
Desde su inicio los planteles de la Universidad del Bienestar Benito Juárez han sufrido de bajo presupuesto, de instalaciones incompletas y de quejas de parte de su personal académico, que ha denunciado despidos y que no se le reconoce una relación laboral con la UBBJ, sino que son beneficiarios de este programa social, que es como está catalogada la educación que ahí se imparte y eso incluye a los maestros.
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Actualmente hay 215 planteles distribuidos en todo el país. Luego de la protesta de egresados en Eje Central y avenida Juarez, frente a Bellas Artes, el 20 de enero pasado, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado informó que el año pasado se emitieron 10 mil títulos profesionales en la UBBJ.
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La Silla Rota buscó a la coordinadora de la universidad, Raquel Sosa, pero no obtuvo respuesta.
