En México, los 28 casos de muertes confirmadas por sarampión están ligados a la atención tardía y deficiente del sistema de salud, explicó el doctor Malaquías López Cervantes, académico de la UNAM.
“Una muerte es porque es una persona que tiene alguna característica particular, una enfermedad de fondo que complica la situación, pero sobre todo yo creo que en México es atención tardía y atención deficiente”, declaró para este medio.
El analista de políticas en salud remarcó que estos casos están relacionados con la nula o incompleta vacunación; sin embargo, la atención que se les brindó resultaba vital para su recuperación.
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“Se enfermaron porque no estaban vacunados, porque eran susceptibles, pero una vez enfermando no deberían morir”, enfatizó.
Evolución del sarampión
Ante el panorama actual del brote de la enfermedad en el país, el investigador explicó que un paciente con sarampión puede tardar solo unos días en fallecer por las complicaciones de la enfermedad.
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En principio, recordó que los síntomas iniciales aparecen de 7 a 14 días después del contacto; entre ellos están la fiebre, malestar generalizado, gripe o catarro y lesiones en el interior de las mejillas. Posteriormente, a los 3 o 5 días, se presenta el sarpullido en varias zonas del cuerpo. Estos síntomas pueden desencadenar en neumonía, inflamación del cerebro (encefalitis) y falla renal.
En caso de que alguna persona tenga síntomas, el especialista remarcó que se debe acudir con un médico y, de ninguna forma, seguir recetas caseras.
Respuesta de autoridades
Respecto a la respuesta por parte de las autoridades mexicanas, López Cervantes aseveró que no ha sido “suficientemente enérgica ni suficientemente abarcativa”, debido a que hace más de 2 años el Instituto Nacional de Salud Pública había registrado un hueco en la inmunización de adultos jóvenes.
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“Al principio se supo que había sarampión y las acciones de vacunación que fueron, por cierto, débiles en el estado de Chihuahua, se orientaron hacia la niñez. Sin tomar en cuenta el hecho de que había casos en los adultos jóvenes. Y no solo los adultos también pueden llegar a tener complicaciones y morir, sino que son los que tienen más movilidad, de manera tal que se dispersó el germen por todo el país”, expuso.
Remarcó que desde 1991 no se habían registrado el número de casos de esta magnitud y, mucho menos, un fallecimiento a causa de la enfermedad. “Alrededor de 5 años se dijo que había llegado algún caso de algún lugar de Europa y se habían producido casos, en especial aquí en la Ciudad de México, derivados de ese… pero estos otros no llegaron de fuera”, enfatizó.
Dificultades en el diagnóstico
El profesor de pregrado y posgrado en la Facultad de Medicina de la UNAM señaló que existen dificultades para que estas nuevas generaciones identifiquen los casos positivos de sarampión.
“Es sumamente difícil llegar al diagnóstico preciso. Para eso uno tiene que apoyarse precisamente en el laboratorio”, remarcó.
Sin embargo, resaltó que los análisis de laboratorio para esta enfermedad son servicios con demasiada espera, lo que provoca no tener la posibilidad de una respuesta.
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Vacunarse para evitar más contagios
López Cervantes recordó a la población, en específico a los adultos jóvenes, que deben acudir a aplicarse una dosis de la vacuna contra el sarampión, ya sea como refuerzo, para completar el esquema o como primera aplicación.
“Los que dudan de haber sido vacunados, con más razón y más rápido. Pero los que dicen que recibieron la vacuna, pues que duden, porque la vacuna pudo haber sido defectuosa y no producir una buena inmunidad”, resaltó.
