GOBIERNO DE MÉXICO

El “boicot” diplomático: cómo México impidió que Maduro llegara a la toma de posesión de AMLO

Fabián Medina, exjefe de oficina de la cancillería, revela a La Silla Rota las maniobras logísticas y el "retraso forzado" que evitaron un choque político entre el mandatario venezolano, la delegación de Estados Unidos y las protestas en el Congreso en 2018

Créditos: @Cancilleria_ve
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El nombre de Nicolás Maduro no necesitó estar presente en el Palacio Legislativo de San Lázaro para provocar un terremoto. Bastó, en aquel 1 de diciembre de 2018, que Andrés Manuel López Obrador lo pronunciara en su primer discurso como presidente, para que el recinto se fracturara entre gritos de: ¡dictador!, y el silencio incómodo de la nueva mayoría.

Pero los gritos no los escuchó el mencionado. Y es que, mientras la banda presidencial cruzaba el pecho de López Obrador, el avión presidencial de Nicolás Maduro apenas aterrizaba en la Ciudad de México, después, tuvo que enfrentar el tráfico capitalino que le impidió llegar hasta la Cámara de Diputados.

Maduro Moros no apareció en la foto, no escuchó los señalamientos. Y todo, fue provocado por el propio gobierno de México.

Fue el primero en confirmar

Semanas antes del 1 de diciembre de 2018, se enviaron las invitaciones a jefes de Estado y de Gobierno, para que asistieran a la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador, como presidente de México. El primer mandatario en confirmar fue el entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros.

En consecuencia, recuerda Fabián Medina, entonces jefe de la oficina de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) que ya encabezaba Marcelo Ebrard, por protocolo, Maduro debía ocupar el asiento número uno en el palco reservado para esos invitados especiales, en la Cámara de Diputados.

La segunda confirmación de asistencia a la toma de posesión llegó del reinado de España, el rey Felipe VI asistiría, en consecuencia, debería sentarse al lado de Maduro. Y la tercera confirmación llegó desde Estados Unidos; el gobierno estadounidense informó que sería Ivanka Trump, la hija del presidente Donald Trump, quien representaría al vecino país del norte. Habría que sentarla casi al lado de Nicolás Maduro.

Contexto: En lo que va del siglo XXI, las relaciones entre México y Venezuela han tenido sus altibajos por temas ideológicos. En 2005, siendo presidente de México Vicente Fox y de Venezuela, Hugo Chávez, ambas naciones exhibieron de manera pública sus desencuentros, aderezándolos con alusiones personales entre uno y otro jefe de Ejecutivo.

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Con el presidente Felipe Calderón (México) la relación se estabilizó, a pesar de que Hugo Chávez se inconformó por los mensajes de campaña electoral en la que el PAN advertía una situación adversa en Venezuela que podría llegar a territorio mexicano si Andrés Manuel López Obrador obtenía el triunfo en 2006. Sin embargo, en 2011, Calderón viajó a Caracas y las relaciones regresaron al tono de amabilidad.

Enrique Peña Nieto, siendo ya presidente, viajó a Caracas a los funerales de Hugo Chávez y se buscó dar un nuevo impulso a la relación, pero hubo desencuentros porque el entonces canciller, Luis Videgaray, se reunió con oposición venezolana.

La llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder, representó un ventana de fuerte diálogo entre ambas naciones, lo que ocurrió.

“No puede llegar”

Fabián Medina relató a La Silla Rota que al ver el escenario de cómo habría que sentar a jefes de Estado y de Gobierno, lo primero que se pensó es: ¡No!

“Pero había algo más. Nos enteramos con tiempo que las bancadas del PAN y del PRI, que se ubicarían exactamente debajo del palco de invitados, tenían ya lista una manta con la fotografía de Nicolás Maduro y la leyenda: fuera dictador”, detalló.

Hubo que tomar decisiones. Con el aval de Marcelo Ebrard, su entonces jefe de oficina decidió que Nicolás Maduro no debía llegar a la toma de posesión en el Palacio Legislativo de San Lázaro.

Ivanka Trump primero

Llegó el otro conflicto. De acuerdo a las bitácoras de vuelos, la representación estadounidense, en la persona de Ivanka Trump, llegaría 20 minutos antes que Maduro. Y los de Estados Unidos ya habían pedido una sala especial para que la hija de Trump pudiera cambiarse de ropa y para lo cual Fabián Medina tuvo que hablar con el presidente de American Express para “pedir de favor” que se bloqueara la sala VIP.

Lo siguiente fue hablar con el jefe de gabinete de Nicolás Maduro, quien ya estaba en vuelo.

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“Le llamé y le dije: tenemos un problema logístico; te dí la terminal 2 pero tenemos saturación de vuelos, te pido te retrases unos 30 minutos para sacar a los de antes y luego poder armar el convoy para ustedes”, comentó Medina.

Pero la respuesta venezolana fue que no se podría hacer esto porque, entonces, no alcanzarían a llegar a la toma de posesión en la Cámara de Diputados. Los venezolanos pedían la Terminal 1 a lo cual se les dijo no, por ser altamente comercial.

“Yo te pongo motos y te abrimos paso, sí llegas. Teníamos que mover todo para que no llegara. Recibí todo tipo de comentario y mentadas de madre, pero se tenía que lograr”, platicó.

Llegó… tarde

El avión presidencial de Venezuela aterrizó en la terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, pero con 30 minutos de retraso.

Fabián Medina pidió a la guardia mexicana encargada de escoltar los convoyes presidenciales, que sí o sí retrasara el paso de Maduro por las calles de la Ciudad de México para que no llegara a San Lázaro.

“Y pues llegó tarde. Claro que recibí mentadas de madre; Marcelo Ebrard me dijo que la gente de Maduro le llamó para quejarse”, mencionó Fabián Medina.

Nicolás Maduro llegó a la comida que Andrés Manuel López Obrador ofreció a sus invitados internacionales, esto en el salón Tesorería del Palacio Nacional. El venezolano se quejó directamente con el nuevo presidente mexicano.

“Marcelo Ebrard me dijo que Maduro se quejó con el presidente Andrés Manuel y Marcelo le dijo lo de la manta. Andrés Manuel dijo que se hizo muy bien en no dejarlo llegar”, detalló Medina.

Recordó, además, que el propio Nicolás Maduro le reclamó cuando se acercó a saludarlo, en Palacio Nacional.

“Me dijo que si yo era el encargado de la ceremonia y le dije que sí: ´¿usted fue el culpable de que yo no haya asistido a la ceremonia en el Congreso?. Y le dije que fue un tema logístico, pero no me creyó”, refirió Medina.