ADICCIONES

Ni cerveza ni tabaco: 'Generación Z' inicia consumo con drogas sintéticas, alerta la UNAM

Jóvenes universitarios inician consumo con sustancias sintéticas sin pasar por alcohol o tabaco, de acuerdo con datos de la UNAM; la producción química y la salud mental influyen en este patrón

Ni cerveza ni tabaco: por qué la 'Generación Z' está saltando directo a las drogas sintéticas, según la UNAM
Ni cerveza ni tabaco: por qué la 'Generación Z' está saltando directo a las drogas sintéticas, según la UNAMCréditos: Istockphoto | Ilustrativa
Escrito en NACIÓN el

El patrón de consumo de drogas entre jóvenes universitarios muestra un cambio frente a esquemas previos. Personas de entre 20 y 30 años inician el uso de sustancias sintéticas sin consumir antes alcohol o tabaco, de acuerdo con información de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Este comportamiento se presenta en distintos contextos sociales y educativos.

Datos compartidos por la institución indican que este tipo de consumo se asocia con una reducción promedio de 28 años de vida por persona usuaria. El impacto se registra en millones de casos a nivel global y se vincula con el acceso a sustancias producidas mediante procesos químicos. El fenómeno se extiende más allá de fronteras nacionales.

María Elena Medina-Mora Icaza, coordinadora de la Unidad de Apoyo a la Salud Emocional y Psicológica de la UNAM, señaló que el consumo directo de drogas sintéticas se relaciona con dinámicas sociales y con la falta de herramientas de autocuidado. La especialista identificó este patrón entre población en edad universitaria.

La académica explicó que el entorno social influye en la toma de decisiones sobre consumo. La ausencia de estrategias de prevención y acompañamiento psicológico también incide en el inicio temprano con sustancias de laboratorio. Este proceso se observa sin un tránsito previo por drogas legales.

Producción química y mercado ilícito

El cambio en los hábitos de consumo se relaciona con transformaciones en la producción de drogas. Medina-Mora Icaza indicó que las sustancias de origen vegetal dependen de condiciones climáticas, ciclos agrícolas y territorios específicos. En regiones como Afganistán y México, la producción de estas drogas mostró descensos en años recientes.

En contraste, las drogas sintéticas se producen en laboratorios clandestinos mediante precursores químicos. Este modelo permite ciclos de fabricación cortos y una distribución constante. La producción no depende de temporadas ni de extensiones agrícolas, lo que facilita su presencia en distintos mercados.

La disponibilidad de estas sustancias responde a una lógica industrial. La fabricación en espacios cerrados permite ajustes rápidos en la oferta y variaciones en las fórmulas químicas. Este proceso se replica en diferentes regiones y se integra a redes de distribución ilícitas.

El acceso sostenido a drogas sintéticas influye en los patrones de consumo juvenil. La oferta constante modifica la forma en que las personas entran en contacto con estas sustancias. El fenómeno se observa en contextos urbanos y universitarios.

TAMBIÉN LEE: Alcohol y tabaco, la puerta de entrada a drogas ilegales entre jóvenes en Nuevo León

TAMBIÉN LEE: Consumo de marihuana y vapeadores, al alza; jóvenes, con más problemas psicológicos: Salud

Istockphoto | Ilustrativa 

Sustancias de alta potencia

Entre las drogas sintéticas identificadas en el consumo reciente se encuentra el fentanilo, cuya potencia supera a la de la heroína. También se registra el uso de nitazenos, opioides sintéticos desarrollados en el pasado por la industria farmacéutica y posteriormente descartados. Estas sustancias reaparecen en el mercado ilícito.

Los nitazenos superan la potencia del fentanilo y no cuentan con un antídoto conocido. Su presencia se detecta en mezclas con otras drogas sintéticas. Las autoridades sanitarias registran casos asociados a su consumo en distintos países.

Otra sustancia identificada es la xilacina, un sedante de uso veterinario. Este compuesto se mezcla con opioides sintéticos y produce daños físicos en personas usuarias. Los efectos incluyen lesiones visibles en la piel.

La combinación de estas sustancias genera riesgos para la salud. Los efectos se presentan con rapidez debido a la potencia de los compuestos. El consumo se registra en contextos donde no existe información clara sobre la composición de las dosis.

TAMBIÉN LEE: “Tomaba para relajarme y perdí mis sueños”: la voz en AA que refleja la alerta sobre el consumo de alcohol

TAMBIÉN LEE: "Estoy saliendo de las drogas, pero demasiado tarde": La vida de Rocío después del cristal

Istockphoto | Ilustrativa 

Salud mental y prevención

La UNAM identificó una relación entre el consumo de drogas sintéticas y problemas de salud mental no atendidos. Personas con ansiedad o depresión presentan mayor probabilidad de desarrollar dependencia. En mujeres con trastornos de ansiedad, el riesgo se incrementa de forma significativa.

La falta de servicios psicológicos accesibles influye en este proceso. Diagnósticos imprecisos y ausencia de acompañamiento profesional limitan la atención temprana. En este contexto, algunas personas recurren a sustancias para enfrentar malestares emocionales.

Medina-Mora Icaza propuso la aplicación de evaluaciones de salud mental al ingreso universitario. Estas pruebas permitirían identificar riesgos y ofrecer apoyo preventivo. La estrategia se enfoca en detección temprana y seguimiento.

La académica señaló que estas acciones pueden reducir problemas de salud pública y seguridad. Entre los riesgos asociados se encuentran enfermedades infecciosas y sobredosis. La propuesta se plantea como una medida institucional de prevención.

TAMBIÉN LEE: Vapeadores: vendedores del Centro Histórico no temen a prohibición y sanciones

VGB