PODER JUDICIAL

Trabajadores del PJF denuncian acoso y retención ilegal por parte de jueza

Las agresiones de la titular del juzgado primero auxiliar de distrito de Saltillo, Coahuila, han provocado cuadros de ansiedad, estrés postraumático y malestares gastrointestinales a secretarios hostigados

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El 5 de enero, tres secretarios del juzgado primero de distrito del Centro Auxiliar en Saltillo, Coahuila, fueron retenidos a las 7:30 de la noche, dos minutos después de que ya les habían dado salida en el estacionamiento, presuntamente por órdenes de la jueza Esthela Pedroza Díaz.

Los tres secretarios retenidos en contra de su voluntad fueron José Clemente Domínguez Sánchez, Jhoanna Arreola y Moisés Alberto Basurto Morales; su retención se convirtió en noticia local en Coahuila.

En entrevista con La Silla Rota los tres comparten que ese presunto ataque a su integridad no ha sido el único que ha cometido la jueza, quien llegó al juzgado en mayo de 2025. Desde entonces comenzó a cuestionar su capacidad profesional e incluso a burlarse de su físico; lo más reciente fue retenerlos afuera del juzgado.

El acoso ha sido tan marcado que ha afectado su salud mental y los ha llevado a requerir atención psiquiátrica y recibir días de incapacidad. José Clemente Domínguez fue el primer trabajador presuntamente acosado por la jueza, y acudió en agosto del año pasado a una consulta externa por trastorno de ansiedad generalizada, por lo cual le otorgaron 20 días de incapacidad.

Moisés Basurto acudió al hospital general del ISSSTE en Saltillo, al área de Urgencias por el mismo trastorno. En su caso recibió seis días de incapacidad. En noviembre fue el turno de Jhoanna Arreola, quien acudió a la misma unidad médica. Se le diagnosticó trastorno de estrés postraumático. Inicialmente se le dieron 20 días de incapacidad que se extendieron en diciembre. De tales licencias médicas La Silla Rota tiene copias.

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Sobre cuáles son las razones para la animadversión de la jueza, los secretarios de juzgado la atribuyen a que ella quería colocar a sus allegados en esos cargos, cuando fue adscrita al juzgado el año pasado por el Consejo de la Judicatura Federal.

Al no conseguir imponer a allegados suyos, la jueza la emprendió contra ellos, aseguran. Los tres informaron a La Silla Rota que presentarán una queja ante el Tribunal de Disciplina Judicial.

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Contexto: la jueza es egresada de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Fue jueza del octavo distrito en Michoacán y posteriormente jueza primera de distrito en Saltillo. Los entrevistados mencionan que primero, Pedroza sustituyó a la jueza Claudia Luz Hernández Sánchez, quien dejó el juzgado primero en Saltillo, luego de salir en la tómbola para que su cargo se disputara en la elección judicial. Luego, cuando el juez Miguel Luna renunció el 30 de abril de 2025 al juzgado auxiliar primero de distrito, fue que se le asignó a Pedroza.

Agresiones escalaron

Con el juez también se fue la titular de base de la secretaría de juzgado, Carina Tapia Mares, por lo que José Clemente tenía los méritos y el derecho para sustituirla. Incluso, él se lo preguntó, a través de correo electrónico. Fue entonces cuando la jueza comenzó a adoptar una actitud agresiva, que primero fue leve y luego escaló, dice.

La jueza convocaba al personal y exponía asuntos del secretario y los calificaba de mal estudiados. Eso fue en mayo, junio y julio, y le empezó a dar el trabajo de José Clemente a oficiales. Además, le gritaba y se mofaba diciendo que no tenía capacidad para el cargo.

Le reclamaba que le dio la base obligada por la normativa y que ella no quería, pero que él la obligó. Explica que le dijo que si no se la daba iba a actuar conforme a la normativa judicial. 

Todos esos ataques y reclamos comenzaron a afectar su salud mental, reflejada en insomnio, taquicardia, pérdida del cabello. “Me tuve que atender, me veía muy mal y mi familia me empezó a encaminar con un profesional”.

Las licencias médicas hicieron que él regresara en octubre. En septiembre sus compañeros Moisés y Jhoanna se integraron al juzgado, porque estaban cubriendo licencias en otros órganos jurisdiccionales. El regresó al mes siguiente y esperaba un cambio de actitud de la jueza, pero no fue así. A ello se sumó el rezago, había 300 asuntos en trámites, cuando a esa altura del año si un juzgado ordinario acumulaba 100, ya requiere ser auxiliado, explica.

El rezago lo atribuye a la actitud de la jueza de decir que nada le gustaba sin explicar por qué.

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“Desde mayo no nos da instrucciones en cuanto a los proyectos y eso ha elevado los expedientes en trámite”, critica. El lunes 5 de enero queriendo obligarlos a estampar huellas dactilares en circulares los retuvo en el estacionamiento con ayuda de personas de su confianza.

Ese día ya era la hora de la salida de trabajar. Pero antes de llegar a la caseta de seguridad, salieron tres personas de confianza de la jueza y les pidieron detenerse. La jueza salió corriendo a la caseta de seguridad donde está la pluma de ingreso y de salida, los rodearon y Pedroza les dijo que no habían hecho con la firma integra.

Les ordenó no salir, las personas que iban con ella se pusieron detrás de sus vehículos, la jueza se metió a su oficina y luego salió con una computadora para levantarles un acta administrativa. En el acto se apoyó de policías.

“Un compañero le dijo nos estás privando de la libertad. Hablamos al 911, la juez al ver eso se metió, pero no nos dejaban sacar nuestros vehículos hasta que llegó la policía y diversos medios de prensa”.

Por su parte, Moisés recuerda que cuando Clemente estuvo de incapacidad en septiembre, la jueza empezó a sembrar intriga preguntándole a él y Jhoanna por el trabajo del otro secretario, lo denostaba y buscaba que ellos la secundaran. Pero al no conseguirlo se volvió en contra suya.

Entonces el acoso laboral comenzó contra Moisés. Se burló de su peso y talla en reuniones públicas. Cuando tomaba la palabra lo criticaba porque según Pedroza, no tenía conocimiento y técnica jurídica. Los exhibía diciendo que la cara se les debía de caer de vergüenza por el trabajo que hacía, rememora con la voz entrecortada.

“El ambiente que creó, generaba estados de ansiedad”. Los obligaba a ir en fines de semana. A él le dieron malestares gástricos asociados al estrés por el acoso, acompañado de insomnio y pesadillas.

Luego, Clemente tuvo un accidente con el resultado de golpes en hombros y la rodilla izquierda. Cuando pidió una incapacidad por riesgo de trabajo, la jueza Pedroza se molestó diciendo que la gente choca y que no le constaba que fue por cuestiones laborales.

No fue posible dialogar con ella: Jhoanna

Aunque los tres intentaron dialogar con Pedroza, decirle incluso que estaban haciendo su mejor esfuerzo, ella no cambió su actitud e incluso aprovechaba los errores para exhibirlos.

“Se mete en tu cabeza y ya no haces vida diaria, ya no comes, ya no estás”, sintetiza.

Tenían que adivinarle el pensamiento y si no, los acusaba de ser lo peor de lo peor, recuerda. Ella se incapacitó desde noviembre y regresaron de vacaciones el 3 de enero. El 5 sucedió este incidente donde los increpó. Jhoana sintió que sus avances en salud mental se esfumaron.

Los tres funcionarios aseguran que ya informaron desde noviembre al Área de Unidad de Prevención y Combate a la Violencia Laboral y al Acoso Sexual, órgano auxiliar del OAJ, además del Tribunal de Disciplina Judicial.

“Notificaron a la jueza y lejos de cesar el acoso, se incrementó”.

La Silla Rota buscó al Órgano de Administración Judicial para pedir información del caso, y la respuesta es que iban a revisar. También le habló a la jueza. Su secretaria dijo que la juez buscará a La Silla Rota la siguiente semana para ofrecer una entrevista.

djh