ASESINATO

De instructor de yoga a ser uno de los fugitivos más buscados por el FBI

León Ferrara en realidad es Jorge Rueda Landeros, quien había estado durante más de 10 años en la lista de los fugitivos más buscados por el FBI

Alumnos y amigos cercanos descubrieron que el instructor de yoga no se llamaba León Ferrara, sino Jorge Rueda Landeros.
Alumnos y amigos cercanos descubrieron que el instructor de yoga no se llamaba León Ferrara, sino Jorge Rueda Landeros.Créditos: Especial
Escrito en NACIÓN el

León Ferrara, un instructor de yoga en Guadalajara, se esfumó sin dejar rastro el martes de la semana pasada, por lo que, sus alumnos y amigos más cercanos decidieron buscarlo por todas partes, ya que pensaron que le había pasado algo malo o hasta que había sido secuestrado, pero se enteraron de algo más grave.

Lo último que supieron sus alumnos y amigos más cercanos de él fue que había sacado a pasear a sus dos perras Pomerania y que no había regresado a casa, por ello, intentaron levantar una ficha de desaparición, pero su nombre no arrojaba ningún resultado, ni siquiera estaba en el registro poblacional.

Así, pasaron tres días sin tener noticias de él hasta que se dieron cuenta de que su maestro no se llamaba León Ferrara, sino Jorge Rueda Landeros.

¿QUIÉN ES LEÓN FERRARA O JORGE RUEDA LANDEROS?

Jorge Rueda Landeros estaba detenido por asesinato. Rueda Landeros, profesor de meditación y lenguas de 52 años, es el principal sospechoso del homicidio de la profesora Sue Ann Marcum y había estado durante más de 10 años en la lista de los fugitivos más buscados por el FBI.

“Soy inocente. Supongo que no de todo, pero evidentemente sí de eso que me están imputando”, aseguró durante una llamada telefónica desde el Reclusorio Sur de Ciudad de México a la que tuvo acceso El País.

Sue Ann Marcum, una reconocida profesora de Contabilidad de la American University, fue hallada muerta el 25 de octubre de 2010 en su casa de Bethesda, Maryland, una pequeña ciudad de 65,000 habitantes a las afueras de Washington D.C.

Al principio, todo apuntaba a un robo que había salido mal. Tras recibir una llamada del 911, la policía llegó a la escena del crimen poco antes de las once de la mañana y encontró el cuerpo de la víctima, que parecía haber forcejeado antes de ser asfixiada y matada a golpes por su agresor.

De acuerdo con El País, casi todos sus objetos de valor seguían en la residencia, a excepción de una vieja furgoneta Jeep Cherokee, que ya no estaba aparcada fuera de su casa cuando los agentes recibieron la denuncia.

El vehículo fue recuperado antes de la medianoche ese mismo lunes de octubre. DeAndrew Hamlin, un joven afroamericano de 18 años, lo robó y se dio a la fuga hasta que perdió el control del coche, se estrelló y fue detenido tras una larga persecución policial.

Hasta ese momento, Hamlin era el único sospechoso del robo y del asesinato, sin embargo, el 12 de abril de 2011, el muchacho se declaró culpable de haber tomado la furgoneta, aunque el caso por homicidio seguía siendo una incógnita.

Así, la policía local declararía después que la escena del robo parecía un “montaje” y que era posible que el joven hubiera tomado la furgoneta después de hallarla abandonada. Cuatro días más tarde, las autoridades emitieron una orden de arresto contra Rueda Landeros tras identificar su ADN en la casa de Marcum y en el arma homicida, una botella de vidrio.

¿POR QUÉ LA MATÓ?

Según la información que logró recabar El País, a Marcum y a Rueda Landeros los unía la pasión por el yoga. Los amigos de la víctima dicen que se conocieron en el verano de 2005, cuando ella tomó clases de español en una modesta iglesia de la zona de Washington, donde él era profesor.

En este sentido, el sumario judicial apunta que empezaron una relación en 2006.

Pero, durante las investigaciones, la policía encontró una serie de archivos en la computadora de Marcum sobre la apertura de un fondo de inversión manejado por ambos y una declaración de impuestos de 2008 en la que figuraban movimientos de grandes sumas de dinero.

Siempre, según el sumario judicial, los correos electrónicos que intercambiaron daban cuenta de que tuvieron diferencias por la forma como Rueda Landeros gestionó el dinero.

En un cajón de la casa, los agentes descubrieron una póliza de seguro de vida a nombre de la víctima por medio millón de dólares, en la que él aparecía como el único beneficiario.

Los agentes sostienen que el caso es sólido: había un motivo, muestras genéticas del acusado en la escena del crimen y facilidad de acceso a la residencia de la víctima.