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"Pensé que moriría sin una pantalla": mujer vence su adicción digital y recupera su vida

Una mujer pasó días sin dormir ni comer por su adicción a las pantallas; cinco años después recuperó el control con ayuda de un grupo de apoyo; su historia, junto con otros casos, refleja el creciente impacto de la dependencia digital

'Pensé que moriría sin una pantalla': la mujer que venció su adicción digital
"Pensé que moriría sin una pantalla": la mujer que venció su adicción digitalCréditos: Foto de Rob Hampson en Unsplash
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Una mujer pasó días sin dormir ni comer por su dependencia a las pantallas. Cinco años después recuperó el control de su vida tras un proceso de recuperación, según una historia publicada por la BBC.

Actualmente, los teléfonos celulares forman parte de la rutina de millones de personas. Para algunos usuarios, esa relación rebasa el uso cotidiano y se convierte en una dependencia que altera el descanso, la alimentación, el trabajo y la convivencia. En algunos casos, dejar de mirar una pantalla provoca síntomas de abstinencia que llevan a buscar apoyo.

Esa situación marcó la vida de Jenny, una mujer de 30 años cuya historia publicó la BBC. Durante el momento más complicado de su dependencia permanecía encerrada en su habitación, pasaba días sin dormir y olvidaba comer o beber agua. El contenido resultaba secundario; lo único que buscaba era mantener una pantalla encendida frente a ella.

"No me di cuenta de lo adicta que era hasta que empecé a sufrir el síndrome de abstinencia (...) Pensé que iba a morir si no veía algo", relató Jenny al medio británico, que protegió su identidad. La joven explicó que la necesidad de mirar una pantalla dominaba cada momento de su día y desplazaba cualquier otra actividad.

La dependencia llegó a un punto en el que sus familiares guardaron bajo llave los teléfonos y otros dispositivos para limitar el acceso. Sin embargo, cuando el impulso aparecía, Jenny tomaba sin permiso computadoras o celulares de otras personas con el único objetivo de volver a conectarse.

Cuando la pantalla toma el control

Después de cada recaída surgía un nuevo ciclo. Jenny describió que primero aparecían la culpa y la vergüenza por volver a usar un dispositivo, pero esas mismas emociones la llevaban otra vez al contenido en línea. La pantalla funcionaba como una vía para alejarse de aquello que sentía en ese momento.

Especialistas consultados por la BBC explicaron que este tipo de dependencia se relaciona con el sistema de recompensas del cerebro. Un mensaje, una notificación o un "me gusta" activan mecanismos asociados con la dopamina y, para algunas personas, esa búsqueda constante termina por ocupar buena parte del día.

La historia de Jenny no representa un caso aislado. Marios, un entrenador personal del norte de Londres, contó al mismo medio que en sus días más complicados pasaba más de 14 horas frente al teléfono, principalmente en Instagram. Para describir esa sensación utilizó una comparación que resumió su experiencia: llevar el celular, dijo, era "como llevar encima a tu propio traficante de drogas".

James, de 48 años, vivió una situación distinta después de perder su empleo. Gran parte de sus jornadas transcurría entre redes sociales y noticias. También despertaba durante la madrugada para revisar si sus publicaciones recibían nuevos "me gusta". Con el paso del tiempo sintió que el mundo digital controlaba su rutina y afirmó que ya no podía detener ese comportamiento.

Contexto: una dependencia que gana terreno

Los testimonios reunidos por la BBC reflejan una situación que también aparece en distintos estudios. Una encuesta de Deloitte indicó que siete de cada diez adultos consideran que pasan demasiado tiempo con su teléfono. Al mismo tiempo, centros especializados en adicciones del Reino Unido reportan un aumento de pacientes que desarrollan una dependencia al celular junto con otros problemas relacionados con el consumo de alcohol o drogas.

En clínicas como Steps Together, los terapeutas reciben cada vez más personas que buscan reducir el tiempo frente a las pantallas. Kelly Watson, terapeuta principal del centro, explicó a la BBC que cualquier persona puede desarrollar este tipo de dependencia y señaló que el teléfono suele convertirse en un refugio cuando la realidad resulta difícil de afrontar.

El tratamiento incluye sesiones individuales y grupales para identificar las emociones que aparecen cuando el dispositivo deja de ocupar el centro de la rutina. La meta consiste en disminuir el tiempo frente a las pantallas y recuperar actividades fuera del entorno digital.

Foto de ROBIN WORRALL en Unsplash

El camino de regreso

Después de varios intentos por cambiar su situación, Jenny encontró apoyo en Internet and Technology Addicts Anonymous (ITAA), una comunidad internacional creada en 2017 e inspirada en el programa de 12 pasos de Alcohólicos Anónimos. En ese espacio compartió su experiencia con personas que atravesaban procesos similares y comenzó una etapa distinta.

Cinco años después, Jenny permanece sin consumir contenido en streaming. Ahora utiliza un teléfono básico y solo se conecta a internet cuando su trabajo lo requiere. "Ahora tengo el control", afirmó al relatar la forma en la que reorganizó su vida cotidiana.

El cambio también aparece en otros integrantes del grupo. Tom contó que antes podía pasar hasta diez horas seguidas entre videos, música, videojuegos y redes sociales, una rutina que se prolongaba durante meses y que incluso provocó la pérdida de su negocio. En la actualidad dedica parte de su tiempo al gimnasio, las actividades al aire libre y el pickleball.

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Marios también observa cambios mientras avanza en su tratamiento. Además de reducir el tiempo frente al teléfono, retomó actividades personales como el aprendizaje del español y aseguró que cada día disfruta nuevamente de situaciones que antes pasaban desapercibidas. "Cada día me propongo no usarlo tanto y está dando resultado. Y cada día empiezo a disfrutar de las cosas de nuevo", expresó a la BBC.

Cinco años después de aquel periodo en el que sentía que no podía vivir sin una pantalla, Jenny recuperó el control de su tiempo. Marios continúa su tratamiento mientras redescubre actividades fuera del teléfono, y Tom volvió a llenar sus días con deporte y actividades al aire libre. Sus historias, recopiladas por la BBC, muestran cómo distintas personas buscaron apoyo para reducir su dependencia digital y reconstruir su rutina lejos de las pantallas.

VGB