Las ciudades de Vancouver, en Canadá, y Seattle, en Estados Unidos, se preparan para albergar múltiples encuentros de la Copa del Mundo 2026 bajo un escenario de marcados contrastes socioeconómicos.
Mientras el estadio BC Place y el Lumen Field afinan detalles para recibir a miles de aficionados internacionales, sectores situados a escasas cuadras de estos recintos enfrentan crisis agudas de adicción a opioides sintéticos y falta de vivienda.
Según una investigación de The Athletic, la disparidad entre la inversión multimillonaria de la FIFA y la realidad de los vecindarios colindantes, como Downtown Eastside y Little Saigon, resalta desafíos de salud pública que incluyen un aumento del 313% en muertes por fentanilo en regiones clave y la aparición de sustancias aún más potentes como la ciclorfina.
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Vancouver: la cercanía de la crisis en Downtown Eastside
En Vancouver, la proximidad entre la logística del torneo y la crisis sanitaria es inmediata. The Athletic reporta que, a pocos metros del centro de acreditación de la Copa del Mundo, "el glamour del Mundial se siente muy lejano" en el distrito de Downtown Eastside.
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La publicación describe condiciones críticas de salud en las calles, señalando que "los cuerpos bordeaban el camino, algunos de ellos apenas respirando", en una zona afectada por los problemas de adicción más tóxicos de Norteamérica.
Un fenómeno físico derivado del consumo de fentanilo, identificado por The Athletic como el “fenty fold” (doblez por fentanilo), es visible en el área: las personas permanecen "encorvadas rígidamente por la cintura, con las cabezas inclinadas y los brazos flojos" debido a la depresión del sistema nervioso. Mark Lysyshyn, oficial médico de Vancouver Coastal Health, explicó a The Athletic que la situación es impredecible: “Hay ejemplos de cocaína mezclada con fentanilo y otras drogas. Significa que no sabes qué estás obteniendo ni en qué dosis”. Además, las autoridades han detectado la presencia de ciclorfina, un opioide sintético diez veces más potente que el fentanilo.
Seattle: Fallas sistémicas y el impacto en Little Saigon
En Seattle, la situación se concentra en vecindarios como Little Saigon, a solo siete calles del Lumen Field. The Athletic destaca que, entre 2015 y 2023, las muertes vinculadas al fentanilo en el condado de King se dispararon de tres casos a 1,086 anuales. Steve Woolworth, director de Evergreen Treatment Services, señaló a The Athletic que este fenómeno es un “subproducto de lo que ha sido un modelo económico muy, muy exitoso” que, al expandir grandes corporaciones, eliminó las viviendas asequibles y "colapsó la red de seguridad" para los más pobres.
La complejidad clínica ha aumentado con la mezcla de fentanilo y xilazina, un tranquilizante animal que provoca necrosis en la piel y es referido como la "droga zombie". Woolworth detalló a The Athletic las dificultades del tratamiento actual: “La droga es tan fuerte que toma semanas para que el medicamento llegue a un nivel terapéutico, mientras tanto, ellos continúan consumiendo”.
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El desafío de los Derechos Humanos ante la FIFA
Ante la llegada del torneo, que se estima generará ingresos por 11,000 millones de dólares para la FIFA, las sedes han tenido que presentar planes de acción. Vancouver reconoció ante el organismo internacional su dificultad para controlar un suministro de drogas volátil, mientras que en Seattle se cuestiona el impacto del evento en las poblaciones vulnerables.
Lisa Howard, directora de la Alianza para Pioneer Square, expresó a The Athletic la preocupación central de las organizaciones locales: “¿Cómo hacemos que el corredor para la experiencia FIFA sea de clase mundial mientras protegemos a las personas que viven allí en crisis?”. A medida que el torneo se acerca, la brecha entre la opulencia del evento deportivo y la emergencia humanitaria en las calles aledañas continúa ampliándose.
Contexto
Mientras Vancouver, en Canadá, y Seattle, en Estados Unidos, avanzan como dos de las sedes estratégicas de la Copa Mundial de la FIFA 2026, ambas ciudades también exhiben un marcado contraste entre la proyección internacional del torneo y los problemas sociales que enfrentan a escasas cuadras de sus estadios. En conjunto albergarán 13 partidos del Mundial, consolidándose como puntos clave del certamen en la región del Pacífico Norte.
Hasta ahora, Vancouver ha recibido cinco encuentros de la fase de grupos y uno de dieciseisavos de final en el BC Place, mientras que Seattle fue sede de cuatro partidos de grupos y un duelo de dieciseisavos en el Lumen Field. Aún resta un partido de octavos de final en cada ciudad: el 6 de julio, Estados Unidos enfrentará a Bélgica en Seattle, y un día después Vancouver recibirá otro compromiso de la misma ronda.
Sin embargo, el ambiente festivo que rodea a estos recintos deportivos convive con una realidad muy distinta en zonas cercanas, donde la crisis de personas sin hogar y el consumo de fentanilo y otros opioides sintéticos mantienen bajo presión a los servicios de salud y asistencia social. La llegada de miles de visitantes internacionales ha vuelto a poner el foco sobre estos contrastes, convirtiendo a Vancouver y Seattle en un reflejo de los desafíos urbanos que persisten más allá de la fiesta mundialista.
AJA
