El precio de la gasolina volvió al centro de la discusión política en Estados Unidos y ahora representa un desafío para los candidatos republicanos. Una encuesta de Politico indica que casi la mitad de los estadounidenses afirma que el costo del combustible influirá en su voto durante las elecciones legislativas, mientras la guerra entre Estados Unidos e Irán mantiene tensión sobre varias rutas clave para el transporte mundial de petróleo.
La percepción de los consumidores también juega un papel importante. El mismo análisis de Politico señala que una parte importante de los votantes considera que el aumento en el precio de la gasolina supera el incremento real registrado en sus localidades, un escenario que coloca el costo de la energía entre los temas con mayor peso en la campaña electoral.
Aunque el conflicto militar ocurre a miles de kilómetros de Estados Unidos, sus efectos alcanzan el mercado energético internacional. El transporte de petróleo enfrenta obstáculos en distintos puntos de Medio Oriente y Asia, lo que genera incertidumbre sobre el suministro y mantiene presión sobre los precios internacionales del crudo.
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En ese escenario destacan tres rutas estratégicas para el movimiento de hidrocarburos. Dos corresponden a corredores marítimos que concentran una parte importante del comercio mundial de petróleo y gas, mientras la tercera funciona como una alternativa terrestre que tampoco elimina el riesgo para los mercados.
Ormuz concentra el mayor flujo
El estrecho de Ormuz representa el principal punto de tensión. De acuerdo con información de la BBC, este corredor conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo y permite el tránsito de cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo, además de una parte relevante del comercio internacional de gas natural licuado.
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Irán mantiene restricciones al tránsito marítimo desde el inicio del conflicto con Estados Unidos e Israel. La interrupción del paso reduce el movimiento de buques petroleros y obliga a varios exportadores a modificar sus rutas, una situación que impulsa el precio internacional del petróleo y del combustible.
El impacto no se limita a los países productores del Golfo. China, Europa y varias economías asiáticas dependen del flujo constante de hidrocarburos que cruza por Ormuz, por lo que cualquier interrupción modifica las cadenas de suministro y el costo del transporte marítimo. Según la BBC, alrededor de 20 millones de barriles diarios atraviesan normalmente este estrecho.
Bab el-Mandeb suma otro punto de presión
Mientras Ormuz concentra la atención internacional, otro corredor marítimo también enfrenta riesgos. Se trata del estrecho de Bab el-Mandeb, ubicado entre Yemen, Eritrea y Yibuti, un paso que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y funciona como la puerta de acceso al canal de Suez.
De acuerdo con Britannica, cerca del 10 por ciento del comercio marítimo de petróleo y alrededor de una cuarta parte del tráfico mundial de contenedores cruza por este estrecho, por lo que cualquier interrupción modifica las rutas entre Asia, Europa y parte de África.
La tensión aumentó después de que los rebeldes hutíes anunciaran un bloqueo contra embarcaciones vinculadas con Arabia Saudita como respuesta al respaldo de Riad a las operaciones militares de Estados Unidos contra Irán. Días después, la milicia reivindicó ataques contra dos petroleros sauditas en el mar Rojo, según información difundida por AFP y retomada por distintos medios internacionales.
El cierre simultáneo o las restricciones en Ormuz y Bab el-Mandeb obligan a numerosas navieras a rodear el continente africano por el Cabo de Buena Esperanza. Ese desvío incrementa la distancia de los recorridos, eleva el consumo de combustible, aumenta los costos logísticos y retrasa la entrega de mercancías y cargamentos energéticos.
Contexto: la tercera ruta reduce el impacto
Los países productores desarrollaron alternativas para disminuir su dependencia de los corredores marítimos. Entre ellas destacan los oleoductos que trasladan petróleo desde los campos de producción hasta puertos fuera del Golfo Pérsico o hacia el mar Negro, aunque su capacidad no sustituye por completo el volumen que circula por mar.
La BBC señala que Arabia Saudita opera el oleoducto Este-Oeste, una infraestructura de unos mil 200 kilómetros con capacidad para transportar hasta cinco millones de barriles diarios hacia la costa del mar Rojo. Emiratos Árabes Unidos también conecta parte de sus yacimientos con el puerto de Fujairah mediante un oleoducto que evita el paso por Ormuz.
Otra vía corresponde al Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), que transporta crudo desde los campos petroleros de Kazajistán hasta la terminal rusa de Novorosíisk, en el mar Negro, donde los cargamentos continúan por vía marítima hacia distintos mercados. Esta infraestructura amplía las opciones de exportación para Asia Central, aunque no reemplaza el volumen que movilizan Ormuz y Bab el-Mandeb.
Los analistas del mercado energético consideran estas conexiones terrestres como rutas de respaldo. Sin embargo, la capacidad disponible resulta menor frente al flujo que cada día atraviesa los principales estrechos petroleros, por lo que las restricciones en esas zonas todavía influyen sobre la oferta internacional y el precio del crudo.
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El impacto llega hasta las urnas
Las interrupciones en Ormuz, Bab el-Mandeb y las limitaciones de las rutas terrestres mantienen la atención de los mercados energéticos. Cada restricción reduce la certidumbre sobre el suministro mundial de petróleo y provoca movimientos en el precio internacional del crudo, un factor que también influye en el costo de las gasolinas.
Ese escenario ya forma parte del debate político en Estados Unidos. De acuerdo con Politico, 46 por ciento de los estadounidenses afirma que el precio de la gasolina influirá en su decisión de voto durante las elecciones legislativas, mientras la mayoría considera que el combustible aumentó más de lo que muestran los registros oficiales.
Para los candidatos republicanos, el comportamiento del mercado energético se convierte así en un tema de campaña. Mientras el conflicto en Medio Oriente mantiene bajo presión las principales rutas para el transporte de hidrocarburos, el precio de la gasolina permanece entre los indicadores económicos que más siguen los votantes estadounidenses y que pueden influir en el escenario electoral durante los próximos meses.
VGB
