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¿Colombia cambiará de capital? Su nuevo presidente no quiere gobernar desde Bogotá

El presidente electo Abelardo de la Espriella quiere reconocer a Barranquilla como capital alterna de Colombia y gobernar desde las regiones; para hacerlo de forma oficial, necesita reformar la Constitución

¿Colombia cambiará de capital? Por qué el nuevo presidente no quiere gobernar desde Bogotá
¿Colombia cambiará de capital? Por qué el nuevo presidente no quiere gobernar desde BogotáCréditos: X / @ABDELAESPRIELLA
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Colombia podría tener una segunda capital. El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció que impulsará una reforma constitucional para reconocer a Barranquilla como capital alterna del país, dentro de un plan que busca reducir la concentración del poder político y administrativo en Bogotá.

“Se acabó el olvido, se acabó la desidia, se acabó el abandono centralista. Un hijo de esta tierra se sentará en unos días en el solio de Bolívar”, afirmó De la Espriella durante un encuentro de empalme regional en Montería, Córdoba.

La propuesta forma parte de su promesa de gobernar desde las regiones. El presidente electo ya adelantó que no despachará exclusivamente desde la Casa de Nariño, sede oficial de la Presidencia en Bogotá, y que buscará mantener presencia institucional en Barranquilla, Medellín y Cali.

¿Qué significa una capital alterna?

La iniciativa no plantea, al menos por ahora, reemplazar a Bogotá como capital de Colombia. La propuesta busca que Barranquilla obtenga un reconocimiento constitucional y se convierta en una sede adicional para el ejercicio del Poder Ejecutivo.

Una capital alterna puede tener funciones distintas según las reglas de cada país. En algunos casos, una ciudad concentra la Presidencia y otra alberga el Congreso o parte de la administración pública. En otros, la segunda sede funciona como un centro permanente o temporal de operaciones gubernamentales.

Por eso, el alcance de Barranquilla dependerá del texto que el Gobierno presente ante el Congreso. La iniciativa deberá definir qué instituciones operarían desde la ciudad, con qué frecuencia despacharía allí el presidente y qué funciones tendría la nueva sede.

La propuesta de De la Espriella busca combatir lo que el mandatario electo denomina “bogocentrismo”, es decir, la concentración de las decisiones nacionales en Bogotá y la distancia entre las instituciones centrales y las regiones.

Barranquilla ya prepara una sede presidencial

Mientras el proyecto legislativo toma forma, el Gobierno entrante ya trabaja en la adecuación de una sede para el presidente en Barranquilla.

El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, señaló que la sede de la Segunda Brigada del Ejército, ubicada en el barrio Paraíso, podría recibir las oficinas presidenciales. Las obras de modernización podrían concluir antes del 7 de agosto, fecha prevista para la toma de posesión.

La administración entrante también analiza la posibilidad de que el Ejecutivo opere desde otras ciudades. En Medellín, el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, ofreció el Palacio Rafael Uribe Uribe como espacio para despachar. En Cali todavía no se conocen detalles sobre la sede prevista.

La estrategia también contempla trasladar a Medellín la sede principal de ProColombia, entidad encargada de promover la inversión extranjera y las exportaciones. Actualmente, el organismo opera desde Bogotá.

El cambio necesita una reforma constitucional

El principal obstáculo para convertir oficialmente a Barranquilla en capital alterna está en la Constitución colombiana. El artículo 322 establece que Bogotá es la capital de la República, por lo que una modificación de ese estatus requiere un acto legislativo.

Ese mecanismo exige ocho debates en el Congreso, distribuidos en dos vueltas entre el Senado y la Cámara de Representantes. El trámite comienza en las comisiones primeras de alguna de las dos cámaras y después pasa a las respectivas plenarias.

La reforma también necesita construir mayorías políticas durante el proceso legislativo. Por ello, el proyecto no depende únicamente de la decisión del presidente electo: requiere respaldo suficiente en el Congreso para avanzar durante las dos vueltas.

Barranquilla, Colombia: Foto de Dawin Rizzo en Unsplash

Contexto: otros países reparten sus capitales

Colombia no sería el primer país en distribuir funciones de gobierno entre distintas ciudades. Sudáfrica tiene tres capitales: Pretoria concentra el Poder Ejecutivo, Ciudad del Cabo alberga el Parlamento y Bloemfontein es sede de la Corte Suprema de Apelaciones.

Bolivia también divide sus funciones. Sucre es la capital constitucional, mientras La Paz concentra la Presidencia, el Congreso y buena parte de las instituciones nacionales.

Malasia mantiene a Kuala Lumpur como capital y concentra buena parte de su administración federal en Putrajaya. En Chile, el Congreso sesiona en Valparaíso, aunque Santiago conserva la capitalidad y la sede de la Presidencia.

En el caso colombiano, todavía falta definir qué funciones tendría Barranquilla. El proyecto podría contemplar la presencia permanente de algunas instituciones, periodos de trabajo del presidente y reuniones de ministros, aunque el alcance final dependerá de la reforma que llegue al Congreso.

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La propuesta también implica costos de infraestructura, seguridad, transporte y operación administrativa. Mantener sedes oficiales en varias ciudades exigiría recursos públicos y una coordinación permanente entre los funcionarios que trabajen desde Bogotá y las regiones.

De esta forma, el proyecto de Abelardo de la Espriella plantea más que cambiar el nombre de una ciudad en la Constitución: busca modificar el lugar desde el que se toman algunas decisiones del Gobierno colombiano. Su futuro dependerá ahora del contenido de la reforma, del respaldo que consiga en el Congreso y de la capacidad del Ejecutivo para sostener una operación con presencia permanente en varias regiones.

VGB