Una nueva investigación de opinión pública revela lo que se describe como “una situación políticamente imposible”: los votantes más leales al presidente Donald Trump están perdiendo la paciencia con el conflicto bélico en Irán a medida que los costos económicos impactan directamente en sus hogares.
Según los datos publicados por Politico, el respaldo de la base MAGA a la intervención militar ha experimentado un descenso significativo en un periodo de apenas dos meses.
El desplome del respaldo en cifras
La encuesta, realizada por la firma independiente Public First en colaboración con Politico, indica que “el porcentaje de votantes de MAGA que creen que la guerra vale la pena el costo económico ha caído a poco más de un tercio, frente al 50% de mayo”.
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Esta reducción de 13 puntos porcentuales sugiere que incluso los seguidores más acérrimos del mandatario están alineándose con la mayoría de la población estadounidense que se ha opuesto históricamente a la participación en este conflicto.
El estudio detalla además un cambio en las condiciones que estos votantes imponen para mantener su apoyo:
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Un “37% de los votantes de Trump que se identifican como seguidores de MAGA afirman que Estados Unidos solo debería continuar su intervención si no aumenta los costos”, una cifra que era del 29% en mayo.
“Casi uno de cada cinco votantes de MAGA cree que Estados Unidos debería poner fin a su guerra en Irán, independientemente de los costos”.
El factor económico y el precio de la gasolina
La principal causa de este desencanto parece ser el encarecimiento de la vida. Actualmente, los precios del combustible han superado los “4 dólares por galón”, un fenómeno que los votantes vinculan directamente con la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz y las hostilidades con Irán.
Los datos muestran que la base electoral no exime de responsabilidad al conflicto: el “57% de los votantes de MAGA” y el “63% de los votantes de Trump que no son de MAGA” atribuyen el alza en los precios de la gasolina a la guerra. Incluso, un notable “20% cree que los precios han subido más con Trump” de lo que habrían subido bajo una administración demócrata.
Reacción de la Casa Blanca y tensiones políticas
Internamente, fuentes de alto nivel describen un ambiente sombrío. Según una persona cercana a la Casa Blanca, el presidente es consciente de que la escalada necesaria para una victoria militar es “políticamente insostenible” porque el pueblo no apoyará mayores sacrificios económicos.
A pesar de esto, el presidente Trump ha minimizado los resultados de los sondeos, declarando el pasado martes: “No me afectarán en absoluto. Solo estoy aquí para hacer lo correcto”.
Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Olivia Wales, defendió la postura oficial señalando que el mandatario “no toma decisiones de seguridad nacional basándose en encuestas de opinión volátiles, sino en el interés superior del pueblo estadounidense”.
Riesgos para las elecciones de mitad de mandato
Estrategas republicanos han expresado su preocupación ante la posibilidad de que este descontento afecte el control del Congreso en las próximas elecciones. Curt Mills, director ejecutivo de la revista American Conservative, señaló que, aunque Trump ejerce un gran liderazgo en su partido, «los reyes no son inmunes a la realidad política», subrayando que el electorado no comprende los motivos de persistir en una guerra que perciben como costosa e impopular.
Este cambio de percepción ocurre mientras la agenda de Trump, que originalmente planeaba enfocarse en una «gira triunfal centrada en la asequibilidad» y recortes de impuestos, se ha visto desplazada por la repatriación de restos de militares fallecidos y la necesidad de justificar los costos económicos del conflicto en sus mítines.
Contexto: crece el hartazgo con Trump y el MAGA
El contexto político en Estados Unidos rumbo a las elecciones intermedias de noviembre de 2026 está marcado por un creciente desgaste de Donald Trump, del Partido Republicano y de sectores identificados con el movimiento MAGA.
Diversas encuestas citadas en los últimos meses muestran una caída sostenida en la aprobación presidencial: Reuters/Ipsos ubicó a Trump en 34%, ABC News/Washington Post en 37%, mientras agregadores como Decision Desk HQ, Silver Bulletin y RealClearPolitics registran saldos negativos de entre 16 y casi 19 puntos.
El descontento se concentra especialmente en la economía. La inflación, el costo de vida, el precio de la gasolina y los aranceles aparecen entre las principales preocupaciones de los votantes.
Incluso la base que históricamente impulsó a Trump comienza a mostrar señales de agotamiento: entre los votantes blancos sin título universitario, uno de sus grupos más importantes, la aprobación cayó de niveles superiores a 60% en 2025 a alrededor de 49% en algunas mediciones de 2026. Otros sondeos reportan mayorías de desaprobación entre trabajadores blancos.
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El malestar también alcanza al Partido Republicano. La división interna en la Cámara de Representantes, los problemas de liderazgo de Mike Johnson y los enfrentamientos dentro del movimiento conservador reflejan una creciente dificultad para mantener cohesionada la coalición republicana.
La ruptura pública entre Tucker Carlson y Trump profundizó la percepción de que el movimiento MAGA enfrenta diferencias sobre la política exterior, la guerra con Irán y la prioridad que debe darse a los problemas internos de Estados Unidos.
Aunque Trump conserva una base sólida entre los republicanos, las encuestas sugieren que el cansancio y el descontento están creciendo entre independientes, jóvenes, hispanos y sectores de la clase trabajadora.
La pregunta central para noviembre es si este rechazo se traducirá en votos, menor participación republicana o una pérdida suficiente de apoyo para que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes.
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VGB
