Una invitación para participar en una conferencia sobre cambio climático en Budapest abrió una historia que pocos conocían. Detrás del encuentro, según una investigación de The New York Times (NYT), tomó forma una operación del Mossad que buscó acercarse al expresidente iraní Mahmoud Ahmadineyad como parte de un proyecto para un eventual cambio de gobierno en Irán.
La historia llamó la atención por el perfil del protagonista. Ahmadineyad gobernó Irán entre 2005 y 2013 y durante ese periodo sostuvo una postura de confrontación con Israel. También impulsó el programa nuclear iraní y mantuvo un discurso que marcó la relación entre ambos países durante varios años.
De acuerdo con el reportaje, la inteligencia israelí identificó un cambio en la relación del exmandatario con la estructura de poder iraní después de que dejó la presidencia. Esa situación llevó al Mossad a valorar la posibilidad de establecer contacto con él si surgía un escenario político distinto en Teherán.
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El NYT señala que el proyecto tomó forma a partir de reuniones reservadas fuera de Irán. La investigación atribuye esa información a funcionarios estadounidenses, iraníes e israelíes que hablaron bajo condición de anonimato debido a la naturaleza de la operación.
El diario estadounidense sostiene que Israel consideró a Ahmadineyad una figura con presencia nacional y capacidad para participar en una eventual transición política si el sistema iraní enfrentaba un cambio de gobierno.
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Una conferencia que ocultó otro objetivo
El reportaje ubica uno de los episodios centrales en Budapest, Hungría. Ahí, la Universidad Ludovika organizó una conferencia sobre cambio climático que incluyó al expresidente iraní entre sus invitados.
El rector de la institución, Gergely Deli, declaró al NYT que un funcionario del gobierno húngaro le explicó que el encuentro académico serviría como cobertura para conversaciones entre Ahmadineyad y representantes de la inteligencia israelí.
Según el periódico, el entonces director del Mossad, David Barnea, viajó a la capital húngara para reunirse con el exmandatario. Exfuncionarios estadounidenses también indicaron que la agencia israelí informó posteriormente a la CIA sobre esos contactos.
La investigación añade que el Mossad cubrió gastos de viaje y hospedaje durante algunas reuniones celebradas fuera de Irán. El objetivo consistía en mantener comunicación con Ahmadineyad mientras avanzaba el proyecto.
El reportaje también menciona que Ahmadineyad realizó más de un viaje a Budapest y que esos desplazamientos coincidieron con reuniones reservadas descritas por las fuentes consultadas por el diario.
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Del poder al distanciamiento
Mahmoud Ahmadineyad ocupó la presidencia de Irán entre 2005 y 2013. Durante ese periodo impulsó el programa nuclear iraní, respaldó posiciones de confrontación con Israel y enfrentó críticas internacionales por diversas decisiones de gobierno.
Después de dejar la presidencia, el exmandatario modificó parte de su actividad pública. El NYT señala que comenzó a cuestionar decisiones de las autoridades iraníes, criticó acciones de los cuerpos de seguridad y tomó distancia de integrantes de la élite política.
La investigación también indica que Ahmadineyad conservó presencia entre algunos sectores de la población iraní. Ese factor llevó a integrantes de la inteligencia israelí a considerar que podía desempeñar un papel en un escenario político distinto.
El diario estadounidense agrega que el exmandatario expresó interés por regresar al poder y sostuvo conversaciones con personas cercanas sobre esa posibilidad. Las fuentes consultadas señalaron que ese interés también formó parte de las evaluaciones realizadas por Israel.
Mientras esas conversaciones avanzaban fuera de Irán, las acciones de Ahmadineyad despertaron sospechas dentro del servicio de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, según funcionarios iraníes citados por el NYT.
La operación que no avanzó
El reportaje señala que el proyecto llegó a una nueva etapa durante los primeros días de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. En ese momento, una operación buscó sacar a Ahmadineyad de Teherán para poner en marcha el plan descrito por las fuentes.
Según la investigación, un ataque israelí alcanzó el complejo donde permanecía el expresidente iraní. Después del bombardeo, un vehículo lo trasladó a una casa segura con apoyo de una red vinculada al Mossad.
El NYT sostiene que Ahmadineyad abandonó posteriormente ese refugio por motivos que todavía no se conocen. Días después volvió a aparecer en público durante el cortejo fúnebre del líder supremo iraní.
Funcionarios iraníes consultados por el diario indicaron que el expresidente permanece bajo custodia o vigilancia del servicio de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
El Mossad no emitió comentarios públicos sobre la investigación y Ali Akbar Javanfekr, vocero de Ahmadineyad, rechazó hacer declaraciones al periódico estadounidense.
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Contexto: la rivalidad entre Israel e Irán
Israel e Irán mantienen una confrontación política y de seguridad desde la Revolución Islámica de 1979. Ambos gobiernos intercambian acusaciones por operaciones de inteligencia, sabotaje y apoyo a grupos armados en Medio Oriente.
El programa nuclear iraní representa uno de los principales puntos de tensión. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) mantiene labores de verificación sobre las actividades nucleares de Irán, mientras Israel sostiene que ese programa representa un riesgo para su seguridad.
Durante los últimos años, el enfrentamiento también pasó al terreno de las operaciones encubiertas. Medios como Reuters, The Associated Press, la BBC y The New York Times documentaron acciones atribuidas a servicios de inteligencia de ambos países, además de ataques contra instalaciones estratégicas.
Ese escenario forma parte del contexto en el que el NYT sitúa la operación relacionada con Ahmadineyad y el proyecto para preparar un eventual cambio político dentro de Irán.
Lo que revela la investigación
La investigación del New York Times presenta una dimensión distinta del conflicto entre Israel e Irán al describir una operación que buscó acercarse a un expresidente identificado durante años con una postura de confrontación hacia Israel.
El reportaje sostiene que el proyecto nunca avanzó hasta el resultado previsto por quienes participaron en su diseño. Sin embargo, la reconstrucción de reuniones, viajes y testimonios muestra el tipo de operaciones que ambos países desarrollan fuera de los canales diplomáticos.
Las fuentes consultadas por el diario coinciden en que el plan quedó sin efecto después de que Ahmadineyad salió de la casa segura y las autoridades iraníes reforzaron la vigilancia sobre el exmandatario. Desde entonces, no surgieron indicios públicos sobre una reactivación de esa operación.
AJA
