VENEZUELA

Los terremotos de Venezuela desatan la furia social contenida por años; la tragedia desafía a Delcy Rodríguez

Lo que comenzó como una tragedia natural se ha transformado rápidamente en un desafío abierto al gobierno de Delcy Rodríguez, con una población que ha decidido romper el silencio y enfrentar a las autoridades en medio de las ruinas

Personas en labores de rescate en La Guaira, Venezuela
Personas en labores de rescate en La Guaira, VenezuelaCréditos: EFE
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El descontento acumulado durante años en Venezuela ha encontrado un nuevo y trágico catalizador: el impacto de los terremotos gemelos que sacudieron al país el pasado martes 21 de junio.

Este viernes 10 de julio, un nuevo temblor de magnitud 3.9 sacudió este viernes zonas del norte de Venezuela, sin que hasta el momento se haya informado de daños o víctimas, pero provocando pánico y evacuaciones de edificios por seguridad, informó la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).

A casi tres semanas, suman cerca de 4 mil muertos y más de 16,740 personas permanecen en campamentos temporales habilitados por el gobierno.

Al menos 3.889 personas han fallecido tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado 24 de junio y 16.740 ha resultado heridas, según el balance oficial de este jueves.

Desafío abierto a Delcy Rodríguez

Lo que comenzó como una tragedia natural se ha transformado rápidamente en un desafío abierto al gobierno de Delcy Rodríguez, con una población que ha decidido romper el silencio y enfrentar a las autoridades en medio de las ruinas.

Un desastre de magnitud incierta Los sismos golpearon con mayor fuerza al estado costero de La Guaira y a la capital, Caracas. Aunque la cifra oficial de fallecidos se ha situado en cerca de 4,000 personas, los sobrevivientes y voluntarios en las zonas de desastre temen que el número real sea significativamente mayor debido a la cantidad de personas que aún permanecen bajo los escombros.

En lugares como el complejo de viviendas Kimberly Hill, los residentes denuncian que la ayuda gubernamental fue lenta o inexistente, obligando a los familiares a cavar con sus propias manos para intentar rescatar a los suyos

“¿Por qué habría de tener miedo?”, cuestionó José Silva, de 47 años al periódico The New York Times, mientras observaba los restos de lo que fue su hogar. Esta actitud refleja un cambio en la psicología de la población; la desesperación ha abierto un espacio para una apertura y franqueza política que no se había visto en mucho tiempo

EFE

Respuesta oficial y acusaciones de represión

Por su parte, el gobierno ha intentado controlar la narrativa. La vicepresidenta Delcy Rodríguez calificó el suceso como una "tragedia natural de una escala nunca imaginada", mientras otros funcionarios sugirieron, sin pruebas, que los sismos podrían ser parte de una estrategia de "laboratorios mediáticos" para desestabilizar al país, de acuerdo con un reporte de The New York Times.

A medida que las críticas aumentan, también lo han hecho los informes sobre una posible nueva ola de represión. Organizaciones de derechos humanos han denunciado desapariciones de voluntarios, como la de Wilmer Cruz, también conocido como “El Topo de La Guaira” quien tras criticar abiertamente la gestión de la crisis por parte del gobierno, no había sido vuelto a ver.

Según reportó el periódico El Espectador, el rescatista habría sido detenido por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Un familiar dijo que el grupo de rescatistas que integraba Cruz necesitaba un martillo eléctrico para romper una viga. En ese momento, un grupo de hombres vestidos de negro se acercó ofreciendo la herramienta. Le dijeron a Cruz que debía ir solo. Él aceptó ir, pero no volvió.

El rescatista voluntario Wilmer Cruz fue liberado el viernes 3 de julio tras permanecer detenido en una sede de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Caracas.

La liberación se produjo horas después de que activistas y allegados denunciaron presunta desaparición forzada y detención arbitraria del socorrista, cuyo paradero se desconocía desde el primero de julio.