Hospitales de distintos estados de Estados Unidos registran un aumento de enfermedades que durante años permanecieron bajo control gracias a los programas de vacunación. Médicos consultados por The New York Times reportan más casos de sarampión, tos ferina, rotavirus e infecciones bacterianas asociadas con neumonía y meningitis.
Especialistas de centros médicos y hospitales pediátricos señalan que varias de estas enfermedades aparecen con mayor frecuencia entre pacientes que no recibieron las vacunas recomendadas. Los reportes surgen en un contexto de descenso en las tasas de inmunización registradas en diversas regiones del país.
El incremento coincide con un brote nacional de sarampión, una enfermedad que epidemiólogos consideran un indicador de posibles reducciones en la protección colectiva. Debido a su elevada capacidad de contagio, el sarampión suele reflejar antes que otras enfermedades los efectos de una menor cobertura de vacunación.
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Datos nacionales muestran aumentos en varios padecimientos prevenibles, mientras médicos de diferentes estados describen una mayor presencia de infecciones que durante años aparecieron de forma esporádica en la práctica clínica cotidiana.
Las complicaciones asociadas con estas enfermedades incluyen hospitalizaciones prolongadas, insuficiencia respiratoria, meningitis, sepsis y otros cuadros que requieren atención especializada, especialmente entre menores de edad.
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Más casos en hospitales infantiles
Meghan Hofto, pediatra hospitalaria de la Universidad de Alabama en Birmingham, informó al diario estadounidense que durante este año atendió más pacientes con rotavirus que en años recientes. Algunos menores permanecieron varios días hospitalizados debido a cuadros severos de deshidratación y diarrea persistente.
El rotavirus representó durante décadas una de las principales causas de hospitalización infantil por enfermedades gastrointestinales en Estados Unidos. La introducción de vacunas redujo de forma significativa la circulación del virus, aunque médicos observan nuevos casos en menores sin inmunización.
En Alabama, la pediatra Jessica Kirk trató recientemente a un niño con neumonía provocada por infecciones simultáneas de Haemophilus influenzae y Streptococcus pneumoniae. El paciente recibió antibióticos y soporte de oxígeno durante su estancia hospitalaria.
Especialistas señalan que ambas bacterias pueden derivar en meningitis, sepsis y otras complicaciones graves. También reportan más casos de tos ferina en bebés que todavía no alcanzan la edad necesaria para completar su esquema de vacunación.
Las cifras oficiales muestran un incremento de la enfermedad en Estados Unidos. Durante 2024 las autoridades registraron más de 28 mil casos de tos ferina, frente a cerca de 7 mil reportados un año antes.
Cambios en la atención médica
El aumento de enfermedades prevenibles también modifica la atención en áreas de urgencias pediátricas. Médicos explican que los menores sin vacunación requieren con mayor frecuencia estudios destinados a descartar infecciones bacterianas invasivas.
Entre las pruebas utilizadas figuran procedimientos diagnósticos que permiten identificar enfermedades capaces de evolucionar rápidamente hacia cuadros más complejos. El objetivo consiste en descartar riesgos asociados con meningitis u otras infecciones sistémicas.
Robin Harrison y Taylor Rosenbaum, pediatras hospitalarios en Miami, señalaron que algunos pacientes reciben antibióticos de amplio espectro mientras los equipos médicos completan las evaluaciones correspondientes.
Médicos de urgencias también observan más rechazos a la vacuna contra el tétanos después de heridas, mordeduras o laceraciones. La inmunización continúa como una de las principales herramientas de prevención frente a esta enfermedad.
Sonali Meyer, médica de urgencias en Minnesota, relató que atendió a pacientes que rechazaron la vacuna antitetánica pese a presentar lesiones que implicaban riesgo potencial de infección.
Nuevas negativas a tratamientos preventivos
Profesionales de distintas especialidades indican que la desconfianza hacia algunas intervenciones médicas se extiende más allá de las vacunas. Algunos pacientes rechazan transfusiones de sangre por considerar que los donantes recibieron inmunizaciones.
Neonatólogos también registran un aumento en las negativas a la administración de vitamina K en recién nacidos. Esta medida médica busca prevenir hemorragias durante las primeras semanas de vida.
Cinco médicos consultados por The New York Times reportaron casos de hemorragias cerebrales o abdominales en bebés cuyos padres rechazaron la vitamina K. Los especialistas describieron secuelas neurológicas permanentes y fallecimientos asociados a estas complicaciones.
Personal médico señala que la circulación de información falsa o engañosa sobre vacunas y tratamientos preventivos influye en algunas decisiones de pacientes y familiares. Varios especialistas afirman que algunos padres mantienen su rechazo incluso después de una hospitalización relacionada con enfermedades prevenibles.
Ante esta situación, médicos de distintas regiones expresan preocupación por la posibilidad de que enfermedades actualmente esporádicas registren una circulación más amplia durante los próximos años.
Contexto: el giro de la política sanitaria
El repunte de estas enfermedades ocurre mientras la administración de Donald Trump impulsa una transformación de las políticas federales de vacunación. El presidente nombró a Robert F. Kennedy Jr. como secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) tras las elecciones de 2024.
Kennedy construyó durante años una trayectoria pública marcada por cuestionamientos a diversas vacunas y llegó al cargo con la promesa de reformar el sistema de salud bajo la iniciativa denominada Make America Healthy Again (MAHA).
A partir de 2025, el HHS promovió cambios en las recomendaciones federales sobre inmunización infantil. Entre las medidas figura la reducción de enfermedades incluidas dentro del calendario recomendado de vacunación.
La dependencia también retiró recomendaciones universales para vacunas contra influenza, rotavirus, hepatitis A, hepatitis B, meningitis y virus respiratorio sincitial. En varios casos, las aplicaciones quedaron limitadas a grupos considerados de mayor riesgo.
Otra de las decisiones consistió en sustituir a los integrantes del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP), organismo encargado de emitir recomendaciones técnicas sobre vacunación en Estados Unidos.
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Contexto: litigios y advertencias
Las modificaciones impulsadas por la administración Trump generaron reacciones dentro del sector médico y científico. Organizaciones profesionales cuestionaron los cambios y promovieron recursos legales para frenar parte de las medidas.
En marzo de 2026, un juez federal en Massachusetts suspendió temporalmente disposiciones relacionadas con el calendario de vacunación y con la reestructuración del ACIP. La acción judicial surgió tras una demanda presentada por la American Academy of Pediatrics y otras organizaciones médicas.
De forma paralela, fiscales generales de más de una decena de estados iniciaron procedimientos legales contra el gobierno federal por considerar que los cambios pueden afectar los programas de prevención y salud pública.
Mientras continúan los litigios, varios estados analizan mecanismos para mantener requisitos escolares de vacunación independientes de las directrices federales. Al mismo tiempo, especialistas en epidemiología siguen de cerca la evolución de enfermedades como sarampión, tos ferina y rotavirus ante la posibilidad de nuevos brotes en distintas regiones del país.
VGB
