VENEZUELA

El laberinto que enfrentan las familias para recuperar a sus muertos y darles sepultura en Venezuela

Tras los terremotos en Venezuela, cientos de familias enfrentan largas esperas, altos costos y trámites complejos para recuperar los cuerpos de sus seres queridos; la saturación de las morgues y la falta de información oficial agravan el duelo

Créditos: EFE
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Después de los dos terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, cientos de familias se enfrentan a un complejo proceso para recuperar los cuerpos de sus seres queridos y darles sepultura. El medio digital Efecto Cocuyo recopiló testimonios que reflejan las dificultades que viven los familiares de las víctimas.

Uno de los casos es el de Johana Hernández, quien quedó atrapada en el edificio donde vivía en Catia La Mar. Su esposo y su hijo de 10 años sobrevivieron al derrumbe. Sus familiares viajaron desde Caracas equipados con palas y taladros eléctricos para realizar las excavaciones. Cuando lograron encontrarla, Johana ya había fallecido.

"Los rescatistas llegaron después de que nosotros ya los habíamos sacado de los escombros", relataron al medio.

Ante la demora de las autoridades, decidieron trasladar el cuerpo en un vehículo particular hasta la morgue de Bello Monte, en Caracas. Para el domingo 28 de junio, la familia aún esperaba la entrega del cuerpo para poder darle sepultura.

Los familiares aseguraron que realizaron un pago móvil de 100 dólares al Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) y que, en total, han gastado cerca de 350 dólares durante todo el proceso.

Una vez concluidos los trámites con un servicio funerario privado, Johana será sepultada en Caracas.

Contexto: los terremotos que afectaron a Venezuela fueron catalogados por especialistas como un "doblete sísmico", un fenómeno poco frecuente en el que dos terremotos de gran magnitud ocurren en la misma región con pocos segundos de diferencia.

De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los movimientos alcanzaron magnitudes de 7.2 y 7.5 y se registraron con apenas 39 segundos de separación, a una profundidad de entre 10 y 21 kilómetros.

Familias buscan a desaparecidos entre hospitales y morgues

Otro caso es el de Jonaiker Jospe Ortiz Lara. Aunque el Senamecf cubrirá el traslado y la cremación, oficialmente continúa registrado como desaparecido.

Daniel llegó en el vuelo 164 de expatriados procedente de Estados Unidos y fue trasladado por las autoridades a un hotel ubicado en la urbanización La Llanada, en La Guaira.

El miércoles 24 de junio logró comunicarse con su familia para informar que realizaba los trámites para obtener su cédula de identidad. Desde entonces, su madre, primos, tías y amigos lo buscan sin descanso en hospitales de La Guaira y Caracas, además de haber acudido en tres ocasiones a la morgue de Bello Monte.

"Nos dicen que esperemos la próxima actualización. De los 164 pasajeros del avión, solo han encontrado con vida a 12", relataron.

Como ellos, decenas de personas permanecen en los alrededores de la Medicatura Forense esperando noticias sobre sus familiares para poder iniciar los servicios funerarios.

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El certificado de defunción, el primer obstáculo

Para tramitar una cremación o una sepultura es indispensable contar con el certificado de defunción, documento que emiten los centros de salud cuando la persona muere en un hospital, o el Senamecf en otros casos.

Sin embargo, con una cifra superior a 1,450 fallecidos, las autoridades han tenido que implementar una logística similar a la de la guerra, ya que muchos cuerpos aún no han sido identificados.

En condiciones normales, el procedimiento es complejo. Los familiares deben localizar a un médico que firme el certificado EV-14, luego el Registro Civil emite el acta de defunción y, finalmente, una funeraria privada realiza el resto de los trámites. Quienes cuentan con recursos económicos suelen delegar todo el proceso a empresas privadas.

Morgues saturadas y familias atrapadas en la incertidumbre

Actualmente, la saturación de las principales morgues mantiene a patólogos y especialistas forenses trabajando a contrarreloj para identificar cuerpos mediante fotografías y pruebas de ADN. No obstante, los análisis genéticos pueden tardar varios días, lo que deja a numerosas familias en un limbo sin confirmación oficial ni certificado de defunción.

Quienes no pueden costear servicios privados dependen completamente del Estado. En muchos casos, las alcaldías han asumido la entrega de ataúdes y la organización de los sepelios. Sin embargo, el procedimiento impide que los familiares estén presentes durante las cremaciones.

"Nos han contado que se llevan los cuerpos y luego te llaman días después solo para entregarte las cenizas. Uno no puede estar en ese momento", explicó uno de los testimonios.

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Falta de información oficial agrava el duelo

En situaciones de desastre es común recurrir a cremaciones masivas o entierros en fosas comunes, pero la magnitud de la emergencia también ha saturado estas alternativas. A ello se suma que muchas familias desean trasladar los cuerpos al interior del país, lo que implica asumir costos adicionales de transporte que, para la mayoría, resultan inalcanzables.

Además de las dificultades económicas, los familiares denuncian la ausencia de un canal oficial que concentre información sobre los servicios de emergencia, la disponibilidad en los cementerios municipales o la existencia de urnas donadas para atender la contingencia.

En la morgue de Bello Monte, la información circula principalmente de boca en boca, situación que favorece rumores y desinformación en medio del duelo.

Aldo Rivas llegó al recinto junto con dos compañeros para buscar el cuerpo de un fallecido, pero este aún no había ingresado. Mientras esperaba, realizó cuatro traslados locales.

En el lugar también había trabajadores del grupo Previsora Monte Ávila distribuyendo información sobre sus servicios. Como apoyo a las familias afectadas por la tragedia, ofrecían traslados y cremaciones sin costo.

Mientras continúa la emergencia, cientos de familias intentan evitar que la muerte de sus seres queridos se convierta en un trámite más de la tragedia y esperan poder darles un descanso digno. 

JL