GUERRA RUSIA-UCRANIA

El dolor de cabeza de Vladimir Putin, además de Ucrania

Vladimir Putin se enfrenta a una tormenta perfecta que amenaza la estabilidad de su mandato; mientras la guerra en Ucrania se prolonga mucho más de lo previsto, un foco de inestabilidad interna en el Cáucaso Norte está a punto de estallar

Créditos: EFE
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El eje de la nueva crisis en el seno del régimen de Vladimir Putin es la preocupación sobre el estado de salud del líder checheno Ramzan Kadyrov, de 49 años. Este conflicto latente podría convertirse en un “atolladero” para el Kremlin en el momento de mayor vulnerabilidad para Rusia.

De acuerdo con Christian Caryl, columnista de Foreign Policy y exjefe de la oficina en Moscú para Newsweek y U.S. News & World Report, “el Kremlin se enfrenta a una crisis de sucesión potencialmente explosiva en Chechenia... [Kadyrov] padece una enfermedad grave, probablemente terminal, que podría sacarlo de escena en cualquier momento”.

Esta situación coloca a Putin en una posición precaria. La estabilidad de Chechenia se ha basado durante más de dos décadas en un pacto personal entre el presidente ruso y el clan Kadyrov. A cambio de una autonomía sin precedentes y de enormes subsidios federales, que representan el 92% del presupuesto de la república, unos 3,800 millones de dólares anuales, Kadyrov ha mantenido a raya cualquier insurgencia mediante una brutalidad extrema.

Un sucesor inexperto en una cultura de venganza

El plan de Kadyrov para asegurar su legado parece centrarse en su hijo de 18 años, Adam, a quien ya nombró jefe del Consejo de Seguridad de Chechenia. Sin embargo, Caryl señala que “Adam es demasiado joven para asumir el trono” y que un intento de mantener a la familia en el poder bajo una regencia de Moscú podría fracasar estrepitosamente.

El problema radica en las profundas heridas que el mandato de Kadyrov ha dejado en la sociedad chechena. “Su gobierno severo durante los últimos 22 años... ha dejado tras de sí innumerables agravios en una cultura basada en clanes con tradiciones de enemistad de sangre profundamente arraigadas”, explica Caryl. Muchos de sus rivales, exiliados durante años, esperan pacientemente el momento de “saldar cuentas”.

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El factor Ucrania: un frente doble

La guerra en Ucrania ha añadido una capa de complejidad peligrosa. Por primera vez, hay chechenos luchando en ambos bandos del conflicto. Kiev, reconociendo estratégicamente la independencia de Chechenia de Rusia en 2022, busca “hacer todo lo que esté a su alcance para envalentonar a la oposición a Kadyrov”, sabiendo que una nueva guerra en el Cáucaso drenaría masivamente los recursos rusos.

Caryl destaca la ironía histórica de esta situación. Putin ascendió a la presidencia gracias a su reputación como supresor implacable de los rebeldes chechenos a finales de la década de 1990. En aquel entonces, declaró famosamente: “si los atrapamos en el baño, perdónenme, los eliminaremos en la letrina”.

No obstante, Caryl observa que, en la práctica, Putin “combinó ese enfoque de tipo duro con un acercamiento pragmático hacia uno de los líderes del movimiento de resistencia: Akhmad Kadyrov”, el padre de Ramzan.

¿Un refugio en el extranjero?

Ante la incertidumbre, Ramzan Kadyrov parece estar preparando un plan de escape para su familia. Ha cultivado estrechos vínculos con líderes del mundo islámico, especialmente con el presidente de los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Caryl revela que Kadyrov ha estacionado “grandes sumas de dinero en los Emiratos Árabes Unidos y ha alentado a los miembros de su clan a invertir fuertemente en el mercado inmobiliario emiratí”. Si la sucesión fracasa y el Kremlin decide remover al clan o estalla una guerra civil, la familia Kadyrov ya tendría un refugio preparado.

La estabilidad que Putin compró en Chechenia mediante el uso de un “dictador títere” parece acercarse a su fecha de caducidad. Con una economía bajo presión y una guerra en Ucrania que, en palabras de Caryl, “ya ha durado más que la lucha de la Unión Soviética contra la Alemania nazi”, un nuevo estallido en Chechenia podría ser el golpe que el Kremlin no sea capaz de contener.

JL