Un nuevo análisis climático advierte sobre una alta probabilidad de que se desarrolle un “Súper El Niño” durante 2026, lo que podría provocar un aumento significativo en las temperaturas globales y alterar patrones climáticos en diversas regiones.
De acuerdo con organismos como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), existe cerca de un 62% de probabilidad de que el fenómeno se forme entre junio y agosto y se mantenga hasta finales del año.
Además, especialistas señalan que existe la posibilidad de que este evento alcance una intensidad fuerte hacia finales de 2026, lo que incrementaría sus efectos a escala global.
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¿Qué es El Niño y por qué impacta tanto?
El fenómeno de El Niño se origina por el calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
Este incremento de temperatura altera la circulación atmosférica, lo que modifica el clima en distintas partes del mundo.
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"El Niño", que ocurre con intervalos de entre 2 y 7 años, consiste en un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial que modifica los patrones climáticos, provocando sequías en zonas más bien húmedas y lluvias torrenciales en otras áridas.
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Cuando se presenta con gran intensidad —conocido como “Súper El Niño”— puede generar efectos extremos como sequías prolongadas en algunas regiones y lluvias intensas en otras, además de afectar la temperatura global.
Este fenómeno es parte del ciclo climático conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), uno de los principales reguladores del clima a nivel planetario.
Inundaciones y sequías globales
A nivel global, "El Niño" genera sequías e incendios en Australia y el sudeste asiático, y fuertes lluvias e inundaciones en las costas de América, incluida la Atlántica en el caso de Estados Unidos.
"Lo opuesto ocurriría en los Grandes Llanos y en la mitad norte de Estados Unidos, donde los inviernos serían menos fríos y mucho más secos. Esto es bien importante porque en estos momentos hay una sequía continental que está afectando prácticamente a todo el país, y un invierno de El Niño la exageraría un poco más", indicó López.
Esto ocurre porque los vientos alisios, que habitualmente soplan de este a oeste y empujan el agua caliente hacia Asia y Australia, se debilitan con El Niño, trayendo de vuelta ese agua y favoreciendo la formación de nubes.
Buena noticia ante huracanes del Atlántico
El Niño también afecta la temporada de huracanes en el Atlántico y en el Pacífico con efectos opuestos: mientras que en la costa este ejerce de inhibidor, en el Pacífico oriental -especialmente México y Centroamérica- acelera la actividad ciclónica.
"Durante El Niño, la dirección y la velocidad de los vientos atmosféricos cambian mucho con la altura, un fenómeno conocido como la cizalladura del viento. Eso impide que las ondas tropicales que salen de África se reorganicen en depresiones tropicales, tormentas tropicales y en huracanes", señaló el experto.
Pero el calentamiento de las aguas en el Pacífico tiene el efecto contrario, proporcionando el combustible necesario para la formación de huracanes.
Calor récord y eventos extremos en puerta
Los expertos advierten que, si el fenómeno se intensifica, podría llevar a temperaturas globales a niveles récord, incluso superando años recientes considerados entre los más cálidos de la historia. El calentamiento del océano libera grandes cantidades de energía hacia la atmósfera, lo que incrementa el calor global y potencia fenómenos extremos.
Entre los efectos más comunes se encuentran olas de calor más intensas, inundaciones, reducción del hielo marino y alteraciones en los ciclos de lluvias.
Impactos globales y antecedentes del fenómeno
Históricamente, eventos fuertes de El Niño, como los registrados en 1982-83, 1997-98 y 2015-16, han provocado severas afectaciones económicas y ambientales a nivel mundial.
Estos episodios suelen influir en la actividad de huracanes, reducir o intensificar lluvias según la región, y afectar sectores como la agricultura, la pesca y el suministro de agua.
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Para 2026, los modelos climáticos coinciden en que el calentamiento del Pacífico podría intensificarse progresivamente, aunque aún existe incertidumbre sobre la magnitud final del fenómeno.
Sin embargo, la tendencia actual mantiene en alerta a la comunidad científica, ya que un evento de gran escala podría tener repercusiones globales significativas en los próximos meses y hasta 2027.
Más de una década desde el último "Superniño"
El último "Superniño" ocurrió en 2015, cuando las aguas del Pacífico alcanzaron sus temperaturas más altas y se pronosticaron inundaciones masivas en California.
Sin embargo, eso no ocurrió "porque hubo otros patrones meteorológicos que no lo permitieron", y que el científico dice que pueden volver a aparecer este invierno, alterando las previsiones.
"El Niño puede ser bien fuerte, pero si hay otros eventos que ocurren de aquí al invierno o durante el invierno que también influyen, se podría manifestar un invierno totalmente diferente", aclaró.
Otros años de 'Superniño' ocurrieron entre 1982 y 1983 y 1997 y 1998, según el experto, quien precisó que sigue siendo objeto de estudio para comprobar cómo le afecta el cambio climático, aunque aún no se ha llegado a "respuestas conclusas".
LSHV
