Mientras la guerra en Irán se prolonga y el Estrecho de Ormuz permanece cerrado, China está transformando la crisis en una oportunidad estratégica para consolidar su influencia en Asia, de acuerdo con un reporte de The New York Times.
Al utilizar sus vastas reservas de combustible y su dominio en tecnologías renovables, Beijing se presenta ante sus vecinos como un aliado indispensable frente a la inestabilidad derivada de las acciones de Estados Unidos.
Tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, Beijing implementó inicialmente una prohibición de exportación de productos petroleros que presionó a las economías regionales.
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Sin embargo, fuentes diplomáticas confirmaron a The New York Times que China ha comenzado a liberar suministros de forma selectiva para recompensar a naciones con las que mantiene una relación constructiva.
CONFLICTO EU-IRÁN - COBERTURA COMPLETA
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Países como Vietnam, Filipinas y Australia han acudido directamente a Beijing para solicitar alivio ante la escasez de combustible para aviones y diésel.
Los resultados son tangibles: en marzo, las exportaciones de combustible de aviación a Vietnam aumentaron un 34% y las de diésel a Filipinas se dispararon un 187%.
Expertos señalan que Beijing está utilizando estas exportaciones como una herramienta de "poder blando" para generar buena voluntad en tiempos de crisis.
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La tecnología verde como garantía de seguridad
El mensaje central de China hacia la región es claro: el modelo basado en combustibles fósiles defendido por Washington es volátil, mientras que la energía limpia china ofrece estabilidad.
Beijing se ha presentado como el líder de un futuro energético autosuficiente, contrastando su postura con la dependencia de la administración Trump del petróleo del Medio Oriente.
Esta estrategia ha permitido a China:
- Acelerar la venta de tecnología: La crisis ha servido de "trampolín" para que Beijing exporte su excedente de paneles solares, turbinas eólicas y vehículos eléctricos.
- Suavizar críticas comerciales: Las quejas previas sobre la inundación del mercado con productos chinos baratos han disminuido, ya que los países en crisis ahora ven estos bienes como soluciones urgentes de seguridad energética.
- Nuevas alianzas: Diversos gobiernos han acordado avanzar en diálogos diplomáticos y proyectos futuros de energía renovable con China a cambio de asegurar el flujo de combustible actual.
Un cambio en el equilibrio de poder
A diferencia de sus vecinos, describe el NYT, China enfrenta el conflicto desde una posición de fuerza gracias a décadas de inversión en reducir su dependencia del petróleo extranjero y acumular reservas estratégicas.
Esta resiliencia le permite incluso condicionar su ayuda; recientemente, sugirió que Taiwán gozaría de una "mejor seguridad de recursos" bajo una "reunificación pacífica".
Mientras la influencia de Estados Unidos parece tambalearse debido a los costos económicos de la guerra, China está logrando lo que años de préstamos de infraestructura no pudieron: ser vista como el pilar de estabilidad regional sin los riesgos reputacionales del pasado.
Según analistas, el conflicto está permitiendo a Beijing sentar las bases para convertirse en una potencia energética global, utilizando tanto "palos como zanahorias" para moldear el orden asiático a su favor.
Diplomacia, tecnología, silencio y "ojos" en la región
En el tablero geopolítico de Oriente Medio, el papel de China ha pasado de ser un aliado comercial a convertirse en un actor determinante en la capacidad bélica de Irán frente a Estados Unidos. A pesar de su retórica a favor de la paz, informes recientes revelan una colaboración tecnológica que ha alterado el equilibrio de inteligencia en la región.
A finales de 2024, Irán adquirió de manera secreta el satélite espía chino TEE-01B, el cual fue entregado a la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria tras ser lanzado desde territorio chino.
China se mantiene como el principal socio comercial de Irán y uno de sus aliados más influyentes. Sin embargo, su estrategia es dual:
- Apoyo encubierto: Mientras que el expresidente estadounidense Donald Trump ha emitido advertencias directas para que China no proporcione armas a Irán, tanto Pekín como Teherán han evitado hacer declaraciones oficiales sobre el apoyo logístico o de inteligencia brindado.
- Fachada mediadora: Públicamente, el presidente Xi Jinping ha abogado por un alto el fuego "integral y duradero" en la región. China también busca capitalizar su éxito diplomático de 2023, cuando medió el restablecimiento de relaciones entre Irán y Arabia Saudí.
AJA
